La procesionaria del pino se adelanta y pone en alerta a muchos municipios españoles: estos son los principales riesgos
Cada vez aparece antes y durante más tiempo. La procesionaria del pino ya no espera a la primavera y se adelanta en parques y pinares, ¿estamos preparados para convivir con ella?

La oruga procesionaria del pino se está convirtiendo en un problema cada vez más temprano. Tradicionalmente asociada al final del invierno y al inicio de la primavera, su aparición se está adelantando varias semanas, incluso irrumpiendo en pleno invierno. Este cambio obliga a redoblar la vigilancia en parques, pinares y zonas urbanas, donde el contacto con personas y mascotas es mucho más frecuente.
El adelanto no es casual. El aumento de las temperaturas medias y la reducción de los episodios de frío intenso alteran el ciclo biológico de esta especie. Las orugas completan antes su desarrollo y abandonan los bolsones con mayor rapidez, ampliando el periodo de riesgo y complicando las labores de control.
Un ciclo biológico muy sensible a la temperatura
La procesionaria pasa buena parte del otoño y el invierno alimentándose de las acículas de los pinos, protegida en los característicos bolsones blancos. Cuando las condiciones son favorables, desciende al suelo en largas hileras para enterrarse y completar su metamorfosis.
Primeros rastros de la eclosión de las puestas de procesionaria.
— AGENTESCV (@AMGVA) January 7, 2026
Antes de juntarse y formar ya los conocidos nidos. pic.twitter.com/VVX6iSvXke
Los inviernos suaves aceleran este proceso. Al no registrarse temperaturas suficientemente bajas que frenen su actividad, las orugas se mantienen activas durante más tiempo. El resultado es un adelanto generalizado de las procesiones, que ya no se concentran en unas pocas semanas, sino que pueden prolongarse durante meses.
Riesgos para la salud y las mascotas
El principal motivo de preocupación es sanitario. Los pelos urticantes de la procesionaria contienen toxinas que pueden provocar reacciones alérgicas, dermatitis, irritaciones o problemas respiratorios. En niños, el riesgo es mayor por el contacto directo durante el juego en parques y jardines.

Las mascotas, especialmente los perros, son otro grupo vulnerable. El simple olfateo o contacto con las orugas puede causar inflamaciones graves en boca y lengua, con consecuencias potencialmente muy serias. Por ello, el adelanto del fenómeno amplía el tiempo durante el cual se recomienda extremar la precaución en los paseos.
Impacto en pinares y masas forestales
Más allá del riesgo sanitario, la procesionaria sigue siendo una de las plagas más importantes de los pinares. Las defoliaciones repetidas debilitan los árboles, reducen su crecimiento y los hacen más sensibles a la sequía y a otras enfermedades.
Aunque rara vez provoca la muerte directa del pino, su impacto acumulado puede ser notable, sobre todo en masas forestales extensas o en pinares sometidos a estrés hídrico. En un contexto de cambio climático, esta combinación resulta especialmente preocupante.
¿Qué están haciendo en distintos municipios?
La respuesta local se está adaptando al adelanto. En la Región de Murcia, por ejemplo, el servicio de Parques y Jardines ha intensificado las actuaciones de invierno sobre un censo de más de 8.000 pinos en el término municipal. Tras una primera fase de endoterapia en otoño, ahora se combinan tratamientos de choque por nebulización, continuidad de inyecciones en ejemplares concretos y retirada de bolsones en copas y ramas accesibles.

En la Comunidad de Madrid, Fuenlabrada ha activado su campaña anual con endoterapia enfocada especialmente al arbolado próximo a áreas infantiles, centros educativos y zonas caninas. En áreas periféricas con pinares densos, se refuerza el control con equipos de pulverización de mayor alcance y se han instalado trampas de seguridad para interceptar a las orugas antes de que alcancen el suelo.
Y en localidades de interior como Madridejos, se han desplegado tratamientos con productos fitosanitarios específicos en avenidas, parques urbanos, áreas deportivas, caminos y entornos escolares, con un objetivo doble: proteger la masa de pinos del casco urbano y reducir el riesgo para población alérgica y animales domésticos en zonas muy transitadas.
Acertado instalar en zonas urbanas ajardinadas el trampeo de las orugas urticantes de la procesionaria del pino bloqueando su descenso por el tronco.
— Luis Berbiela (@InForestMed) January 19, 2026
Pero, es imprescindible colocar correctamente las trampas para evitar costes inútiles y daños evitables a niños y mascotas#Palma pic.twitter.com/sAzc20CyJw
El adelanto de la procesionaria es otro ejemplo de cómo el calentamiento global está alterando los ciclos naturales. Adaptar la gestión forestal y urbana a esta nueva realidad es fundamental para reducir riesgos, proteger la salud pública y conservar los pinares en un clima cada vez más cambiante.
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