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Una supererupción volcánica podría estar más cerca de lo que creemos

En el mundo hay volcanes capaces de producir supererupciones, con consecuencias catastróficas para el planeta. Un nuevo estudio indica que es posible que no podamos predecirlos con suficiente anticipación para prepararnos ante un evento de esta magnitud.

Las súper erupciones son devastadoras para el planeta, provocando extinciones y cambios a nivel global en el clima.

En esta pandemia hemos recordado que hay cosas en este planeta que están fuera de nuestro control. No podemos dar nada por hecho, ya que todo puede desaparecer de la noche a la mañana, ya sea por la acción humana o por el curso natural del planeta.

Una de las mejores respuestas es la elaboración de cartografía y estudios de todos los riesgos potenciales y estudiarlos para que la raza humana esté preparada la próxima catástrofe. Y uno de los mayores riesgos naturales es de la actividad geológica de nuestro propio planeta, principalmente asociada a volcanes y terremotos.

Se estima que hay de 5 a 10 volcanes en todo el mundo capaces de producir una supererupción volcánica, que son aquellas que afectarían de forma catastrófica al clima global y provocando extinciones masivas. Es un hecho que erupciones de este tipo han ocurrido en el pasado, y sin duda volverán a ocurrir tarde o temprano.

Uno de estos volcanes se encuentra bajo las aguas del lago Toba, Indonesia. En el último millón de años, sabemos que este volcán ha provocado dos supererupciones, y también sabemos que volverá a explotar en el futuro. Entonces, la pregunta es, cuando este volcán vuelva a encenderse... ¿habrá alguna señal de advertencia? ¿Estamos listos para enfrentarlo?

No ocurren eventos extremos antes de una supererupción. Esto sugiere que los signos, como un aumento significativo de los terremotos o un rápido ascenso del suelo, pueden no ser tan obvios como los que se muestran en las películas de Hollywood.

Para responder a estas cuestiones, un equipo internacional de geólogos ha desarrollado un análisis de los niveles de uranio y plomo en el circón (un mineral que se encuentra en las erupciones volcánicas explosivas) del monte Toba, con el objetivo de determinar cuánto tiempo tardó el volcán en erupcionar. De esta manera, los científicos buscan la mejor manera de predecir y prepararse para una súper erupción.

¿Cuáles serían las consecuencias de una súper erupción?

Es un escenario que no conocemos. No existe un registro histórico de la respuesta humana a una supererupción tan grande como la causada por el monte Toba. Sin embargo, es seguro que un evento de tal magnitud cambiaría completamente el clima global y traería numerosos problemas, especialmente en términos de suministro de alimentos y migración de poblaciones alrededor del planeta.

Y lo que es peor, según los investigadores, existe un "círculo vicioso" en las erupciones: cuanto más se caliente el magma en la corteza, más lento se enfría y más rápida es la tasa de acumulación. El resultado es que las supererupciones pueden volverse cada vez más frecuentes con el tiempo.

De hecho, en el centro del lago Toba hay una isla que ha surgido del agua debido al magma que se está acumulando en el subsuelo. Los científicos notan que la isla está aumentando gradualmente de altura, lo que indica que el volcán está activo y el magma se está acumulando actualmente.

¿La ciencia puede predecir la próxima súper erupción?

En este experimento, los científicos analizaron el circón encontrado en el monte Toba. Una de sus características es que el uranio contenido en el circón se descompone en plomo, lo que permite determinar la edad del mineral.

Los circones más nuevos proporcionan información sobre la fecha de la erupción, mientras que los minerales más antiguos revelan la historia de la acumulación de magma antes de las super erupciones. Gracias a este método, los científicos también pudieron estimar la cantidad de magma que ingresa al depósito del volcán.

Se obtuvieron dos conclusiones a partir de la investigación. La primera es que los volcanes no emitieron advertencias inusuales antes de la erupción (como un enjambre sísmico o una deformación del terreno, como sucedió en La Palma), lo que hace que el proceso de predicción sea mucho más difícil y quizás incluso imposible, y una extinción en masa extremadamente plausible.

Las súper erupciones pueden suceder sin que antes se produzca un enjambre sísmico o deformaciones en el terreno, como sucede en muchos procesos eruptivos.

La segunda es que los científicos han estimado que hay 320 kilómetros cúbicos de magma almacenados en el Monte Toba, lo que significa que llevaría alrededor de 600.000 años para que ocurra una nueva supererupción. Aún así, las erupciones menores pueden ocurrir en cualquier momento y plantear serios problemas a los humanos.

Aunque no es capaz de predecir una erupción, este innovador método de análisis ha supuesto un gran avance en la geología y podría aplicarse a otros volcanes. De esa manera, al menos podremos comprender mejor las amenazas que nos rodean alrededor del planeta y lo cerca que estamos de una próxima súper erupción mortal.