Un grupo de científicos revela las causas de los grandes incendios de España en 2025: no es solo el cambio climático
Los grandes incendios forestales que arrasaron el norte de España en 2025 no fueron solo cuestión de calor extremo: ¿qué papel jugó el abandono del territorio en su propagación?

Los grandes incendios forestales que devastaron amplias zonas del norte de España en 2025 no fueron un fenómeno tan imprevisible ni exclusivamente ligado al aumento de las temperaturas como se pensó inicialmente. Un estudio científico publicado en la revista Global Change Biology aporta una explicación más compleja sobre esto, poniendo el foco en la interacción entre meteorología, usos del suelo y acumulación de combustible vegetal.
La investigación analiza de forma detallada los episodios de incendios registrados en regiones como Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Castilla y León, áreas tradicionalmente más húmedas y, hasta hace poco, menos asociadas a grandes fuegos forestales. Sin embargo, los incendios de 2025 marcaron un punto de inflexión tanto por su intensidad como por la extensión de las superficies quemadas.
El papel clave del abandono del territorio
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la causa estructural de estos incendios no fue únicamente la sequía o las olas de calor, sino el abandono progresivo de los usos tradicionales del suelo. La reducción del pastoreo, el retroceso de la agricultura de montaña y la desaparición de la gestión forestal activa han favorecido la acumulación masiva de biomasa altamente inflamable.
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— Jorge Monroy (@Jorge__Monroy) August 16, 2025
Según los autores, esta acumulación actúa como un “combustible latente” que, bajo determinadas condiciones meteorológicas, transforma cualquier ignición, ya sea natural o provocada, en un incendio de gran magnitud. En este contexto, el clima extremo no es tanto el origen del problema como el detonante final de un sistema ya muy vulnerable.
Meteorología extrema como factor amplificador
El estudio no resta importancia al cambio climático, pero matiza su papel. Las altas temperaturas, la baja humedad y los episodios de viento registrados en 2025 funcionaron como amplificadores del fuego, acelerando su propagación y dificultando las labores de extinción. No obstante, los investigadores subrayan que, sin la elevada carga de combustible acumulada durante décadas, esos mismos episodios climáticos no habrían generado incendios tan devastadores.

Este enfoque rompe con la narrativa simplista que atribuye los grandes incendios únicamente al aumento térmico y obliga a replantear las estrategias de prevención desde una perspectiva territorial y socioeconómica.
Un cambio en el régimen de incendios del norte peninsular
Otro aspecto relevante del trabajo es la constatación de un cambio en el régimen de incendios en el norte de España. Tradicionalmente caracterizada por fuegos pequeños y de baja intensidad, esta región comienza a mostrar patrones más propios del área mediterránea, con incendios extensos, rápidos y difíciles de controlar.
Los autores advierten de que este cambio no es coyuntural. Si no se actúa sobre las causas estructurales, como el abandono rural, homogeneización del paisaje y falta de gestión forestal, los grandes incendios podrían convertirse en un fenómeno recurrente en la cornisa cantábrica.
Implicaciones para la gestión y las políticas públicas
El estudio plantea implicaciones directas para las políticas de prevención de incendios. Frente a un modelo centrado casi exclusivamente en la extinción, los investigadores reclaman estrategias de largo plazo basadas en la gestión activa del territorio: recuperación del pastoreo extensivo, mosaicos agroforestales, silvicultura preventiva y apoyo decidido al medio rural.
Además, subrayan la necesidad de integrar el conocimiento científico en la planificación territorial y en las políticas climáticas, evitando soluciones rápidas que no abordan el problema de fondo.

Finalmente, la investigación alerta de que los incendios de 2025 no solo dejaron daños ambientales inmediatos, sino que también comprometieron la capacidad de recuperación de los ecosistemas y aumentaron el riesgo de erosión, pérdida de suelo y alteración de los ciclos hidrológicos. A ello se suman los impactos socioeconómicos en comunidades rurales ya de por sí vulnerables.
Referencia de la noticia
Sánchez-Hernández, G., Turco, M., Repeto-Deudero, I., Royé, D., et al. (2025). Record-breaking 2025 European wildfires concentrated in northwest Iberia. Global Change Biology, 31(12), e70649.
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