Detectan nuevos casos de virus del Nilo en varias comunidades. Cómo se transmite y cuáles son sus principales síntomas

España ha vuelto a encender las alarmas por el virus del Nilo Occidental. Este verano se han confirmado contagios en humanos en Extremadura, focos en mosquitos en Murcia y Almería y un caballo infectado en Menorca.

Virus del Nilo
Se han confirmado ya en España varios casos de contagios en humanos

El virus del Nilo Occidental ha vuelto a aparecer en España este verano, aunque con una intensidad muy inferior a la de 2024. En Extremadura se han confirmado dos casos humanos, en hombres de 57 y 65 años, uno de ellos ingresado en el hospital Don Benito-Villanueva con síntomas neurológicos graves. La detección ha obligado a reforzar los protocolos sanitarios en toda la comunidad para evitar la propagación.

La diferencia con el año anterior es clara: en 2024 se notificaron más de 150 positivos y una veintena de fallecimientos, mientras que en 2025 los casos se cuentan por unidades. Sin embargo, los especialistas advierten de que el virus se ha asentado en la península y ya no puede considerarse un fenómeno excepcional, sino endémico.

Circulación confirmada en Murcia y Almería

Más allá de los contagios en personas, la vigilancia entomológica ha detectado mosquitos portadores del virus en la Región de Murcia. Concretamente, las trampas instaladas en la zona de Pulpí, en el límite con Almería, y en varios municipios cercanos, han dado positivo a la presencia del patógeno. Estos hallazgos confirman que el ciclo del virus sigue activo en el sur peninsular.

En la provincia de Almería, los mosquitos infectados se han localizado en localidades como Zurgena y Mojácar. Ante ello, las autoridades han activado la declaración de “área en alerta”, lo que implica cuatro semanas de vigilancia reforzada sobre humanos, caballos y aves, además de medidas de control vectorial como fumigaciones y eliminación de aguas estancadas.

Primer caso confirmado en Baleares

Otro de los puntos de detección se ha producido en Menorca, donde un caballo ha dado positivo al virus del Nilo Occidental. Los equinos son especialmente sensibles a esta infección y pueden desarrollar síntomas neurológicos graves, lo que los convierte en centinelas muy útiles para la vigilancia epidemiológica. El hallazgo ha motivado la activación inmediata de controles en la isla y la revisión del estado sanitario del resto de explotaciones equinas.

Caballo
En Menorca un caballo ha dado positivo al virus del Nilo Occidental

Este caso en Baleares es especialmente relevante porque confirma que el virus ya no está limitado a la península. La posición estratégica del archipiélago en las rutas migratorias de aves aumenta el riesgo de circulación viral y obliga a redoblar la atención en la región durante los meses más cálidos del año.

España frente a la amenaza estival

La detección en distintas comunidades autónomas refleja un patrón cada vez más habitual: la enfermedad ya está asentada en nuestro país y reaparece cada verano en humanos, caballos y mosquitos. Aunque este año el número de casos en personas es bajo, la dispersión geográfica muestra que la circulación viral es más amplia de lo que indican las cifras clínicas.

Mosquito
La dispersión geográfica muestra que la circulación viral es más amplia de lo que indican las cifras clínicas

A nivel europeo, países como Italia, Grecia y Rumanía han sufrido brotes mucho más intensos, con decenas de casos humanos y varias muertes. En comparación, España mantiene un balance más controlado en 2025, pero sigue compartiendo las mismas condiciones climáticas y ambientales que favorecen la propagación del virus.

Convivir con un virus endémico

El futuro pasa por asumir que el virus del Nilo Occidental se ha convertido en un problema recurrente de salud pública en España. La estrategia ya no puede centrarse solo en reaccionar ante los brotes, sino en mantener una vigilancia constante que abarque la salud humana, animal y ambiental bajo un enfoque integral.

Principales síntomas y transmisión
Los síntomas más frecuentes incluyen fiebre alta, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza, fatiga, náuseas, vómitos y, en ocasiones, erupciones cutáneas o ganglios inflamados.

Aunque su forma de transmisión más común es a través de la picadura de mosquitos, su origen está en ciertas especies de aves, que actúan como reservorios naturales del virus.

Eliminar aguas estancadas, controlar las poblaciones de mosquitos, vacunar a los caballos y educar a la población en la prevención de picaduras son medidas esenciales. Este verano, con casos en Extremadura, Murcia, Almería y Baleares, el mensaje es claro: el virus sigue entre nosotros y solo la detección temprana y la coordinación institucional pueden evitar que vuelva a convertirse en una crisis sanitaria.