Los cultivos españoles absorben cada año 31.764 kilotoneladas de CO₂ más de las que emiten, según los agrónomos

Mientras otros sectores luchan por reducir emisiones, el campo español ya actúa como aliado climático al absorber más CO₂ del que emite, ¿puede la agricultura liderar la lucha contra el cambio climático?

Los cultivos nacionales absorben anualmente 31.764 kilotoneladas de dióxido de carbono más de las que emiten a la atmósfera
Los cultivos nacionales absorben anualmente 31.764 kilotoneladas de dióxido de carbono más de las que emiten a la atmósfera

La agricultura española se consolida como un actor clave en la lucha contra el cambio climático. Un informe de la Comisión Intercolegial, adscrita al Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos (CGCOIA), sobre la agricultura del carbono revela que los cultivos nacionales absorben anualmente 31.764 kilotoneladas de dióxido de carbono (CO₂) más de las que emiten a la atmósfera, situando al sector agrario como uno de los principales sumideros naturales del país.

Un balance climático claramente favorable

Según los datos del informe, la agricultura española capta cada año cerca de 57.795 kilotoneladas de CO₂, mientras que sus emisiones asociadas, derivadas del uso de fertilizantes, maquinaria agrícola o gestión de residuos, se sitúan en torno a las 26.031 kilotoneladas equivalentes.

La diferencia entre ambas magnitudes arroja un saldo neto claramente positivo, que confirma que el sector no solo produce alimentos, sino que también contribuye activamente a reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

¿Por qué la agricultura actúa como sumidero de carbono?

El papel de la agricultura como sumidero se explica principalmente por procesos biológicos naturales, como la fotosíntesis, mediante la cual las plantas capturan CO₂ atmosférico y lo transforman en biomasa. Parte de ese carbono queda almacenado en troncos, raíces y hojas, y otra parte se incorpora al suelo en forma de materia orgánica.

arte de ese carbono queda almacenado en troncos, raíces y hojas
arte de ese carbono queda almacenado en troncos, raíces y hojas

Los suelos agrícolas desempeñan un papel esencial en este proceso. Cuando se gestionan adecuadamente, pueden actuar como auténticos reservorios de carbono a largo plazo. La acumulación de carbono orgánico en el suelo no solo contribuye a frenar el cambio climático, sino que además mejora la fertilidad, la estructura del terreno y su capacidad para retener agua.

El papel clave de los cultivos españoles

El informe destaca especialmente el peso de los cultivos leñosos, como el olivar, el viñedo y los frutales, muy extendidos en España. Estos sistemas agrícolas tienen una elevada capacidad de almacenamiento de carbono, tanto en su biomasa aérea como en sus sistemas radiculares profundos.

No obstante, los cultivos herbáceos, aunque individualmente captan menos carbono por hectárea, también juegan un papel relevante debido a su gran extensión territorial. La combinación de ambos tipos de cultivo explica buena parte del saldo positivo registrado a escala nacional.

Además, factores como el clima mediterráneo y la diversidad de sistemas agrarios favorecen una dinámica de captura de carbono especialmente significativa en el contexto europeo.

Prácticas agrícolas que refuerzan el secuestro de CO₂

El informe subraya que la gestión agrícola es determinante para maximizar la capacidad de los cultivos como sumideros de carbono. Prácticas como la agricultura de conservación, la reducción del laboreo, el uso de cubiertas vegetales o la rotación de cultivos contribuyen a disminuir la liberación de carbono del suelo y a aumentar su almacenamiento a largo plazo.

Prácticas como la agricultura de conservación o la reducción del laboreo disminuyen la concentración de carbono
Prácticas como la agricultura de conservación o la reducción del laboreo disminuyen la concentración de carbono

Estas técnicas no solo tienen beneficios climáticos, sino que también reducen la erosión, mejoran la biodiversidad y refuerzan la resiliencia de las explotaciones frente a sequías y episodios extremos, cada vez más frecuentes.

En conjunto, los datos confirman que la agricultura española va mucho más allá de su función productiva. Su capacidad para absorber más CO₂ del que emite la convierte en un pilar fundamental de la acción climática. Potenciar este papel, mediante políticas adecuadas y una gestión agraria sostenible, será clave para avanzar hacia un modelo económico más verde, resiliente y alineado con los retos ambientales del siglo XXI.

Referencia de la noticia

Burgaz Moreno, F. J., Fernández-Getino García, A. P., Gavaldá, A. L., et al. (2025). Balance de emisiones y absorciones de carbono de la agricultura española: la agricultura como sumidero natural de carbono. Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos (CGCOIA).

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