Para influencers: el monte Neme, ¿Chernobyl gallego?

Se trata de una zona preciosa, un lago artificial en A Coruña donde sus aguas cristalinas son más atractivas de lo que pensamos pero, ¿hasta dónde llega su belleza? Aquí te contamos lo dañino que puede llegar a ser bañarse en este monte tan 'popular'.

Natacha Payà Natacha Payà 17 Jul 2019 - 08:38 UTC
Monte Neme
En el monte Neme existen varias señales que prohíben y advierten del peligro de bañarse. Para los 'instagramers' eso no es un problema.

El monte Neme se encuentra en Galicia, concretamente en Bergantiños (A Coruña) a 386 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un lago artificial donde sus aguas cristalinas engañan, y muchos usuarios de 'Instagram' y otras redes sociales -los conocidos 'influencers'- lo visitan para hacer fotos con aroma a las Maldivas.

Un lago exótico, ¿y tóxico?

Llevamos unos cuantos días con el lago como protagonista, apareciendo en muchas redes sociales, ¿qué tiene de especial? Este lago de agua azul, aparentemente transparente, pertenece a una antigua mina de wolframio. Desde la II Guerra Mundial estuvo funcionando sin descanso, los alemanes lo explotaban para conseguir armas de combate y municiones. De hecho, hasta el pasado 2012 aún aguardaba actividad para diversos fines.

En España existen masas de agua y ríos que, a pesar de ser muy bonitos y una posible foto para las redes sociales, también son un peligro para la salud. Son los casos del Río Tinto de Huelva, la Playa de las Horcas Coloradas de Melilla y el mismo monte Neme donde, a pesar de la cantidad de carteles y noticias que advierten del peligro, la gente continúa metiéndose en sus aguas atractivas. Para ello, con tal de evitar posibles enfermedades y problemas que puedan dañar la salud, se fijan carteles, bien por respeto al medio ambiente o bien, por recomendación y prohibición de la Administración.

Lo que no cabe duda es que, aunque vivamos en el siglo XXI continuamos haciendo 'tonterías' más propias de siglos pasados. Lo único que cambia del pasado a la actualidad es que ahora estamos más informados, pero casi todo se hace a través de apariencias, 'selfies' y de posados en las redes sociales.

Hasta dónde llega la tontería

La verdad es que el paisaje que lo rodea es precioso y actúa de imán para mucha gente. Uno de los pioneros en ponerlo de 'moda' fue Alexei Sherenkov, un turista que quiso fotografiarse al más puro estilo caribeño y la fotografía le costó una irritación cutánea en los pies.

El desconocimiento del peligro ha provocado algún que otro problema entre los turistas y los usuarios de las redes sociales pero, ¿hasta qué punto hablamos de desconocimiento o desinfomación? Algunas de las personas afectadas sabía del peligro de bañarse en esas aguas y aun así quisieron esa foto. Llegamos al punto donde el 'postureo' puede llegar a ser más valioso que nuestra salud. Por ejemplo, una de las afectadas aseguró que independientemente de haber estado en el hospital un par de días, la fotografía valió la pena.

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