¿Por qué debería llover en Semana Santa?

La lluvia es de las cosas más temidas a lo largo de las vacaciones de Semana Santa pero, aunque nos duela admitirlo, es lo mejor que nos podría pasar. Te contamos por qué.

Marc Redondo Marc Redondo 08 Abr 2019 - 08:20 UTC
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Cielo lluvioso
Puede que no sea tan mala idea que llueva en Semana Santa.

Por la cantidad de eventos religiosos y actividades al aire libre que todos queremos hacer, una previsión del tiempo soleada es lo que más deseamos en Semana Santa. La mayoría ven la lluvia como mal tiempo y es sinónimo de una ruina de vacaciones.

A pesar de lo que acabamos de comentar, seguro que a más de uno le parecerá sensato lo que vamos a ver hoy. La lluvia es necesaria. Y mucho. Especialmente este año. Por bastantes motivos es bueno que llueva esta Semana Santa. Repasemos algunos motivos.

Pobres reservas de agua

Los embalses están solo al 58% de su capacidad. Es un dato muy pobre. Sin llegar a la situación de alarma, solo cabe recordar que la media en este época del año es del 72%. Ahora las reservas deberían estar subiendo. Pasa todos los años. Pero en 2019 esto no está ocurriendo. La gráfica tiende incluso a descender. No es el mejor escenario para llegar al verano. Al margen de la típica falta de lluvia que tendremos a partir de junio, el consumo de agua en la época de más calor se dispara.

Necesaria para la agricultura

No vamos a describir nada nuevo si decimos que la lluvia es imprescindible para la agricultura. Si no llueve, se pierden cosechas y las que se pueden cultivar, aumentan sus precios. Marzo ha sido muy seco. Solo ha llovido el 55% de la media del mes. Febrero aún fue peor: llovió el 28% de lo que suele hacerlo de media. Con estos datos no nos podemos permitir un mes de abril de nuevo seco.

Buena para los alérgicos

A pesar de las lluvias del fin de semana, a la que salga un poco el sol, la vegetación seguirá expulsando el polen característico de esta época. La lluvia se lleva por delante en su caída todas las partículas que quedan en suspensión, dejando un aire mucho más limpio. Algo que agradecerán los alérgicos, que este año lo están pasando tan mal.

Reduce la contaminación

Cuando los anticiclones nos dejan días de sol y tranquilidad, el aire circula menos en las grandes ciudades y suben los índices de contaminación. La llegada de frentes y borrascas garantizan una renovación del aire y mejoran su calidad. Así que la lluvia es sinónimo de un aire nuevo y más saludable.

Otros beneficios

La lluvia tiene importantes efectos en nuestra salud. Por una parte, hace que aumente la humedad ambiental y nos deshidratemos menos. También está la parte emocional. Ver llover y oler la lluvia nos produce satisfacción, a no ser que lo haga muchos días seguidos. Para los animales es de gran ayuda ya que pueden beber en los charcos que se forman. Para los más perezosos, limpia todas las superficies, como nuestros coches, y también las calles de las ciudades. Sin olvidar que aumenta el caudal de los ríos y podemos garantizar la generación de electricidad. Y podríamos seguir encontrando más cosas positivas que tiene nuestra querida lluvia.

La lluvia, impopular pero necesaria

Desear la lluvia en Semana Santa no es algo muy popular, pero los que estamos concienciados sobre el gran valor que tiene, sabemos que la llegada de la lluvia sería el mejor tiempo que podríamos tener. Estoy de acuerdo en que no es necesario que se pase días seguidos lloviendo, que en realidad sería lo mejor. Algunos días de tregua nos irían bien a todos.

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