La Tierra alcanzará su punto más alejado del Sol en unas horas

Poco después de la medianoche -hora peninsular- la Tierra alcanzará su punto más lejano respecto al Sol y además 'echará el freno de mano'. Irá más lenta en la traslación que nunca... en el resto del año.

Juan José Villena Juan José Villena 04 Jul 2019 - 15:00 UTC
Tierra y sol
Poco después de la media noche la Tierra quedará en el punto más alejado respecto al Sol del año.

Once minutos después de la próxima medianoche -una hora antes en Canarias- la Tierra alcanzará su punto más alejado anual respecto al Sol. Según el Instituto Geográfico Nacional, concretamente se situará a algo más de 152 millones de kilómetros. Este momento astronómico se llama afelio. Por cierto, no debemos esperar ningún cambio en nuestro devenir vital. Sería lógico pensar que esto podría influir en las temperaturas pero no, estas dependen de la inclinación del eje de la Tierra y el ángulo de los rayos de Sol. Lamentablemente, no refrescará más de la cuenta.

La Tierra gira alrededor del Sol trazando una órbita elíptica que nos acerca y aleja de este. Hay un momento, el inminente afelio, en el que alcanzamos la máxima distancia; y otro al principio de enero, el perihelio, donde estamos 5 millones de kilómetros más cerca. Pueden parecer muchos, pero es una distancia irrisoria a efectos prácticos.

Gracias al astrónomo Johannes Kepler, que vivió entre los siglos XVI y XVII, sabemos también que, en el movimiento de traslación, la Tierra varía su velocidad orbital dependiendo si está más cerca o lejos de la estrella. En el afelio se ralentiza y llega a moverse a apenas 103.535 kilómetros por hora, casi nada. Esta velocidad viene a ser unos 7000 km/h más lenta que en el perihelio de enero. ¿Y no lo notamos? Solo lo haríamos si de repente frenara el planeta, al igual que cuando vamos a bordo de un coche, por ejemplo.

Como decíamos antes, estos cambios en la distancia respecto al Sol no influyen en las temperaturas de nuestro planeta. La Tierra da vueltas al astro rey (traslación) y gira respecto a su propio eje (rotación), y este último está inclinado algo más de 23º. Esa inclinación determina el ángulo con el que inciden los rayos de Sol a lo largo del año. Cuando es verano en el hemisferio norte nos llegan directos, prácticamente perpendiculares, y durante más horas, por eso suben las temperaturas. En invierno cambian las tornas y el hemisferio sur desenfunda las chanclas, aunque tenemos algo a nuestro favor: como ahora la Tierra se mueve más lenta, en nuestro hemisferio la estación estival es más larga.

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