El mito del Diluvio Universal y la gran inundación en Mesopotamia
El mito del Diluvio Universal que aparece en la Biblia pudo tener origen en una gran inundación ocurrida en Mesopotamia hace unos 5.000 años, tal y como documenta el poema épico de Gilgamesh.

A lo largo de la historia se han producido en la Tierra grandes inundaciones como consecuencias de deshielos y lluvias torrenciales que provocaron el desbordamiento de ríos y lagos. El Diluvio Universal, tal y como nos lo cuenta la Biblia, o tal y como aparece descrito en centenares de relatos de otras tantas culturas antiguas repartidas por los cinco continentes, no se sostiene desde el punto de vista científico.
La gran inundación que aparece descrita en los textos bíblicos, de haberse producido, en ningún caso fue universal, pero sí que lo es el mito del diluvio, debido a que los asentamientos humanos donde se han ido estableciendo las distintas civilizaciones se localizan junto a ríos (lo que garantiza el suministro de agua, tanto para el consumo humano, como para la agricultura) y su caudal, como bien sabemos, está sometido a una gran variabilidad, ocurriendo periódicamente grandes crecidas que dan lugar a medidas catastróficas.
El poema épico de Gilgamesh
Todo apunta a que una gran inundación ocurrida en Mesopotamia –la cuna de la civilización occidental– hace unos 5.000 años pudo dar origen al mito del Diluvio Universal en la tradición judeo-cristiana. En el poema épico de Gilgamesh, que es la primera narración escrita (en acadio y escritura cuneiforme) que hay documentada, aparecen referencias a una gran inundación, concretamente en la tablilla XI, que está expuesta en el Museo Británico y data del siglo VII a. DO.

La epopeya se sitúa mucho más atrás en el tiempo, hacia el 2.100 al 2.000 a. C, y el supuesto reinado de Gilgamesh lo sitúan los historiadores hacia el 2.700 a. C, lo que encaja relativamente bien con uno de los momentos en que se sabe que los ríos Tigris y Éufrates se desbordaron, inundando una zona extensa de Mesopotamia donde se situaban asentamientos humanos y las primeras ciudades.
La aparición del Antiguo Testamento, donde se incluye el relato del Diluvio Universal, es bastante posterior, ya que los primeros textos escritos de la Biblia no aparecieron hasta el siglo XI a. C. El Libro del Génesis es uno de los que se atribuye a Moisés, que según los historiadores murió en el 1272 a. C.
Todo apunta a que conoció la historia de la gran inundación, ya que tras el éxodo a las tierras de Canaán por parte de Abraham, que era el padre del pueblo judío y que nació precisamente en Ur –una de las zonas inundadas–, Moisés adquirió la tradición oral del pueblo judío, recibiendo una elevada educación egipcia.
Se piensa que la “Epopeya de Gilgamesh” llegó desde Sumeria a Egipto, transmitida por los asirios y los babilonios. Moisés era un erudito de su tiempo y seguramente fue ahí, en el Egipto de los faraones, donde tuvo conocimiento de la historia del diluvio, además de conocerla a través de la tradición oral judía. De esta forma, habría escrito él las peripecias de Noé, en base a esas fuentes de información que conoció.
Mesopotamia bajo las aguas
Tal y como se ha apuntado, es probable que el relato del Diluvio Universal tenga su origen en una gigantesca inundación provocada por el desbordamiento del Mar Negro, lo que habría anegado una gran extensión de Mesopotamia. Dicho episodio pudo haber ocurrido hace unos 4.900 años y son varios los investigadores que se han interesado por ello, aportando datos muy interesantes. Existe también documentado un evento catastrófico anterior, ocurrido hace unos 6.800 años.

Según sugieren algunos estudios paleoclimáticos, el aumento súbito del nivel de las aguas del Mediterráneo, hacia el año 2.900 a. de C., como consecuencia del gran deshielo que tuvo lugar por aquel entonces, abrió una gran grieta en el Bósforo, formándose una gigantesca cascada que elevó 150 metros el nivel del Mar Negro, desbordándose éste y dando lugar a una inundación catastrófica que provocó una espectacular crecida de los ríos Tigris y Éufrates y la anegación de varias ciudades a su paso. Los supervivientes habrían relatado lo acontecido, transmitiéndose oralmente de unos pueblos a otros y dando origen al mito.
Se han encontrado restos de asentamientos humanos enterrados en el lodo del fondo del Mar Negro, y también en los yacimientos arqueológicos de algunas ciudades antiguas como la de Ur, que hoy en día ubicaríamos al sur de Irak. Allí se han encontrado pruebas bastante concluyentes de la gran inundación. Además, todo esto coincide en el tiempo con un éxodo de nuevos pobladores y técnicas agrícolas a Europa.
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