Unos arqueólogos descubren en Córdoba los restos de un elefante de guerra púnico: por qué es tan importante el hallazgo
Un pequeño hueso hallado en Córdoba pone fin a siglos de debate y confirma que los elefantes de guerra cartagineses pisaron la península durante las guerras púnicas.

Durante décadas, los elefantes de guerra de Aníbal han sido una imagen poderosa, pero difícil de sostener con pruebas materiales. Se citaban textos clásicos, monedas y relieves, pero faltaba el elemento clave. Ese vacío empieza a llenarse con un hallazgo en Córdoba que, por primera vez, pone evidencia física donde antes solo había relato histórico.
Un hueso pequeño con grandes implicaciones
La pieza clave es un hueso carpiano, un elemento del “puño” del animal, identificado como perteneciente a un elefante. Apareció en niveles arqueológicos fechados entre los siglos IV y III a. C., un marco cronológico que encaja con las guerras púnicas y la presencia cartaginesa en el sur de la península ibérica.
Cuando piensas en Aníbal, te imaginas a sus elefantes cruzando los Alpes pero, ¿realmente sirvieron para algo? Los datos dicen que fueron un desastre logístico y militar. ¿Entonces para qué los usó? Para la mayor operación de marketing de la historia. Tira del hilo pic.twitter.com/MWDMWXTrO4
— Iván Fernández Amil (@ivanfamil) January 23, 2026
El hallazgo procede del yacimiento de la Colina de los Quemados, asociado a un oppidum prerromano. En el mismo nivel se documentaron restos de actividad violenta, como proyectiles y otros elementos relacionados con un episodio militar. La fuerza de la interpretación no reside en el hueso aislado, sino en el contexto arqueológico en el que apareció.
Un elefante en un escenario de conflicto
Los investigadores sostienen que el elefante no era un animal salvaje ni un ejemplar posterior, sino que estuvo vinculado a un episodio bélico. Su presencia en un enclave fortificado, junto a evidencias de combate, refuerza la hipótesis de que formó parte de un contingente militar cartaginés, probablemente utilizado como arma de choque o elemento disuasorio.

Este tipo de animales cumplía una doble función en la guerra antigua, impacto físico y psicológico. Su tamaño y fuerza podían romper formaciones enemigas, pero también generar pánico entre tropas poco habituadas a combatir contra ellos. El hallazgo respalda las descripciones clásicas que hablan del uso sistemático de elefantes por los cartagineses.
¿Por qué solo ha aparecido un hueso?
El hecho de que no se haya recuperado el esqueleto completo no resta valor al descubrimiento. Los investigadores plantean que el animal pudo morir durante un enfrentamiento y que el resto del cuerpo fue retirado posteriormente. El despiece, la reutilización de partes o la simple limpieza del terreno tras el combate explican que solo quedara un hueso de escaso valor práctico.
En los ejércitos antiguos, nada se desperdiciaba. La carne, la piel o los colmillos podían aprovecharse, mientras que elementos menores podían quedar abandonados. Desde el punto de vista arqueológico, este escenario resulta coherente con lo que se conoce de la logística militar de la Antigüedad.
Un estudio científico que respalda la interpretación
El hallazgo ha sido objeto de un análisis académico publicado en una revista científica especializada. El estudio describe el hueso, confirma su identificación anatómica y evalúa su encaje cronológico y arqueológico. Aunque los autores subrayan el carácter preliminar del trabajo, las conclusiones son sólidas y abren una nueva línea de investigación.
Conviene matizar que hablar de “los elefantes de Aníbal” funciona como una referencia histórica comprensible, pero la ciencia exige prudencia. El descubrimiento confirma la presencia de elefantes en un contexto púnico en Hispania, algo que hasta ahora no estaba demostrado de forma material.

Este hallazgo obliga a replantear el papel de la península ibérica en las guerras púnicas. No fue solo un territorio de reclutamiento o suministro, sino un escenario activo de operaciones militares complejas. La presencia de elefantes implica una organización logística avanzada, capaz de mantener animales de gran tamaño lejos de su hábitat natural.
Además, refuerza la idea de que algunas campañas cartaginesas en Hispania fueron más intensas de lo que reflejan las fuentes clásicas. La arqueología, una vez más, complementa y corrige el relato escrito.
Referencia de la noticia:
Rafael M. Martínez Sánchez, Agustín López Jiménez, et al., The elephant in the oppidum. Preliminary analysis of a carpal bone from a Punic context at the archaeological site of Colina de los Quemados (Córdoba, Spain). Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 69, February 2026, 105577. doi.org/10.1016/j.jasrep.2026.105577
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored