¿Cómo afectará 'El Niño 2026' al sector de las energías renovables?
El probable desarrollo de El Niño este verano alterará los patrones globales de viento e irradiancia. Este fenómeno obligará a recalibrar las predicciones de generación eólica y fotovoltaica para garantizar la estabilidad de la red energética.

Tras un periodo de condiciones neutrales, la comunidad meteorológica global ha puesto la mirada en el Pacífico tropical. Los últimos datos indican que estamos ante una transición inminente hacia un nuevo episodio de El Niño para este 2026. Pero, más allá de los récords de temperatura, ¿qué impacto real tendrá este fenómeno en la generación de energía eólica y fotovoltaica?
¿Qué es exactamente El Niño?
Para comprender su impacto, debemos entender que El Niño es la fase cálida de un ciclo climático natural conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas superficiales en el Pacífico central y oriental, lo cual ocurre cuando los vientos alisios, que normalmente empujan el agua cálida hacia Asia, se debilitan o incluso cambian de dirección.
Este desplazamiento de calor oceánico altera la circulación atmosférica global, modificando las corrientes en chorro y "redibujando" el mapa de lluvias y vientos en todo el planeta.
El estado actual: La transición hacia el calentamiento
Según el boletín más reciente de la NOAA, las condiciones de La Niña han finalizado oficialmente, dando paso a una fase neutra que se mantendrá durante el trimestre abril-junio con una probabilidad del 80%. Sin embargo, los modelos de predicción estacional, como el SEAS5 del ECMWF, muestran una señal clara: existe un 61-62% de probabilidad de que El Niño emerja entre mayo y julio de 2026.

Como señala Gerard Castro, Head of Technology en Nebbo, el seguimiento de las ondas Kelvin oceánicas y el debilitamiento de los vientos alisios son indicadores críticos que ya estamos observando. De hecho, desde marzo se han intensificado las anomalías de vientos del oeste en el Pacífico occidental, lo que favorece el transporte de agua cálida hacia el este.
Desafíos para la energía eólica
El Niño altera las corrientes en chorro y, por ende, los patrones de viento a nivel global. Para una científica de datos, esto significa que los modelos históricos de generación pueden perder representatividad:
- Alteración del recurso eólico: En regiones como el norte de Sudamérica y partes de Australia, El Niño suele asociarse con una reducción en la intensidad de los vientos alisios, lo que podría impactar negativamente en el factor de capacidad de los parques eólicos locales.
- Eventos extremos: El riesgo de tormentas muy fuertes en el sur de EE. UU. y Asia central puede aumentar el tiempo de inactividad por seguridad o incluso dañar infraestructuras.

Impacto en la generación fotovoltaica: nubosidad y temperatura
El impacto en la energía solar es dual. El cambio en los patrones de precipitación modifica el índice de irradiancia:
- Nubosidad y precipitación: regiones que experimentarán mayor humedad y lluvias, como el sur de Estados Unidos o partes del sudeste asiático, podrían ver una disminución en su producción fotovoltaica diaria debido a la mayor cobertura nubosa.
- Eficiencia por temperatura: Con la posibilidad de que 2026 o 2027 rompan récords de calor global, el aumento de la temperatura ambiente puede reducir ligeramente la eficiencia de los paneles solares, que pierden rendimiento ante el calor extremo.
Incertidumbre y Machine Learning
Un punto crucial que debemos considerar, y que recalca el ECMWF, es la denominada "barrera de predictibilidad de la primavera". Las predicciones realizadas en esta época del año tienen mayor incertidumbre inherente. Es aquí donde empresas como Sirocco Energy usan métodos de machine learning y downscaling estadístico, para traducir estas señales macroclimáticas en predicciones locales precisas.
Conclusión: hay que preparar la red para la variabilidad
No estamos solo ante un fenómeno climático, sino ante un reto operativo para la transición energética. La integración de fuentes renovables en un año con potencial de un gran fenómeno de "El Niño" exige una gestión del riesgo basada en datos.
Como bien apunta el equipo de Nebbo y los expertos del CPC (Climate Predition Center), la clave no es solo saber que viene El Niño, sino entender la intensidad de su acoplamiento.
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