Las lluvias de récord disparan las concentraciones de polen de aliso en España: aquí los riesgos para los alérgicos
Las lluvias de las últimas semanas, sumadas a un comportamiento inusual del aliso, han creado el caldo de cultivo perfecto para una explosión de alérgenos en este final del invierno en España.

Si hay algo que nos gusta en ciencia es que los datos no mienten. Tras un tren de borrascas que ha dejado los suelos bien saturados, muchos esperaban que el ambiente se "limpiara". Error de concepto. La lluvia limpia el aire de forma momentánea mediante un proceso físico llamado deposición húmeda, pero a medio plazo actúa como la gasolina para el motor reproductivo de las especies anemófilas. Y este año, el aliso (Alnus glutinosa) ha decidido ser el protagonista absoluto.
El dato: ¿de verdad están las concentraciones de polen tan altas?
Rotundamente, sí. Según los registros de la Red Española de Aerobiología (REA), nos encontramos en el pico máximo de polinización de las betuláceas de invierno tardío y preprimavera.

Por si no las conoces, son una familia de árboles y arbustos que, aunque te suenen un término botánico lejano, son las responsables de que media España esté ahora mismo buscando un pañuelo, entre ellas están el aliso, abedul, avellano...
De hecho, si tu sistema inmune identifica la proteína del aliso como una amenaza, es muy probable que también ataque a la del abedul o incluso a frutas ciertas (como la manzana o la avellana), porque estructuralmente se parecen tanto que tu cuerpo no sabe distinguirlas. Es un "todos para uno" en versión inmunológica.

El aliso está registrando concentraciones muy altas y niveles de alerta roja en toda la mitad norte, especialmente en Galicia, Castilla y León y la cornisa cantábrica.
Lo que estamos viendo es un fenómeno de solapamiento estacional. Normalmente, el aliso tiene un pico muy marcado entre enero y febrero. Sin embargo, las lluvias persistentes seguidas de subidas térmicas repentinas han provocado que su floración sea más explosiva y se junte con el inicio de las cupresáceas (cipreses y arizónicas). Resultado: un cóctel de polen que satura los receptores de los alérgicos antes incluso de que lleguen las famosas gramíneas.
La trampa de la lluvia: choque osmótico
Aquí viene la parte que solemos ignorar. Cuando llueve de forma intermitente, ocurre un fenómeno físico-químico fascinante y terrible a la vez. Los granos de polen, al entrar en contacto con una humedad ambiental elevada, pueden absorber agua hasta que su membrana se estalla por choque osmótico.

¿Qué significa esto? Que un solo grano de polen se fragmenta en cientos de micropartículas cargadas de proteínas alergénicas. Estas partículas son mucho más pequeñas que el grano original, lo que les permite:
- Mantenerse más tiempo en suspensión, incluso sin viento.
- Penetrar más profundamente en las vías respiratorias, llegando a los bronquios y no quedándose solo en las fosas nasales.
Por eso, después de la lluvia, no solo hay polen; hay "munición" de alta penetración.
El efecto "Urban Pollen": más que biología
En nuestras ciudades, el polen de aliso no viaja solo. Se combina con las partículas de emisión de los motores diésel (PM2.5). Estas partículas dañan la estructura del polen y lo vuelven más agresivo , aumentando su capacidad de sensibilización.
Es lo que en inmunología se conoce como un efecto adyuvante: la contaminación "avisa" a nuestro sistema inmunológico de que algo va mal, y éste reacciona de forma desproporcionada ante un grano de polen que sería inofensivo en un entorno limpio.
Evidencia frente a mitos: ¿qué funciona de verdad?
La alergia es una respuesta inmune y hay que tratarla con rigor.
- Antihistamínicos de segunda generación: no dan sueño y bloquean los receptores de histamina de forma eficaz. Deben ser siempre prescritos por un profesional.

- Lavados nasales con suero: arrastre mecánico de las partículas antes de que desencadenen la cascada inflamatoria.
- Protección física: las mascarillas FFP2 son barreras imbatibles contra el polen. Si los niveles están en rojo, úsalas. Tu conjuntiva también sufre, así que las gafas de sol no son postura, son protección real.
¿Qué esperar de las próximas semanas?
Las lluvias han dejado las reservas de agua en niveles óptimos para el desarrollo vegetal. Si la tendencia de temperaturas suaves continúa, nos enfrentamos a una de las primaveras más intensas de la última década. El aliso es solo el aviso. Detrás vienen el fresno, el plátano de sombra y las gramíneas, que encontrarán un suelo rico para una producción masiva de polen.
La ciencia nos da los datos para que no nos tome por sorpresa. Si tienes síntomas, no esperes a que "se pase solo". Consulta los niveles en fuentes oficiales, sigue tu tratamiento y, sobre todo, no subestimes a un árbol. El aliso no perdona.
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