Los expertos explican por qué deberías poner recortes de césped en tus jardineras este verano
Los recortes de césped pueden convertirse en una ayuda práctica para conservar la humedad, aportar nutrientes y reducir hierbas no deseadas durante los meses de más calor.

El verano concentra una gran parte de la actividad de las plantas. De hecho, las jornadas más largas y las temperaturas elevadas favorecen un crecimiento constante en jardines, huertos y zonas ornamentales.
Durante el periodo estival, el estado del suelo adquiere una importancia especial, ya que de él depende buena parte del agua y los nutrientes que reciben las especies vegetales. Por ese motivo, muchos aficionados buscan fórmulas sencillas para conservar su jardín en las mejores condiciones posibles.
Y desde Reino Unido llegan algunas de esas recomendaciones. Los ingleses son conocidos por su afición al jardín y por el cuidado que dedican a sus espacios verdes y parterres. Entre los consejos a seguir de los aficionados británicos destaca uno relacionado con los restos de la siega. Porque lo que a menudo acaba en bolsas de residuos puede tener una segunda utilidad dentro del propio jardín y contribuir al mantenimiento del terreno durante los meses de verano.
Recortes de césped: una fuente de nutrientes para el jardín
Tras cortar la hierba, los restos vegetales conservan elementos beneficiosos para el suelo. Entre ellos destaca el nitrógeno, un componente muy relacionado con el crecimiento de las plantas. A medida que estos materiales se degradan, liberan nutrientes de forma progresiva y pasan a formar parte de la materia orgánica del terreno.

Su presencia también ayuda a conservar durante más tiempo la humedad disponible. Esta característica resulta especialmente útil en verano, cuando la evaporación aumenta y las necesidades de riego suelen ser mayores. Además, la cobertura limita la aparición de las malas hierbas que compiten por espacio y recursos.
Otro efecto a tener en cuenta por los especialistas es la mejora gradual de la estructura del suelo. Con el paso de las semanas, los restos de hierba se integran en la superficie y contribuyen a mantener unas condiciones más estables para las raíces y los microorganismos presentes en el terreno.
Cómo usar los recortes de césped en los parterres
Una de las aplicaciones más habituales consiste en emplearlos como acolchado alrededor de flores, arbustos o cultivos del huerto. Para ello se aconseja repartir una capa con un grosor aproximado de entre 2 y 5 centímetros. Esa cobertura funciona como protección frente a la pérdida rápida de humedad.

Antes de colocarlos conviene dejarlos secar ligeramente. Cuando la hierba recién cortada conserva demasiada agua puede compactarse sobre el terreno. Esa acumulación dificulta el paso del agua y puede generar olores poco agradables durante el proceso de descomposición.
Con el paso del tiempo, el color verde desaparece y los restos adquieren una tonalidad marrón. Quienes prefieren una apariencia más uniforme suelen cubrir la superficie con una pequeña cantidad de corteza de pino o paja, manteniendo así los beneficios del acolchado sin alterar demasiado la estética del jardín.
Recortes de césped y compost: otra alternativa útil
Los restos de la siega también pueden formar parte de una pila de compost. Combinados con hojas secas, pequeñas ramas o paja, ayudan a crear una mezcla equilibrada que termina convirtiéndose en un abono orgánico apto para distintas plantas.

La clave está en evitar las acumulaciones excesivas en un único punto. Las grandes cantidades de hierba fresca tienden a apelmazarse durante la descomposición. Esa situación favorece la generación de calor y la aparición de olores que pueden resultar molestos.
Utilizados con moderación, los recortes de césped representan un recurso gratuito y disponible en prácticamente cualquier jardín. Como acolchado o como ingrediente del compost, aportan nutrientes, ayudan a conservar la humedad y contribuyen a mantener el suelo en las mejores condiciones durante todo el verano.