Una gigantesca ola de calor marina atraviesa el Pacífico ecuatorial: llega el fenómeno del superNiño de 2026

Analizamos la relación entre las ondas de Kelvin, la ola de calor marina del Pacífico ecuatorial y la inminente llegada de El Niño: el evento de este 2026 podría ser de gran intensidad.

Estas ondas pueden extenderse a lo largo de cientos de kilómetros y desplazarse a una velocidad de varios metros por segundo a lo largo de toda la cuenca del Pacífico.
Estas ondas pueden extenderse a lo largo de cientos de kilómetros y desplazarse a una velocidad de varios metros por segundo a lo largo de toda la cuenca del Pacífico.

Una gigantesca lengua de agua cálida está atravesando el océano Pacífico ecuatorial, lo que indica claramente la aparición del fenómeno de El Niño, tal y como se venía pronosticando desde hace varios meses.

Las observaciones del satélite Sentinel-6 Michael Freilich, fruto de la colaboración entre la NASA y la ESA, son inequívocas. Los datos muestran una masa de agua cálida de cientos de kilómetros de extensión que se desplaza hacia el este, dirigiéndose precisamente hacia las costas de Colombia, Ecuador y Perú. Se trata de un fenómeno extraordinario que demuestra, una vez más, la extraordinaria capacidad de la ciencia moderna para monitorizar en tiempo real los grandes procesos de nuestro planeta.

Las ondas de Kelvin: un mecanismo fascinante de la dinámica oceánica

En el centro de este fenómeno se encuentran las denominadas ondas de Kelvin ecuatoriales, uno de los fenómenos más importantes y mejor estudiados de la oceanografía física.

Las ondas de Kelvin son ondas gravitatorias internas que se propagan a lo largo del ecuador. Se forman cuando se produce una anomalía en la circulación atmosférica, en particular cuando los vientos alisios (los vientos dominantes que soplan de este a oeste) se debilitan.

En condiciones normales, estos vientos empujan el agua cálida superficial hacia la parte occidental del Pacífico (cerca de Indonesia y Australia), mientras que a lo largo de las costas sudamericanas afloran aguas más frías procedentes de las profundidades (afloramiento). Cuando los alisios pierden fuerza, la acumulación de agua cálida en el oeste comienza a desplazarse hacia el este en forma de ondas de Kelvin.

Estas ondas pueden extenderse a lo ancho por cientos de kilómetros y desplazarse a una velocidad de varios metros por segundo a lo largo de toda la cuenca del Pacífico.

A medida que se desplazan, elevan el nivel del mar varias decenas de centímetros y transportan enormes cantidades de calor. Son como mensajeros silenciosos que transfieren energía térmica de un lado a otro del océano, modificando profundamente las temperaturas superficiales y, en consecuencia, los patrones de circulación atmosférica global.

Situación prevista en las aguas del Pacifico ecuatorial en los próximos días.
Situación prevista en las aguas del Pacifico ecuatorial en los próximos días.

A principios de 2026 se detectó una primera onda de Kelvin ya en enero, y una segunda en marzo. A mediados de mayo, el nivel del mar frente a las costas de Perú ya se situaba 15 cm por encima de la media estacional. Se trata exactamente del mismo patrón observado antes de los potentes fenómenos de El Niño de 1997-98 y 2015-16, dos de los más intensos del siglo pasado.

¿Qué pasará en los próximos meses?

Si las ondas siguen acumulándose y ganando fuerza, en este 2026 podríamos asistir a un fenómeno de El Niño de gran intensidad. Los efectos de estos fenómenos son globales y, aunque variables, bien conocidos por la comunidad científica.

En particular, serán las zonas ecuatoriales y tropicales las más afectadas, con un aumento de las precipitaciones en las costas occidentales de América y condiciones climáticas más secas en Indonesia, Australia y algunas zonas del sudeste asiático.

La aparición de El Niño podría contribuir a que se alcancen nuevos récords de temperatura global, ya que este fenómeno libera a la atmósfera enormes cantidades de calor almacenado en el océano.

¿Qué logros se han alcanzado en las previsiones del fenómeno?

Hoy en día, gracias a instrumentos como el Sentinel-6 Michael Freilich, podemos observar estos procesos con una precisión sin precedentes. La NASA destaca la importancia crucial de este seguimiento.

Prever con mayor antelación los efectos de El Niño permite a las comunidades costeras, a los gobiernos y a las industrias prepararse mejor, reduciendo los riesgos y aprovechando al máximo las oportunidades.

El Niño es un fenómeno natural y poderoso que refleja la variabilidad de nuestro sistema terrestre. Observarlo a medida que se desarrolla supone un gran logro de la investigación científica y una oportunidad para reforzar la resiliencia de las sociedades humanas frente a los grandes ciclos climáticos.

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