Fata Morgana y niebla marina: la ciencia detrás de los espejismos costeros de verano

En algunas costas, el horizonte puede convertirse en un escenario mágico: barcos que parecen volar, islas que se elevan sobre el mar o paisajes que se deforman. Te explicamos la ciencia que hay detrás de estos espejismos sorprendentes.

las condiciones de la atmósfera que se encuentra justo sobre la superficie del mar explican la niebla marina y los espejismos atmosféricos.
las condiciones de la atmósfera que se encuentra justo sobre la superficie del mar explican la niebla marina y los espejismos atmosféricos.

Hay días de verano en los que al observar el mar creemos ver una montaña suspendida sobre el horizonte, un barco que parece elevarse sobre el agua o una costa lejana que adquiere formas imposibles. Escenas que parecen propias de un paisaje fantástico, pero que tienen una explicación científica.

En muchos casos intervienen dos fenómenos diferentes: la niebla marina y los espejismos atmosféricos, entre ellos la espectacular Fata Morgana. La clave para explicarlos está en las condiciones de la atmósfera que se encuentra justo sobre la superficie del mar.

Cuando el aire hace de lente

La luz no siempre viaja siguiendo una línea completamente recta. Cuando atraviesa capas de aire con diferentes temperaturas y densidades, su trayectoria puede desviarse. Es lo que conocemos como refracción atmosférica.

Normalmente este efecto es demasiado pequeño para que lo percibamos, pero puede intensificarse cuando existe un cambio acusado de temperatura entre distintas capas de aire. En esas circunstancias, la luz procedente de objetos situados a gran distancia puede llegar hasta nuestros ojos siguiendo una trayectoria curva.

El resultado es sorprendente: un barco, una montaña o una isla pueden parecer estar en una posición diferente a la real, más altos o más bajos, e incluso presentar formas deformadas.

¿Qué es una Fata Morgana?

La Fata Morgana es una de las formas más complejas de espejismo atmosférico. Su nombre procede de Morgan le Fay, la legendaria hechicera vinculada a las historias del rey Arturo, porque durante siglos este fenómeno alimentó relatos sobre islas fantasma y tierras misteriosas.

Su origen, sin embargo, es completamente físico. Se produce normalmente cuando existe una inversión térmica, una situación en la que el aire frío queda atrapado cerca de la superficie mientras una capa de aire más cálido se encuentra por encima.

Esta estructura atmosférica puede provocar una refracción especialmente intensa. La imagen de un objeto lejano puede entonces elevarse, comprimirse, alargarse o incluso aparecer invertida. En ocasiones se forman varias imágenes superpuestas del mismo objeto.

Por eso un barco puede parecer suspendido sobre el horizonte o una isla adquirir una silueta completamente distinta de la habitual. No se trata de una ilusión creada por el cerebro: es luz real que ha seguido un recorrido diferente antes de llegar a nuestros ojos.

El origen de la niebla marina

La niebla marina tiene un origen distinto, aunque también está relacionada con las diferencias de temperatura. Suele aparecer cuando aire relativamente cálido y húmedo se desplaza sobre una superficie de agua más fría.

El contacto con el agua enfría el aire desde abajo hasta que puede alcanzar la saturación. Entonces parte del vapor de agua se condensa en diminutas gotas suspendidas, formando la característica capa de niebla.

Una niebla marina que reduce la visibilidad y puede afectar a la navegación y a otras actividades costeras. En determinadas circunstancias, además, las condiciones atmosféricas que favorecen su presencia pueden coincidir con las que producen espectaculares efectos de refracción.

Un fenómeno espectacular, pero perfectamente explicable

Los espejismos costeros demuestran cómo la atmósfera es capaz de modificar nuestra percepción del paisaje. Todo depende de una combinación de temperatura, humedad, densidad del aire y refracción de la luz.

El verano, por ejemplo, ofrece un escenario particularmente interesante en muchas costas: el continente se calienta con rapidez mientras el mar cambia de temperatura mucho más lentamente.

Además, determinadas corrientes marinas pueden mantener aguas superficiales notablemente frías incluso durante los meses más cálidos, lo que favorece este tipo de fenómenos en los que la atmósfera actúa como una gigantesca lente.

Referencia de la noticia

Rectora, A. (2024). Fata Morgana: Un fenómeno de belleza ilusoria.
Koračin, D. et al. (2014). Marine fog: A review. Atmospheric Research, 143, 142–175.