¿Qué pasará con las primeras huellas del hombre en la Luna?

La ausencia de procesos erosivos en la superficie lunar debe estar ayudando a preservar las huellas dejadas por los astronautas en 1969, pero ¿por cuánto tiempo? ¿Se verán como las que dejaron los dinosaurios en la Tierra? ¿Deberían ser un patrimonio mundial?

Hombre en la Luna
Huella del piloto del módulo lunar Buzz Aldrin, participante de la misión Apolo 11. Su bota (con nueve surcos) era más grande que la de Armstrong (ocho surcos), por lo que sería posible individualizar cada huella.

Avanzaba el 20 de julio de 1969 cuando la tripulación de la misión Apolo 11 llegó a la Luna y Neil Armstrong pisó por primera vez su superficie, diciendo la frase célebre de "es un pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad". Minutos después llegó Buzz Aldrin, quien, entre otras tareas, tenía que fotografiar sus propias huellas como parte de una investigación sobre la mecánica del suelo lunar. Una de esas imágenes es icónica.

Cuando en 2019 se celebró el 50 aniversario de esta hazaña de la humanidad, varios científicos comenzaron a preguntarse sobre el destino de esas primeras huellas dejadas por los astronautas: ¿sobre qué sustrato se imprimieron? ¿Tenían algo especial para quienes los dejaron? ¿Se guardarán para siempre?

Estas y otras preguntas han sido planteadas en un estudio publicado en la revista Earth Science Reviews , aunque el propio Neil Armstrong ya dio algunas respuestas cuando pisó la Luna: “La superficie es fina y polvorienta. Puedo levantarla con mi pie. Se adhiere en capas delgadas como carbón en polvo en las suelas y los lados de mis botas. Me hundo solo una fracción de pulgada, tal vez un octavo (1 pulgada = 2,54 cm), pero puedo ver mis huellas y marcas en las finas partículas de arena".

Similaridades iconológicas

En este contexto, y aunque el entorno lunar es muy diferente al de la Tierra por la ausencia de atmósfera, campo magnético, agua, materia orgánica y vida, los científicos han encontrado tres analogías iconológicas entre nuestro planeta y su satélite.

  • Primero, las huellas en la superficie de la luna están sujetas a tasas de sedimentación muy lentas, similares a las que ocurren en los fondos marinos profundos o en las cuevas, entre otros ambientes terrestres.
  • Por otro lado, las propiedades físicas y mecánicas permiten comparar los procesos que conducen a la formación de huellas o rastros dejados por los animales en los depósitos de cenizas volcánicas con los que actúan en el suelo y en el regolito lunar.
  • Finalmente, también se han identificado similitudes culturales entre las huellas humanas en la Luna y las dejadas por miembros de otras expediciones de la humanidad, como las primeras en llegar a la Antártida y al Polo Norte.

Pero, además de estas similitudes, los investigadores se dieron cuenta de que el estudio de las huellas humanas en la superficie lunar abrió un campo que no imaginaban, relacionado con la propia naturaleza del Homo sapiens:

“Siguiendo una línea de pensamiento más filosófica, ¿son las huellas e incluso todos los artefactos que dejamos en la Luna parte de la expresión del comportamiento humano?”, reflexiona Díaz Martínez.

Los autores relacionan este tema con el concepto de fenotipo extendido propuesto por el etólogo y divulgador británico Richard Dawkins, quien sostiene que los artefactos animales como los montículos de termitas o las presas de los castores también son expresiones fenotípicas de genes en su entorno. Los rastros y objetos que dejan los astronautas en la Luna también pueden considerarse un fenotipo extendido de nuestra especie, aunque se encuentran a 384.400 km de distancia.

Patrimonio mundial fuera de la Tierra

Finalmente, buscando analogías entre el viaje a la Luna y otros hitos de la humanidad, como la llegada a los polos de la Tierra, los autores abordan en su estudio si las zonas de aterrizaje de las misiones Apolo deberían ser patrimonio de la humanidad. El gobierno de los Estados Unidos aprobó recientemente una ley (One Small Step to Protect Human Heritage in Space Act) para proteger los lugares de aterrizaje y los artefactos dejados por la misión Apolo 11, requiriendo que las misiones futuras a la Luna los respeten.

“Este hecho es relevante porque Estados Unidos indirectamente posee este patrimonio”, dice Díaz Martínez. Este investigador y los demás autores del estudio recientemente publicado tomaron una decisión muy original: “generar un modelo fotogramétrico 3D de la famosa huella de Buzz Aldrin que podría utilizarse como una forma de salvaguardar este patrimonio ”. Para ello, el propio Aldrin tomó tres fotos históricas. Además, el modelo se puede descargar de forma gratuita para reproducir la huella del astronauta con una impresora 3D .

Aunque algunas huellas cercanas al módulo lunar se desdibujaron cuando despegó la nave espacial, "la zona donde Aldrin fotografió su huella no estaba muy cerca, por lo que creo que no se borró, aunque no descarto que el polvo levantado durante el despegue pueda tapar un poco” especula el geólogo.

Quizás en el futuro será posible sobrevolar u observar la escena de cerca sin cambiarla para ver cómo están los tecno-fósiles y las tecno-terrazas. Mientras tanto, en 2024, una misión tripulada del programa Artemis está programada para llegar nuevamente a la Luna y, por primera vez, una mujer pondrá un pie en su superficie.