Baleares abre en marzo su primer Parador en una fortaleza Patrimonio de la Humanidad
El histórico recinto de Dalt Vila se transforma en hotel cultural tras dos décadas de obras. El nuevo Parador abre sus puertas dentro de una fortaleza declarada Patrimonio de la Humanidad.

La red de Paradores suma una nueva dirección en el mapa español. Y no es una ubicación cualquiera. En pleno corazón de Ibiza, dentro de la ciudad amurallada de Dalt Vila, acaba de abrir sus puertas el primer establecimiento de esta red pública en las Islas Baleares. Un proyecto esperado durante años que devuelve a la vida un enclave histórico que permanecía cerrado desde hace décadas.
El hotel ocupa parte del Castillo y la Almudaina, dos espacios emblemáticos del conjunto fortificado que la UNESCO incluyó en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 1999 . Tras una larga restauración iniciada en 2004, el lugar vuelve a recibir visitantes convertido en alojamiento de alto nivel y en un nuevo punto de interés cultural para la isla.
Parador de Ibiza: una fortaleza histórica convertida en hotel
El nuevo establecimiento, inaugurado oficialmente el 23 de febrero, se convierte en el Parador número 99 de España y en el primero de las Islas Baleares . La apertura supone la llegada de la red hotelera pública a uno de los enclaves históricos más emblemáticos del Mediterráneo.

El complejo se encuentra dentro del recinto amurallado de Dalt Vila, en la parte más elevada de la ciudad antigua de Ibiza. Durante décadas, esta zona permaneció cerrada al público. Con la recuperación del conjunto, vecinos y visitantes pueden volver a recorrer espacios que habían quedado fuera del acceso ciudadano desde los años ochenta.
El proyecto ha supuesto una inversión cercana a los 47 millones de euros y más de veinte años de trabajo. La intervención ha buscado conservar el carácter histórico del lugar mientras se adaptaba a su nuevo uso hotelero, manteniendo las estructuras originales y respetando el valor patrimonial del entorno.
Un nuevo Parador con visitas abiertas y ventajas para residentes.
Antes de su funcionamiento pleno, el nuevo Parador de Ibiza abrió sus puertas al público local con una iniciativa muy especial . Los pasados días 7 y 8 de marzo se celebran jornadas de acceso libre para residentes de Ibiza, que podrían entrar durante toda la mañana sin necesidad de reserva previa.

Las visitas se realizaron mediante recorridos guiados por el interior del complejo. De esta manera, los ibicencos pudieron conocer el resultado de una restauración que ha recuperado uno de los lugares más emblemáticos de la isla y que llevaba décadas fuera del circuito público.
Además, el Parador aplica un descuento permanente del 20% para los ciudadanos de Ibiza . La medida pretende facilitar que los propios habitantes disfruten del edificio y lo incorporen a la vida cultural de la ciudad, más allá de su uso como hotel.
Turismo cultural en Ibiza más allá de la temporada alta
La apertura también busca ampliar la oferta turística de la isla durante todo el año. Ibiza es conocida internacionalmente por su oferta de ocio nocturno y por el turismo de verano, pero las autoridades insisten en mostrar otras facetas ligadas a la historia y al patrimonio. El nuevo Parador va a funcionar con una actividad anual y aspira a atraer viajeros interesados en la cultura, la arquitectura y el paisaje histórico.
Los residentes de Ibiza serán los primeros en conocer el Parador de su ciudad
— Paradores de Turismo (@paradores) March 7, 2026
¡Os esperamos en la primera jornada de puertas abiertas del Parador Eivissa- Dalt Vila! pic.twitter.com/Tb9SFetBj5
El recinto se levanta sobre más de dos mil años de ocupación humana. Bajo sus muros conviven restos púnicos, romanos, islámicos y medievales, una superposición de épocas que explica la riqueza arqueológica de la zona. Dentro del proyecto se han integrado nueve catas arqueológicas visibles para los visitantes. Estos espacios forman parte de un pequeño centro interpretativo que explica la evolución histórica del enclave y permite observar directamente algunos de los hallazgos descubiertos durante las obras.
Más allá de su valor histórico, el hotel ofrece 41 habitaciones repartidas en cinco edificios del conjunto fortificado. También incluye Spa, piscina exterior y un antiguo patio de armas cubierto con una estructura textil pensada para celebraciones y actos con vistas al puerto y a la catedral de Ibiza. El interior del establecimiento alberga además una colección artística con pintura, escultura, fotografía y cerámica de autores contemporáneos. Con ello, el hotel funciona también como un espacio cultural vivo dentro de uno de los escenarios más históricos del Mediterráneo.
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