Silvia Ferrer, meteoróloga: "Las temperaturas que estoy viviendo en Aragón están siendo difíciles de asimilar"
La reciente ola de calor ha provocado una concatenación de noches tropicales y casi ecuatoriales en muchas localidades de Aragón que han hecho difícil conciliar el sueño y descansar correctamente.

Una semana de temperaturas de pleno verano, propias de la canícula, han hecho que hayamos vivido tardes especialmente calurosas en la capital aragonesa con temperaturas entre los 37 y los 42 ºC que calentaban el aire, resecándolo y provocando una sensación de ahogo que impedía respirar con normalidad.
Ante estas condiciones tan desfavorables, la mejor solución ha sido no abrir las ventanas hasta la madrugada, enchufar el aire acondicionado para enfriar las estancias antes de acostarse o bien, dormir toda la noche con el ventilador en marcha.

Poco antes del amanecer ha sido la mejor hora para abrir las ventanas, sentir algo de frescor y que se ventilen las casas. Cuando despuntaba el sol había que volver a cerrar a cal y canto para impedir que el calor volviese a entrar. Así un día tras otro, durante una semana, en la ciudad de Zaragoza, en la que yo vivo actualmente, y gran parte de Aragón.
Temperaturas asfixiantes de día y de noche
Los registros de esta ola de calor hablan por sí solos. En la capital aragonesa las temperaturas máximas se han mantenido entre los 36 y 42 ºC. Se registraron 36,6 ºC el viernes pasado en la estación oficial de la AEMET del barrio de Valdespartera, 40,1 ºC el domingo 21 de junio y hubo un registro máximo de 42,1 ºC el lunes 22.
Reseñable que hemos estado 4 días, de domingo a miércoles, con temperaturas por encima de los 40 ºC, y tan sólo este jueves 25 el termómetro nos ha dado un respiro de poco más de un grado que se ha notado, con 38,7 ºC.
Las temperaturas que estoy viviendo en Aragón están siendo difíciles de asimilar, especialmente las mínimas. En la madrugada del pasado viernes, 19 de junio, no bajaron de los 21 ºC en Zaragoza, y días más tarde se registraron 23,5 ºC de temperatura mínima, precisamente en la noche de San Juan.
Histórica ola de calor en el mes de junio de 2026.
— AEMET (@AEMET_Esp) June 25, 2026
¿Fue el 23 de junio de 2026 el día más cálido en España?
¿Había alcanzado alguna vez Bilbao 40 grados tres días consecutivos?
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Sin duda, el día más cálido de esta ola de calor en Aragón fue el lunes 22, con el top 5 de temperaturas máximas por encima de los 42 ºC:
- Quinto (Zaragoza): 42,9 ºC
- Alcañiz (Teruel): 42,5 ºC
- Híjar (Teruel): 42,2 ºC
- Fraga (Huesca): 42,1 ºC
- Zaragoza, Valdespartera: 42,1 ºC
El martes 23 en la localidad de Quinto se volvieron a registrar más de 42 ºC (42,3 ºC) y más de 41 ºC en otros municipios aragoneses. Al día siguiente, el miércoles 24, en Quinto se registraron 41,6 ºC y más de 40 ºC en otros puntos de Aragón. Tanto Quinto como Híjar, han mantenido registros por encima de 40 ºC este jueves, siendo el segundo y tercero más elevados de todo el país.
Grandes aliados
Lo que hago en días de olas de calor es salir a la calle tras la puesta de sol y acercarme a una zona verde y arbolada, dónde se puede sentir cómo los árboles provocan un descenso de la temperatura urbana del aire del orden de unos 2 o 3 ºC. Aunque dependiendo de la masa arbolada este descenso puede ser incluso mayor.
La magnitud del descenso de temperatura del aire circundante por un árbol depende principalmente de dos factores:
- El tipo de copa: Los árboles grandes, maduros y con follaje denso proyectan mayor sombra y retienen más humedad.
- La superficie circundante: El alivio térmico es más drástico, llegando incluso a caídas de hasta 17 °C, sobre superficies que irradian mucho calor, como el asfalto o el cemento.
Este enfriamiento natural no solo beneficia las áreas exteriores, sino que refresca el aire y disminuye la necesidad de aire acondicionado en los hogares, si los árboles están ubicados cerca de las fachadas de los edificios.
De ahí, la importancia de tener árboles plantados de forma regular en la calles. En las calles que no cuentan con árboles las temperaturas son más altas y cuesta más refrescarlas de madrugada, por eso hay diferencias significativas en las temperaturas que se alcanzan de día y las que se registran de noche en calles estrechas sin árboles y calles más amplias que cuentan con arbolado.