El hielo negro es casi invisible y es uno de los más peligroso del invierno

El hielo negro aparece sin avisar, no se ve y convierte carreteras y aceras en auténticas trampas invernales, siendo responsable de miles de accidentes cada año durante los meses más fríos.

El hielo negro no se ve tan claro como el que estamos acostumbrados y es clave conocerlo para poder anticipar sustos.
El hielo negro no se ve tan claro como el que estamos acostumbrados y es clave conocerlo para poder anticipar sustos.

El hielo negro es una capa extremadamente fina de hielo que se forma sobre superficies como carreteras, puentes, aceras o aparcamientos. Es especialmente peligroso porque no tiene el aspecto blanquecino del hielo convencional, sino que es prácticamente transparente, permitiendo ver el color oscuro del asfalto debajo, de ahí su nombre.

Esta apariencia engañosa hace que muchos conductores y peatones no perciban el riesgo hasta que ya es demasiado tarde, y cuando el neumático o el calzado entran en contacto con él, la adherencia desaparece casi por completo.

Todo esto lo convierten en uno de los fenómenos invernales más traicioneros, así que conocer cómo se forma, cuándo aparece y cómo reaccionar ante él es clave para anticiparnos ante este peligro del invierno.

¿Cómo y cuándo se forma el hielo negro?

El hielo negro se forma en situaciones muy concretas, pero relativamente frecuentes durante el invierno, ya que suele aparecer cuando las temperaturas descienden hasta valores cercanos o inferiores a 0 ºC,

Puede originarse por varias causas.

  • Condensación del vapor de agua sobre superficies frías.

  • Lluvia débil o llovizna que se congela al contacto con el suelo.

  • Deshielo diurno que vuelve a congelarse al caer la noche.

  • Humedad ambiental elevada combinada con temperaturas bajo cero.

Las zonas más propensas son puentes, viaductos, tramos sombríos, carreteras orientadas al norte y áreas cercanas a ríos o zonas húmedas, ya que se enfrían antes y mantienen el frío durante más tiempo.

¿Cómo detectar su posible presencia?

Aunque no se vea, existen señales indirectas que pueden alertar de su presencia.

  • Brillo anómalo en el asfalto, como si estuviera húmedo pero sin charcos.

  • Sensación de volante más ligero o pérdida súbita de tracción.

  • Vehículos anteriores que derrapan o reducen velocidad bruscamente.

  • Temperaturas muy bajas en zonas sombrías.

Ante la mínima sospecha, lo más prudente es reducir velocidad y evitar maniobras bruscas.

Consejos para evitar accidentes por hielo negro

Para reducir riesgos durante episodios de frío intenso, conviene seguir algunas recomendaciones básicas.

  • Disminuir la velocidad, incluso aunque la carretera parezca seca.

  • Evitar aceleraciones, frenazos y giros bruscos.

  • Mantener mayor distancia de seguridad.

  • Circular con marchas largas y movimientos suaves.

  • Usar calzado antideslizante al caminar por zonas urbanas.

En regiones donde el hielo negro es frecuente, los servicios de mantenimiento suelen aplicar sales y fundentes, aunque su eficacia depende de la temperatura y del tráfico.

¿En qué momentos hay que extremar la precaución?

Hay determinadas franjas horarias y situaciones meteorológicas en las que el riesgo se dispara. Las más críticas son las siguientes.

  • Madrugada y primeras horas de la mañana, cuando el suelo aún no ha recibido radiación solar.

  • Tras la puesta de sol, si ha habido humedad durante el día.

  • Días despejados y fríos, que favorecen un fuerte enfriamiento nocturno.

  • Jornadas posteriores a lluvias débiles con bajada brusca de temperaturas.

Si el termómetro del coche marca entre +3 ºC y 0 ºC, es recomendable asumir que el hielo negro puede estar presente.

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