Caída récord de la temperatura del mar en Málaga: de una ola de calor marina a registrar tan sólo 15,9 ºC

En cuestión de días, los bañistas han pasado de encontrarse un Mediterráneo casi tropical a unas aguas sorprendentemente frías en Málaga. Detrás de este vuelco hay un fenómeno conocido por los oceanógrafos.

Hasta ahora, el mínimo de referencia eran los 16,3 ºC alcanzados en agosto de 2014
Hasta ahora, el mínimo de referencia eran los 16,3 ºC alcanzados en agosto de 2014

El mar de Málaga ha experimentado un cambio tan brusco como sorprendente en plena recta final de agosto. En cuestión de solo siete días, sus aguas han pasado de rozar los 29 ºC a situarse por debajo de los 16 ºC, estableciendo además un nuevo récord para estas fechas.

La boya del puerto de Málaga registró el 25 de agosto una temperatura de 15,9ºC, el valor más bajo observado durante un mes de agosto desde que existen registros. Hasta ahora, el mínimo de referencia eran los 16,3 ºC alcanzados en agosto de 2014.

De rozar un récord de calor marino a batir uno de frío

Lo excepcional del episodio aparece al mirar lo que ocurría exactamente una semana antes. El pasado 18 de agosto, el agua alcanzó los 28,8 ºC, situándose a solo tres décimas del récord histórico de temperatura máxima para agosto en este punto, establecido en 29,1 ºC en 2015.

Por tanto, en apenas siete días se ha producido un descenso de 12,9 ºC. El litoral malagueño ha pasado prácticamente de un extremo al otro de la serie histórica: primero estuvo cerca de batir su récord de agua más cálida y ahora ha establecido el de agua más fría para agosto.

Una variación de esta magnitud puede resultar difícil de explicar teniendo en cuenta que el agua posee una gran capacidad para almacenar calor y normalmente modifica su temperatura más lentamente que el aire. Sin embargo, en determinadas circunstancias, la circulación marina y el viento pueden provocar cambios locales muy importantes.

El afloramiento de aguas profundas, detrás del cambio radical

Una de las principales explicaciones se encuentra en un fenómeno oceanográfico conocido como afloramiento o surgencia de aguas profundas. Cuando soplan determinados vientos sobre la costa, por ejemplo los terrales en Málaga, las masas de agua cálida situadas en superficie pueden desplazarse hacia mar abierto. El espacio dejado por ellas tiene que ser ocupado por otra masa de agua y es entonces cuando ascienden aguas procedentes de capas más profundas del mar, donde las temperaturas son considerablemente inferiores.

En los mapas de anomalías de temperatura del mar del ECMWF podemos apreciar que en Málaga y el Estrecho el agua deñ mar está bastante más fría de lo habitual en estos momentos.
En los mapas de anomalías de temperatura del mar del ECMWF podemos apreciar que en Málaga y el Estrecho el agua deñ mar está bastante más fría de lo habitual en estos momentos.

Este mecanismo puede provocar que la temperatura superficial caiga rápidamente cerca de la costa, aunque unos kilómetros mar adentro el agua continúe presentando valores mucho más elevados.

El fenómeno destaca además en el mar de Alborán, una zona caracterizada por una circulación marina compleja debido, entre otros factores, por el intercambio de aguas entre el océano Atlántico y el Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar.

El viento puede cambiar la temperatura del mar en cuestión de muy pocos días

La dirección y persistencia del viento son fundamentales para entender estos episodios. Determinados regímenes pueden favorecer que el agua superficial se aleje de la costa y sea sustituida por masas más frías procedentes del fondo.

Esto también explica por qué un descenso tan acusado registrado por una boya no significa necesariamente que todo el Mediterráneo se haya enfriado casi 13 ºC. Se trata de mediciones realizadas en un punto concreto y las temperaturas pueden variar notablemente entre áreas relativamente cercanas.

Además, este episodio puntual tampoco debe confundirse con las tendencias climáticas a largo plazo. El Mediterráneo ha experimentado un aumento de sus temperaturas durante las últimas décadas y la aparición temporal de aguas frías debido a procesos de afloramiento forma parte de su dinámica oceanográfica.

La situación todavía podría experimentar nuevas variaciones dependiendo de cómo evolucionen los vientos
La situación todavía podría experimentar nuevas variaciones dependiendo de cómo evolucionen los vientos

El contraste resulta especialmente llamativo en las playas. Bañarse en un agua cercana a los 16 ºC ofrece una sensación completamente diferente a hacerlo en los casi 29 ºC registrados apenas una semana atrás, sobre todo cuando las temperaturas atmosféricas continúan siendo elevadas. La situación todavía podría experimentar nuevas variaciones dependiendo de cómo evolucionen los vientos y la circulación marina en las próximas horas y días.