Los dinosaurios que se extinguieron dos veces: la trágica historia de los fósiles destruidos en 1944

Millones de años después de desaparecer, algunos dinosaurios sufrieron una segunda extinción. Sus fósiles, hallados en Egipto y conservados en Múnich, fueron destruidos durante un bombardeo en 1944, aunque fotografías y documentos han permitido recuperar parte de aquella historia perdida.

Representación de un tiranosaurio y un braquiosaurio.
Representación de un tiranosaurio y un braquiosaurio.

Hay dinosaurios que desaparecieron una vez, hace millones de años, y otros que, de manera insólita, se extinguieron dos veces. La primera fue biológica, cuando dejaron de existir como seres vivos. La segunda ocurrió en 1944, cuando las bombas de la Segunda Guerra Mundial destruyeron los fósiles que permitían estudiarlos.

Antes de ese trágico hecho, la historia comienza en el oasis de Bahariya, en Egipto, donde el paleontólogo alemán Ernst Stromer von Reichenbach realizó varias expediciones a comienzos del siglo XX.

Allí recuperó algunos de los fósiles de dinosaurios más extraordinarios del Cretácico, entre ellos los restos del célebre Spinosaurus aegyptiacus. Los ejemplares fueron trasladados posteriormente a Alemania y depositados en la Colección Estatal de Paleontología y Geología de Baviera, en Múnich.

El oasis egipcio de los dinosaurios

Hace unos 95 millones de años, Bahariya albergaba un ecosistema muy diferente al desierto que hoy es. Allí convivían enormes depredadores y otros grandes vertebrados. Stromer describió Spinosaurus aegyptiacus en 1915 a partir de un ejemplar excepcional, cuyas características anatómicas lo diferenciaban de otros grandes terópodos conocidos.

Modelo realista de Carcharodontosaurus.
Modelo realista de Carcharodontosaurus.

El científico también recuperó restos de otros dinosaurios, entre ellos Aegyptosaurus y Bahariasaurus, además del ejemplar que durante décadas fue identificado como Carcharodontosaurus. Aquellas piezas constituían una colección extraordinaria porque algunos fósiles eran los ejemplares originales utilizados para definir las especies.

En paleontología, un ejemplar de este tipo tiene un valor especial: es el holotipo, la referencia física con la que se compara posteriormente el material descubierto. Perderlo significa perder una fuente de información que no siempre puede recuperarse.

La guerra destruyó millones de años de historia

Durante la Segunda Guerra Mundial, Stromer intentó que sus fósiles fueran trasladados fuera de Múnich para protegerlos de los bombardeos aliados. Pero sus peticiones no fueron atendidas por el director del museo, un reconocido nazi, y la colección permaneció en la ciudad.

La noche del 24 al 25 de abril de 1944, un ataque de la Real Fuerza Aérea Británica alcanzó el edificio que albergaba la importante colección paleontológica. El bombardeo destruyó gran parte del material de Stromer y, entre las pérdidas, estaba el holotipo de Spinosaurus aegyptiacus, el único ejemplar considerado indiscutible de esta especie en aquel momento.

El dinosaurio llevaba extinguido unos 95 millones de años, sus fósiles habían sobrevivido hasta el siglo XX y, sin embargo, en cuestión de minutos desaparecieron a manos del belicismo del ser humano.

De ahí surge la idea de la segunda extinción: los animales habían muerto millones de años antes, pero la evidencia física de su existencia volvió a desaparecer mucho después, esta vez a causa de una guerra.

Solo quedaron fotografías, dibujos y notas

La pérdida fue especialmente grave porque los paleontólogos posteriores ya no podían estudiar directamente aquellos huesos. Para reconstruirlos tuvieron que recurrir a las fotografías, dibujos, descripciones científicas y notas de Stromer que habían sobrevivido.

El paleontólogo alemán Ernst Stromer von Reichenbach en una imagen de 1914.
El paleontólogo alemán Ernst Stromer von Reichenbach en una imagen de 1914.

En el caso del Spinosaurus, esos documentos adquirieron un valor extraordinario. Décadas después, nuevos fósiles encontrados en el norte de África permitieron ampliar considerablemente el conocimiento sobre este gigantesco depredador, pero ninguno podía sustituir al ejemplar original perdido en Múnich.

Recientemente, las fotografías también han permitido resolver otro misterio relacionado con la colección.

Un dinosaurio perdido vuelve a la ciencia

En enero de 2025, Maximilian Kellermann, Elena Cuesta y Oliver W. M. Rauhut revisaron fotografías históricas de uno de los esqueletos de Stromer y concluyeron que el dinosaurio que durante décadas se había considerado Carcharodontosaurus representaba en realidad una especie diferente.

El nuevo animal recibió el nombre de Tameryraptor markgrafi. Su holotipo, sin embargo, también está destruido. Los investigadores pudieron establecer sus características a partir de las antiguas fotografías, las ilustraciones y las descripciones realizadas antes de la guerra.

El descubrimiento demuestra hasta qué punto una fotografía puede convertirse en una pieza científica fundamental cuando el ejemplar original desaparece. El estudio de 2025 reconoce expresamente que el holotipo de Tameryraptor markgrafi fue destruido y que la fotografía conservada puede utilizarse como representación del ejemplar original.

Una colección que desapareció, pero no del todo

Los nuevos hallazgos realizados posteriormente en África, junto con los documentos y fotografías conservados, han permitido reconstruir parte de aquel ecosistema perdido. En el caso de Spinosaurus, nuevos ejemplares han cambiado incluso la interpretación de su anatomía y de su forma de vida.

Eso no significa que la tragedia de Múnich no dejara enormes vacíos en el conocimiento de los dinosaurios del Cretácico africano. De hecho, la pérdida científica fue incalculable.

Los dinosaurios de Bahariya sobrevivieron durante millones de años enterrados bajo el suelo egipcio; resistieron procesos geológicos, erosión y el paso del tiempo… Pero algunos no sobrevivieron a una sola noche de abril de 1944.

Referencia de la noticia

Smith, J. B., Lamanna, M. C., Mayr, H. & Lacovara, K. J. (2006). New information regarding the holotype of Spinosaurus aegyptiacus Stromer, 1915. Journal of Paleontology, 80(3), 535–541.
Kellermann, M., Cuesta, E. & Rauhut, O. W. M. (2025). Re-evaluation of the Bahariya Formation carcharodontosaurid (Dinosauria: Theropoda) and its implications for allosauroid phylogeny. PLOS ONE, 20(1).