Un estudio de la UV alerta de que la Albufera recibe 1.904 toneladas de nitrógeno al año y aumenta su contaminación
Más agua no siempre significa un humedal más limpio. Los científicos han identificado qué está frenando la recuperación de la Albufera y dónde se concentra el problema.

La recuperación de la Albufera de València vuelve a encontrarse con un importante obstáculo. Un nuevo estudio de la Universitat de València (UV) constata que la contaminación por nutrientes continúa comprometiendo el estado ecológico del humedal y advierte de que los aportes de nitrógeno han aumentado hasta alcanzar 1.904 toneladas anuales.
La investigación, realizada por Juan Víctor Molner, Rebeca Pérez-González y Juan Miguel Soria, investigadores del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE), concluye que la Albufera se encuentra en lo que definen como un “callejón sin salida biogeoquímico”. El problema es que incrementar la cantidad de agua que llega al lago sin reducir previamente los contaminantes en origen no garantiza su recuperación.
1.904 toneladas de nitrógeno llegan cada año
Para conocer la situación actual del humedal, los investigadores monitorizaron durante un año hidrológico completo, entre 2023 y 2024, 18 canales principales de riego y las tres estaciones depuradoras que vierten al entorno lacustre: Pinedo, Quart-Benàger y Albufera-Sur. Los datos obtenidos fueron comparados con series históricas de aportes hídricos que se remontan a 1970 y registros de nutrientes correspondientes al periodo 1970-2008.
Los resultados revelan que la entrada de fósforo permanece estancada, mientras que la carga de nitrógeno ha experimentado un importante repunte respecto a las medias registradas después de los planes de saneamiento desarrollados a partir de los años 90.
Alertan de que el repunte de la contaminación por nutrientes cronifica la degradación de lAlbufera https://t.co/RE9mHv6rtG
— Asociación RUVID (@asociacionruvid) September 16, 2026
Un estudio del Instituto Cavanilles de la Universitat de València.@CdCienciaUV
El investigador Juan Víctor Molner explica que aquellas inversiones en depuración consiguieron frenar el colapso inicial de la Albufera, pero no han permitido completar su recuperación. Los aportes de nitrógeno han alcanzado ahora las 1.904 toneladas anuales, superando ampliamente los registros de las últimas décadas.
Durante el periodo estudiado entraron en el humedal 265,27 hectómetros cúbicos de agua. Este volumen se encuentra dentro del umbral mínimo histórico necesario para mantener las funciones ecológicas básicas de l’Albufera. Sin embargo, los investigadores advierten de que el problema no reside únicamente en cuánto agua llega, sino también en su calidad.
Más agua no significa menos contaminación
Uno de los principales mensajes de la investigación cuestiona la idea de que incrementar los aportes hídricos sea suficiente para mejorar por sí solo el estado del lago. “Aumentar el caudal sin reducir drásticamente los contaminantes en origen no limpiará el lago, sino que incrementará la masa total de contaminación”, advierte el equipo investigador.

A ello se suma la reducción de la renovación del agua. Actualmente se producen de media 11,5 renovaciones anuales, prácticamente la mitad que durante el periodo anterior a 1994. Según el estudio, este descenso confirma un régimen de estancamiento artificial condicionado por la gestión agraria. La procedencia de la contaminación, además, presenta importantes diferencias dependiendo de la zona de la Albufera.
El sur concentra casi la mitad del nitrógeno
El sector sur, relacionado con el sistema del río Júcar y la acequia Nova, aparece como la principal fuente de contaminación difusa. De esta zona procede el 49,17% de todo el nitrógeno que llega al parque natural.
Dentro de esta red destaca especialmente la acequia de l’Overa, que aporta por sí sola el 35,78% del nitrógeno y el 19,14% del fósforo contabilizados en el conjunto del sistema. La situación cambia en el norte, donde adquieren mayor peso las presiones urbanas e industriales. Este sector es responsable del 33,96 % de la carga de fósforo, debido en buena medida al importante caudal procedente de la EDAR de Pinedo.
La principal conclusión del estudio es que diluir los contaminantes no equivale a eliminarlos. Aumentar el volumen de agua sin reducir primero las entradas de nitrógeno y fósforo podría incrementar la masa total de contaminación y mantener bloqueada una recuperación ecológica que, según los investigadores, lleva años paralizada.
Referencia de la noticia
Molner, J. V.; Pérez-González, R. i Soria, J. M.. (2026). Persistent nutrient pollution in the hypertrophic Albufera of Valencia (Spain): Unresolved barriers to the recovery.