Madrid, Barcelona, Sevilla y Alicante construyen tanques de tormenta gigantes para evitar los vertidos al mar
Las lluvias torrenciales saturan el alcantarillado y pueden contaminar ríos y mares. Por ello, diferentes ciudades españolas recurren a depósitos gigantes para retener el agua y reducir los vertidos contaminantes.

Las lluvias torrenciales no solo provocan inundaciones. Cuando por la intensidad de la precipitación el agua supera la capacidad del alcantarillado, puede mezclarse con aguas residuales y arrastrar bacterias, aceites y otros contaminantes hasta los ríos y el mar.
Para reducir este problema, ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla y Alicante recurren a grandes depósitos subterráneos capaces de almacenar temporalmente el exceso de agua y permitir que después sea tratado.
¿Por qué la lluvia puede contaminar ríos y playas?
Cuando llueve con intensidad, el agua que cae sobre tejados, carreteras y aceras termina principalmente en la red de saneamiento. En muchas ciudades, las aguas pluviales y las residuales comporten tuberías, por lo que ambas pueden mezclarse durante los episodios de precipitaciones intensas.

En condiciones normales, el sistema conduce esta mezcla hasta una estación depuradora, donde se eliminan buena parte de los contaminantes antes de devolver el agua al medio natural. Sin embargo, el problema aparece cuando el caudal supera la capacidad de las tuberías o de las instalaciones de tratamiento.
Con este problema sobre la mesa y para evitar que la red se sature por completo, numerosas ciudades han llevado a cabo la puesta en marcha de puntos de alivio que permiten evacuar el exceso de agua hacia ríos, arroyos o el mar. Pero estos residuos pueden transportar materia orgánica, bacterias fecales, residuos y contaminantes urbanos, como aceites, combustibles y metales pesados.
Depósitos gigantes para almacenar el agua antes de que llegue a los ríos o al mar
Una de las soluciones consiste en construir grandes depósitos de retención de aguas pluviales, también conocidos como tanques o depósitos de tormentas, que almacenan durante un tiempo el exceso de agua que la red no puede conducir o tratar de inmediato.
Una vez que pasa el episodio de lluvia y disminuye el caudal, el agua retenida se devuelve progresivamente al sistema de saneamiento para que pueda llegar a la depuradora. De este modo, se reduce la presión sobre las tuberías y se limita la cantidad de agua contaminada que puede acabar directamente en el medio natural.
Barcelona: depósitos subterráneos para proteger el litoral
La ciudad de Barcelona cuenta con una red de depósitos pluviales que ayuda a gestionar el agua durante los episodios de lluvia intensa. Según la información municipal recogida en 2025, la ciudad disponía de 15 depósitos, con una capacidad conjunta de retención de alrededor de 447.000 metros cúbicos.
Estas infraestructuras permiten reducir la presión sobre una red de alcantarillado de gran extensión y disminuir la carga contaminantes que puede llegar a las playas y al litoral.
Gairebé no sha parlat dels dipòsits pluvials de Barcelona. Durant lepisodi de pluges torrencials probablement van evitar danys a les persones i moltes pèrdues materials. Ara per ara nhi ha 15 i poden acumular gairebé 500 000 metres cúbics daigua de pluja. Mireu on són. https://t.co/R6zkVUdcjV
— Jordi de Manuel (@jordidmanuel) October 9, 2026
La capital catalana también contempla nuevas infraestructuras para ampliar la capacidad de almacenamiento, incluyendo depósitos en distintas fases de estudio, proyecto o ejecución, con el objetivo de aumentar la retención de agua y reducir los vertidos en episodios de lluvia.
Madrid: tanques capaces de almacenar cientos de miles de metros cúbicos
Madrid también ha desarrollado una amplia red de tanques de tormentas con 38 y una capacidad total de almacenamiento de aproximadamente 1,41 millones de metros cúbicos.

Entre las instalaciones más destacadas están las de Arroyofresno y Butarque, con una capacidad de unos 400.000 metros cúbicos cada una. Estamos ante infraestructuras de gran tamaño que reciben el exceso de caudal cuando las precipitaciones sobrecargan la red de saneamiento.
Sevilla y Alicante, otros ejemplos importantes
La ciudad de Sevilla cuenta con una instalación que puede almacenar hasta 41.000 metros cúbicos, y cuando las alcantarillas no pueden transportar todo el caudal generado por una tormenta, el depósito recibe parte de ese exceso y lo mantiene retenido hasta que puede devolverlo a la red.

Por otra parte, Alicante combina la gestión del agua de lluvia con proyectos destinados a reducir el riesgo de inundaciones, como por ejemplo el parque inundable de La Marjal (infraestructura pionera en Europa) y el depósito anticontaminación y de contención de San Gabriel, elementos que forman parte de su estrategia para afrontar episodios de precipitaciones intensas.