La fascinante ciudad de Transilvania con 'ojos en los tejados' y arquitectura medieval impecable
En el corazón de Transilvania existe una ciudad donde las casas parecen observar a quienes caminan por sus calles. Cuidadas plazas medievales, fachadas de colores, antiguas murallas y unos curiosos "ojos»" en los tejados, hacen que sea un destino inconfundible.

Hay ciudades que dan la impresión de estar pensadas para perderse en sus rincones. Es claramente el caso de Sibiu, en el corazón de Transilvania, cuyo casco histórico parece construido para ser recorrido sin prisa, entre calles empedradas, pasadizos, plazas monumentales y fachadas que conservan la huella de siglos de historia.
Además, hay un detalle que hace que Sibiu sea inmediatamente reconocible: sus tejados. Sobre muchas de las antiguas casas aparecen unas pequeñas ventanas con forma de ojos que parecen observar al visitante. Son los famosos «ojos de Sibiu», uno de los elementos arquitectónicos más singulares de esta bella y fotogénica ciudad rumana.
Una ciudad medieval en el corazón de Transilvania
Sibiu nació como asentamiento de los colonos sajones que llegaron a Transilvania en la Edad Media. La UNESCO sitúa su colonización a mediados del siglo XII y señala 1191 como una de sus primeras referencias documentales. La ciudad, conocida también por su nombre alemán, Hermannstadt, se convirtió progresivamente en uno de los principales centros fortificados, comerciales, administrativos y religiosos de la región.

Las huellas de ese pasado todavía pueden leerse en su trazado urbano. El centro histórico conserva la estructura de una antigua ciudad fortificada, con tres espacios fundamentales: Piața Mare, Piața Mică y Piața Huet. Las tres plazas están conectadas por calles estrechas, escaleras, pasajes y antiguos recorridos que permiten descubrir Sibiu prácticamente a pie.
El resultado es un conjunto arquitectónico en el que conviven edificios góticos, renacentistas y barrocos, además de construcciones posteriores. No es una ciudad medieval congelada en el tiempo, sino una ciudad que ha ido incorporando diferentes épocas sin perder la personalidad de su casco histórico.
Los misteriosos "ojos" que miran desde los tejados
La imagen más característica de Sibiu está, sin embargo, varios metros por encima de las calles. Los "ojos de Sibiu" son ventanas abuhardilladas integradas en las enormes cubiertas de las casas. Algunas tienen forma trapezoidal, mientras que otras son redondeadas o alargadas. En cualquiera de los casos, su aspecto recuerda inevitablemente a gigantescos ojos gigantesco que observan desde lo alto.

Su historia, sin embargo, es bastante menos misteriosa. Aunque existen referencias a este tipo de elementos desde el siglo XV, muchos de los ejemplos que hoy caracterizan el paisaje urbano de Sibiu fueron construidos posteriormente.
Su función estaba relacionada principalmente con la ventilación de los espacios bajo cubierta. Con el tiempo, estas ventanas pasaron de ser una solución arquitectónica práctica a convertirse en uno de los símbolos de la localidad, a la que han dado sobrenombres como "la ciudad de los ojos"o «la ciudad donde las casas no duermen».
Piața Mare, el gran escenario de Sibiu
La mejor manera de empezar a conocer la ciudad es probablemente por Piața Mare, la Gran Plaza. Su existencia está documentada desde el siglo XIV y se convirtió progresivamente en el corazón de la ciudad histórica. A su alrededor se levantan edificios de diferentes épocas, entre ellos el Palacio Brukenthal, uno de los grandes referentes culturales de Sibiu.

La plaza es también uno de los mejores lugares para observar los famosos ojos de los tejados. Las propias autoridades turísticas de la ciudad destacan que es aquí donde pueden contemplarse especialmente bien.
Hoy, la Piața Mare combina el patrimonio arquitectónico con terrazas, cafés y una intensa actividad cultural. El visitante puede sentarse simplemente a observar las fachadas y descubrir cómo cada edificio aporta un detalle diferente al conjunto.
Piața Mică y el Puente de las Mentiras
A pocos pasos aparece Piața Mică, la Pequeña Plaza, más recogida y de trazado curvo. Sus edificios, muchos de ellos construidos entre los siglos XIV y XVI, conservan galerías porticadas y fachadas históricas. También aquí aparecen las características ventanas de los tejados.

Uno de los lugares más fotografiados de Sibiu se encuentra precisamente en este entorno: el Puente de las Mentiras, una estructura de hierro fundido vinculada a numerosas leyendas locales.
Desde el puente y sus alrededores se obtiene una de esas perspectivas que explican por qué Sibiu se ha convertido en uno de los destinos más fotografiados de Rumanía: tejados inclinados, fachadas de colores y decenas de «ojos» mirando desde las alturas.
La Torre del Consejo y el perfil medieval
Entre las dos plazas se levanta otro de los símbolos de Sibiu: la Torre del Consejo. Su origen está ligado al sistema defensivo de la ciudad. A lo largo de los siglos, tuvo diferentes funciones, desde almacén de grano hasta puesto de vigilancia contra incendios, prisión o museo.

Tradicionalmente, subir a la torre ha sido una de las mejores maneras de contemplar el centro histórico desde las alturas y descubrir la peculiaridad de sus tejados.
Eso sí, hay que tener en cuenta un detalle si se está preparando un viaje próximamente: la Torre del Consejo está cerrada al público por trabajos de rehabilitación, que está previsto que concluyan a finales de 2027.
Referencia de la noticia
UNESCO. (2004). The Historic Centre of Sibiu and its Ensemble of Squares.