Okavango, el río que muere en el desierto para dar vida a África

El río Okavango es un rio que desaparece en el desierto de Kalahari tras un recorrido impresionante por Angola, creando un delta interior clave para la biodiversidad y uno de los ecosistemas más extraordinarios de África.

Este espacio natural es el hábitat de miles de animales que encuentran en este río y su delta un oasis perfecto.
Este espacio natural es el hábitat de miles de animales que encuentran en este río y su delta un oasis perfecto.

En la mayoría de los mapas, los ríos siguen una lógica clara con un nacimiento y crecimiento y un desenlace en el mar, pero el río Okavango no: este importante sistema fluvial del sur de África se desvanece en pleno desierto, sin llegar jamás al océano.

Lo llamativo está en que en su "desaparición" genera uno de los ecosistemas más ricos y complejos del planeta, un delta interior que sostiene la vida en una de las regiones más áridas del mundo.

De un entorno extremadamente húmedo a otro desértico

El recorrido del Okavango comienza en las zonas húmedas del oeste de Angola, donde las lluvias cuantiosas alimentan una red de ríos que descienden lentamente hacia el sur.

El Okavango es un río espectacular con unas características que lo hacen único.
El Okavango es un río espectacular con unas características que lo hacen único.

Uno de sus principales brazos, el río Okavango, serpentea por las tierras altas antes de adentrarse en territorios cada vez más secos, es un viaje largo, silencioso y determinante porque pasa de un entorno muy húmedo a un entorno desértico.

Un trabajo de campo extremo: remar para entender el río

Durante más de una década, equipos muy cualificados han recorrido el sistema del Okavango desde dentro, con pequeñas embarcaciones embarcaciones, conocidas como mekoro.

Embarcaciones de fondo plano y tradicionales: asi son las conocidas como embarcaciones mekoro.
Embarcaciones de fondo plano y tradicionales: asi son las conocidas como embarcaciones mekoro.

Este tipo de exploración, impulsada por el Proyecto de Naturaleza Okavango, ha permitido documentar zonas del río prácticamente inexploradas hasta hace poco, donde acceder era casi imposible.

Una vez dentro de está travesía, el trabajo de campo ha combinado ciencia, resistencia física y observación directa, revelando cómo pequeños cambios en el paisaje pueden alterar todo el sistema fluvial aguas abajo.

El milagro está en la aparición de un delta interior

En su recorrido hacia el mar, el rio Okavango entra en Botsuana, y es ahí donde ocurre algo extraordinario: en lugar de continuar hacia el mar, el agua se abre en una vasta red de canales, lagunas e islas que forman el famoso delta interior del Okavango.

Esta formación no es permanente, ya que va cambiando con las diferentes estaciones del año, expandiéndose cuando llegan las crecidas y reduciéndose durante la estación seca con periodos claros de estiajes.

Un ecosistema que late con el agua

Al final un delta en prácticamente su totalidad funciona como un sistema pulsante. Cada año, las inundaciones revitalizan su superficie y activan una explosión biológica con plantas, insectos, peces y grandes mamíferos dependiendo directamente de ese estado e irregularidad hídrica.

Elefantes, hipopótamos, búfalos y depredadores como leones o leopardos utilizan el delta como punto de alimentación y refugio; y por ejemplo las aves migratorias disfrutan al máximo con uno de los humedales más importantes del continente africano.

Lo más llamativo es que este ciclo no depende únicamente de las lluvias locales, sino de precipitaciones caídas meses antes en Angola, lo que convierte al sistema en una especie de “memoria hídrica” del paisaje.

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