El mapa más curioso de España: conoce estos 3 lugares partidos por fronteras

España tiene algunos rincones fronterizos verdaderamente sorprendentes: un pueblo repartido entre dos países, un mismo núcleo urbano con vecinos de dos nacionalidades distintas y una diminuta isla que cada seis meses cambia de soberanía entre Francia y España. ¡Los descubrimos!

Hay lugares donde la división territorial desafía la lógica habitual.
Hay lugares donde la división territorial desafía la lógica habitual.

Aunque en el imaginario popular las fronteras dibujadas en los mapas se muestran como líneas rígidas, definitivas e inequívocas, que separan realidades muy distintas, en algunas ocasiones, esconden situaciones complejas.

Y es que, la geografía también puede ser caprichosa y fascinante, y España —por su ubicación entre dos grandes vecinos europeos y su historia milenaria— ofrece ejemplos extraordinarios donde la división territorial desafía la lógica habitual.

Por ejemplo, ¿imaginas vivir en un lugar donde cruzar la calle signifique adentrarse en otro país? ¿o una isla que cambia de bandera dos veces al año? Estos escenarios existen y nos recuerdan que, detrás de las herramientas cartográficas, hay situaciones que son un vivo ejemplo de convivencia; que las fronteras también pueden ser fluidas, compartidas e incluso festivas.

El Pertús / Le Perthus: una sola localidad, una misma calle y dos países

Al norte de Cataluña, en el punto donde los Pirineos se inclinan hacia el Mediterráneo, se encuentra El Pertús —conocido en francés como Le Perthus—, uno de los puntos más emblemáticos de la frontera entre España y Francia.

El Pertús / Le Perthus: un pueblo mismo pueblo y una calle que lo divide en dos países.
El Pertús / Le Perthus: un pueblo mismo pueblo y una calle que lo divide en dos países.

Este núcleo urbano se ha desarrollado a ambos lados de la frontera, que aquí es la Avenida Catalunya —Avenue de France en el lado francés—. Esto significa que puedes aparcar tu coche en la parte española del pueblo y llegar a la francesa solo con cruzar la calle.

Históricamente, esta división se consolidó a través de acuerdos entre ambos Estados, pero hoy día El Pertús/Le Perthus es mucho más que una curiosidad: es un símbolo de convivencia fronteriza.

De hecho, a pesar de las diferencias de normativa o idiomas, la vida social de este enclave refleja cómo dos culturas pueden entrelazarse y vivir en armonía sin perder su identidad.

Rihonor de Castilla / Rio de Onor: un pueblo con doble identidad

En el extremo noroeste de la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León, se esconde otro curioso fenómeno fronterizo: Rihonor de Castilla y Rio de Onor.

Aunque oficialmente se trata de dos localidades distintas pertenecientes a diferentes países —España y Portugal—, no existen barreras ni controles que separen una de otra. Es decir, el mismo núcleo urbano se extiende sin interrupciones más allá de la delimitación que indican los mapas.

Rihonor de Castilla (España) comparte núcleo poblacional con Rio de Onor (Portugal).
Rihonor de Castilla (España) comparte núcleo poblacional con Rio de Onor (Portugal).

Uno de los aspectos más llamativos de este enclave es que, para todos los efectos prácticos, funciona como “un mismo pueblo con dos nombres”. La parte española —Rihonor de Castilla— y la portuguesa —Rio de Onor— comparten vida comunitaria, idiomas (hablan castellano, portugués y mantienen vivo un dialecto asturleonés, el rihonorés), costumbres y hasta los hornos o los rebaños, que son comunitarios. Curiosamente, la única y sutil diferencia es la horaria.

Tradicionalmente, la frontera nunca ha sido un obstáculo para sus habitantes. Quizás porque, antes de que se formalizara la línea divisoria tras la independencia de Portugal en el siglo XII, este asentamiento ya existía como un único pueblo. Ahora, simplemente, son vecinos del povo de cima y del povo de abaixo.

La Isla de los Faisanes: el condominio más pequeño del mundo

Un fenómeno singular en el mundo es el de la Isla de los Faisanes. Situada en medio del río Bidasoa, entre Irún (España) y Hendaya (Francia), esta diminuta isla fluvial no pertenece permanentemente a ninguno de los dos países.

La Isla de los Faisanes, en el río Bidasoa, vista desde Irún, el lado español.
La Isla de los Faisanes, en el río Bidasoa, vista desde Irún, el lado español.

En vez de eso, su soberanía se alterna cada seis meses: un periodo bajo administración española (del 1 de febrero al 31 de julio), otro bajo administración francesa (del 1 de agosto al 31 de enero).

Este arreglo tan peculiar tiene raíces históricas profundas. Fue en esta isla donde, en 1659, se firmó el Tratado de los Pirineos, que puso fin a décadas de guerras entre España y Francia. Desde entonces, y a través de acuerdos posteriores, se pactó que la isla sería un condominio compartido, una forma excepcional de coexistencia territorial.

Aunque la Isla de los Faisanes carece de población permanente, su estatus diplomático la convierte en un ejemplo único de cómo las fronteras no siempre dividen, sino que, en ocasiones, también unen.

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