El modelo europeo cambia su predicción: 2 semanas con predominio de bloqueo en Centroeuropa; efectos en España
El modelo europeo anticipa un nuevo cambio de patrón que condicionará el tiempo de la primera quincena de marzo en España: estas son las opciones de lluvia en las próximas semanas.

Con el chorro polar discurriendo por latitudes altas y una dorsal asentada entre Azores y el suroeste de Europa, el panorama meteorológico en España es radicalmente distinta a la que existía durante la primera mitad de febrero. Las heladas nocturnas han vuelto a aparecer en zonas de montaña y valles de interior, el cielo permanece poco nuboso, las precipitaciones han desaparecido y las temperaturas máximas se han desligado completamente de las mínimas, alcanzando valores plenamente primaverales.
También se conoce como corriente en chorro o “jet stream”. Se trata de un canal de vientos muy fuertes en forma de tubo que discurre a unos 9-16 km sobre la superficie terrestre.
Lo podemos ver como un río donde el aire discurre a velocidades de 100-250 km/h, con longitudes de miles de kilómetros, pero sólo unos pocos de ancho.
En resumen, hemos pasado a tener una situación plenamente anticiclónica con todo lo que ello conlleva. Sin embargo, esta situación va a durar poco, puesto que se intuyen cambios significativos en el patrón de circulación a gran escala sobre Europa y el Atlántico norte. A medida que se aproxima la primavera meteorológica, este tipo de cambios se hacen más habituales; el chorro polar tiende a ondularse y desestabilizarse a medida que la radiación solar aumenta y el hemisferio norte comienza a calentarse.
Un chorro polar más ondulado podría favorecer la formación de bloqueos
Todo ello también implica que las previsiones a medio plazo se complican, por lo que ya no será posible prever ciertos escenarios a una semana vista con la misma facilidad que un gran anticiclón invernal o el pasado tren de borrascas que nos afectó en semanas anteriores.

A lo que sí podremos ceñirnos a plazos medios es a los patrones generales de circulación: a corto y medio plazo el chorro polar va a empezar a ondularse significativamente y las altas presiones van a tender a migrar a latitudes más altas, pudiendo establecerse patrones de bloqueo que condicionen el flujo de borrascas en el continente y también en la Península Ibérica. Estos cambios los vamos a empezar a notar próximamente, con el aislamiento de una baja al sur peninsular.
Dos escenarios que parten de un mismo origen
Durante los próximos días se establecerá muy probablemente un anticiclón en el centro-norte de Europa, favoreciendo un patrón de bloqueo. Con esta situación cabe esperar que una gran dorsal anticiclónica se extienda mucho más hacia el norte, alcanzando probablemente el entorno del Báltico. Allí se desarrollará un amplio sistema de altas presiones que impedirá el tránsito de borrascas por el interior y norte del continente.
Esto puede evolucionar de dos formas: que esa dorsal se mantenga robusta en toda su extensión, impidiendo el tránsito de borrascas por todo el continente y facilitando el acercamiento de alguna vaguada o depresión aislada al sur, pudiendo llegar a afectar a la Península; o bien que se aisle completamente, permaneciendo las altas presiones en el norte pero desapareciendo en el sur, lo que permitiría la llegada de depresiones más profundas y con mayor facilidad a la Península y el entorno del Mediterráneo.
Las posibles consecuencias en el tiempo de España
Atendiendo a este probable patrón de bloqueo la evolución inicial es bastante previsible y comenzará a notarse estos próximos días. Una depresión quedará aislada de la circulación general y se verá obligada a rodear este gran anticiclón emergente por el sur, quedando situada al sur peninsular y afectándonos con precipitaciones irregulares, en algunos casos de origen convectivo, una importante intrusión de polvo en suspensión del desierto y temperaturas suaves.
Si se cumple el primer escenario, esta situación podría repetirse con menor intensidad, manteniéndose la probabilidad de chubascos ocasionales, con temperaturas primaverales.

En cambio, si finalmente el bloqueo se establece solo en latitudes altas y se evoluciona conforme al segundo escenario, las borrascas podrían empezar a bordearlo por el sur con más facilidad a medida que nos internemos en la primera quincena de marzo, alcanzando la Península Ibérica. Esto dejaría situación mucho más inestable e invernal, con precipitaciones más abundantes y temperaturas más bajas. Habría, por tanto, que vigilar cómo de estable será este bloqueo y si finalmente se erosiona por el sur y cede permitiendo el tránsito de borrascas por el entorno peninsular.
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