Qué es y cómo funciona el IPIF, el nuevo índice de peligro de incendios forestales que ha lanzado la AEMET

La Agencia Estatal de Meteorología estrena una herramienta precisa para anticipar el riesgo de incendios forestales, combinando datos meteorológicos, satelitales y el estado de la vegetación para mejorar la prevención de los incendios en España.

La monitorización cada vez mas efectiva de los incendios y de la prevención de los mismos es cada vez mas importante y esencial en un contexto de cambio climático.
La monitorización cada vez mas efectiva de los incendios y de la prevención de los mismos es cada vez mas importante y esencial en un contexto de cambio climático.

Con los datos sobre la mesa, España se prepara para afrontar uno de los veranos más complicados de los últimos años en materia de incendios forestales: hay una cantidad ingente de combustible forestal resultado de las lluvias históricas del invierno que se ha secado rápidamente con el reciente episodio de temperaturas altísimas.

Ante esta preocupación y el aumento que estamos viendo durante los últimos años de fenómenos extremos y el riesgo creciente de incendios de sexta generación, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado un nuevo Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF), diseñado para mejorar la detección temprana y ofrecer predicciones más precisas.

¿Cómo funciona el nuevo índice de la AEMET?

Hasta ahora, las previsiones de riesgo se elaboraban principalmente utilizando variables meteorológicas tradicionales como la temperatura, la humedad relativa, el viento, el famoso 30, 30, 30 o las precipitaciones acumuladas.

El nuevo IPIF incorpora además otros elementos clave como es el estado de la vegetación a partir imágenes satelitales, la humedad del suelo, el tipo de cobertura vegetal, el uso del terreno o la sequedad acumulada de la masa forestal.

Gracias a esta combinación de datos, el sistema puede ofrecer una visión mucho más realista del comportamiento potencial del fuego en cada zona concreta.

Más precisión y mapas mucho más detallados

Uno de los grandes avances del nuevo modelo es el aumento de la resolución espacial, ya que los sistemas anteriores trabajaban con cuadrículas amplias de cinco kilómetros. Ahora la AEMET reduce esa escala hasta un kilómetro, lo que permite detectar puntos críticos con mucha más precisión.

Esto es algo muy útil en zonas donde pequeños cambios en la vegetación o en la topografía pueden marcar la diferencia entre un incendio controlable y un gran incendio forestal.

Todo esto favorece el trabajo a brigadas forestales, comunidades autónomas, protección civil y evidentemente a los equipos de vigilancia y extinción. A partir de ahora tendremos 6 niveles de emergencia: muy bajo, bajo, moderado, alto, muy alto y extremo.

Adelantarse al fuego es la nueva prioridad

Cada verano estamos viendo cómo los grandes incendios no son episodios aislados, sino que el cambio climático y el abandono del campo está ampliando la duración de las campañas, elevando el riesgo durante buena parte del año.

Y es por eso, que herramientas como el nuevo IPIF buscan cambiar la estrategia tradicional: no solo reaccionar ante el fuego, sino anticiparse a él.

El cambio climático aumenta el riesgo de incendios más difíciles de extinguir

Las altas temperaturas que estamos viviendo y sufriendo en los últimos años, junto la sequedad del terreno en los meses más cálidos hace, que estén aumentando la duración y la intensidad de las campañas de incendios en España y en toda la cuenca mediterránea.

Los expertos alertan de que los incendios actuales son más rápidos, más impredecibles y más difíciles de extinguir que hace apenas dos décadas.

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