Ni el calor extremo ni la sequía: el verdadero cóctel meteorológico que vuelve un incendio forestal incontrolable

El calor y la sequía preparan el terreno, pero los incendios forestales más destructivos dependen de una combinación mucho más precisa: aquí te lo explicamos.

Como en cada verano, los focos están puestos en los montes ante el riesgo muy alto o extremo de incendio.
Como en cada verano, los focos están puestos en los montes ante el riesgo muy alto o extremo de incendio.

Lo estamos viendo: el calor extremo y la sequia hacen que cada vez tengamos incendios más potentes y repartidos en los meses estivales. Sin embargo, esa explicación es muy simplista, y no basta para entender por qué algunos fuegos se vuelven realmente incontrolables.

El calor y la sequía aumentan la probabilidad de que un incendio se produzca y avance, pero no determinan por sí solos cuándo un foco se transformará en un gran incendio forestal.

El factor que cambia la escala del incendio

La diferenciación entre un incendio controlable y un incendio de crecimiento explosivo está en el conjunto de varios factores meteorológicos en un momento muy concreto. Un bosque seco puede arder, pero para que el fuego avance a gran velocidad necesita algo más, una atmósfera que favorezca su rápida propagación.

Es ahí donde entran en juego el viento, la estabilidad atmosférica, la presión, la humedad relativa, la topografía y, lo más importante, el propio "juego" entre el fuego y el aire que lo rodea. Cuando estos elementos se combinan, el incendio deja de comportarse como un fuego ordinario y pasa a ser muy muy peligroso.

La regla de los tres factores

La regla del triple 30 es una regla que básicamente escuchamos sobre todo cuando el riesgo de incendio se dispara, pero la regla de los 3 factores no tanto y es la siguiente.

  • Primero, un territorio preparado para arder, con vegetación seca y combustible disponible.
  • Segundo, una situación meteorológica capaz de impulsar el crecimiento del fuego.
  • Tercero, una ignición en el lugar y momento adecuados.

Si falta uno de esos factores, el resultado puede ser muy diferente porque puede haber calor y sequía, pero sin una ignición no habrá incendio; o si hay una chispa, pero si el combustible no está suficientemente seco, el fuego no prosperará. Por otra parte, puede haber combustible seco e ignición, pero sin viento o sin una atmósfera favorable, el incendio quizá no alcance una propagación extrema.

¿Por qué a veces no hay grandes incendios en años muy cálidos?

La respuesta a esta cuestión es que los grandes incendios no tienen una manera uniforme de comportarse en cuanto al calor acumulado, ya que suelen depender de días en los que las condiciones se alinean de manera especialmente peligrosa. También hay que tener en cuenta el factor del abandono del campo, que crea una cobertura vegetal muy compacta y densa, lo que puede ayudar a su propagación explosiva cuando las condiciones son favorables.

Para una propagación súbita y descontrolada de un incendios son necesarios unos factores determinados.
Para una propagación súbita y descontrolada de un incendios son necesarios unos factores determinados.

Es en estos días cuando un incendio puede multiplicar su tamaño en muy poco tiempo. Consultar la temperatura media o la sequía acumulada de esos días puede llevar a una lectura incompleta del riesgo, ya que son indicadores importantes, pero no suficientes para anticipar los episodios más destructivos.

¿Qué implica esto para la prevención?

Entender este cóctel meteorológico cambia la forma de prevenir y gestionar los incendios forestales porque no basta con saber que un territorio está seco sino que es necesario identificar cuándo ese territorio seco va a coincidir con viento, baja humedad, inestabilidad atmosférica y condiciones favorables a la propagación rápida.


Todo este problema está agravado con creces por el cambio climático, debido a que aumenta la frecuencia de condiciones de fondo favorables al fuego con más calor, más evaporación, combustibles más secos y temporadas de riesgo más largas. No obstante, los incendios realmente incontrolables seguirán dependiendo de algo más concreto, como es la coincidencia entre paisaje seco, atmósfera favorable e ignición.

Referencia de la noticia

Coen Janice L. (2026). Climate Influences Wildfire Activity Through Opportunity: An Event-Scale Perspective.