El misterioso parador de Andalucía donde los huéspedes aseguran que hay 2 fantasmas alojados

Ruidos inexplicables, apariciones y testimonios inquietantes convierten a este histórico hotel en uno de los destinos más comentados para los amantes del misterio en España.

Parador de Jaén en el Castillo de Santa Catalina, donde Jasmina y el Terrible Lagarto sorprenden a los huéspedes. Experiencias paranormales y leyendas centenarias hacen única la estancia en este histórico hotel andaluz. Imagen realizada con IA.
Parador de Jaén en el Castillo de Santa Catalina, donde Jasmina y el Terrible Lagarto sorprenden a los huéspedes. Experiencias paranormales y leyendas centenarias hacen única la estancia en este histórico hotel andaluz. Imagen realizada con IA.

Dormir entre muros centenarios siempre tiene algo muy especial. Pero en el caso del Parador de Jaén, la experiencia va mucho más allá del descanso. Quienes han pasado la noche allí cuentan historias difíciles de olvidar.

Y es que no es sólo su ubicación privilegiada ni su pasado medieval lo que atrae las miradas. Es ese extraño ambiente que, según muchos visitantes, se cuela en los pasillos cuando cae la noche.

El Parador de Jaén

Situado sobre una elevación rocosa, el Parador de Jaén ocupa el antiguo Castillo de Santa Catalina, una fortaleza que domina la ciudad desde hace siglos. Su pasado se remonta a tiempos íberos, cuando ya existía un asentamiento defensivo en la zona.

Durante la etapa musulmana, el enclave adquirió una mayor relevancia estratégica con la construcción de una alcazaba que más tarde sería reforzada tras la conquista cristiana. A lo largo de los años, distintas ampliaciones dieron forma a un complejo defensivo de gran tamaño.

Tras siglos de transformaciones, abandono y daños sufridos durante diversos conflictos bélicos, el recinto acabó convertido en un parador nacional de turismo en la segunda mitad del siglo XX. La rehabilitación respetó los elementos originales, combinando la historia con la comodidad moderna.

Fantasmas del Parador de Jaén: Jasmina, la figura que aparece en los pasillos

La historia más repetida entre los trabajadores y huéspedes del Parador tiene como protagonista a Jasmina, una supuesta mujer de origen árabe cuya presencia se habría detectado por primera vez durante las obras del edificio actual.

El Parador de Jaén combina historia y misterio, con relatos de fantasmas que inquietan a quienes duermen entre sus muros centenarios. Imagen: Paradores.
El Parador de Jaén combina historia y misterio, con relatos de fantasmas que inquietan a quienes duermen entre sus muros centenarios. Imagen: Paradores.

Un operador aseguró haber visto una figura femenina desplazarse sin hacer ruido por una zona cercana a lo que hoy es la cafetería. Según su relato, la mujer avanzó con total normalidad hasta desaparecer en un pasillo de piedra.


Con el paso de los años, los testimonios se han ido multiplicando. Algunos clientes han narrado episodios de lo más inquietante en determinadas habitaciones: golpes persistentes en la puerta, lamentos en mitad de la noche y una sensación constante de no estar solos.

La habitación 22 y los fenómenos que desconciertan a los huéspedes

Uno de los episodios más comentados ocurrió en una estancia concreta del hotel: la habitación número 22. Un cliente relató que alguien llamaba insistentemente a su puerta, aunque al abrir no encontró a nadie en el pasillo.

Lejos de tratarse de una simple broma, la situación se repitió durante horas. A esto se sumaron sonidos que describieron como llantos femeninos, lo que terminó provocando que solicitara un cambio inmediato de habitación.

Lo más curioso llegó después, cuando formalizó una queja ante la dirección. Según reconocieron desde el propio establecimiento: “El Parador de Jaén es, posiblemente, el único establecimiento de la red que en su historia tiene una reclamación por la existencia de un fantasma en la habitación”.

El Terrible Lagarto: el otro espectro del Parador de Jaén

Además de la espectral figura femenina, existe otra leyenda en el Parador de Jaén aún más desconcertante. Se trata del llamado Terrible Lagarto, una entidad vinculada a un antiguo prisionero musulmán que habría muerto en una torre del castillo. La tradición oral sostiene que este espíritu no se limita a manifestarse con ruidos o presencias fugaces. Según cuentan, tendría la capacidad de introducirse entre los visitantes sin levantar sospechas.

Según cuentan, hay una señal inequívoca que indica su presencia: los fallos de memoria. Cuando un huésped olvida una conversación apenas iniciada, cuidado: el Terrible Lagarto anda cerca, habitando un cuerpo que no le pertenece. Y si te preguntas si se puede dormir en la famosa habitación 22, la respuesta es sí. Desde el Parador de Jaén confirman que se encuentra disponible, y que es de las más solicitadas.

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