Del siglo XIX a la dana de 2024: la historia de las grandes inundaciones del Mediterráneo y por qué preocupan más ahora
Las inundaciones han marcado durante siglos la historia de las regiones mediterráneas, pero el calentamiento global, las lluvias más intensas y la ocupación del territorio agravan sus impactos.

Las inundaciones forman parte de la historia del Mediterráneo desde hace siglos, con lluvias torrenciales que desbordan ríos y ramblas, provocando grandes inundaciones de consecuencias catastróficas. Sin embargo, que las inundaciones hayan ocurrido siempre no significa que el riesgo permanezca inalterado.
El calentamiento global, la transformación del territorio y la concentración de población e infraestructuras en zonas expuestas pueden hacer que determinados episodios resulten más destructivos, algo que se pudo percibir durante la conocida como dana de Valencia de 2024, un episodio extraordinario y desastroso que estos días cumple dos años.
La cuestión que se plantean los científicos no es únicamente si hoy llueve más que hace un siglo, sino cómo están cambiando la intensidad de las precipitaciones, las condiciones meteorológicas que las generan y la vulnerabilidad de las zonas afectadas.
Las inundaciones mediterráneas: un riesgo histórico
El clima mediterráneo se caracteriza por una marcada irregularidad de las precipitaciones. Como todos sabemos, puede pasar mucho tiempo sin llover y, en cambio, concentrarse una gran cantidad de agua en unas pocas horas.
Es este último escenario el que da lugar a las crecidas repentinas, especialmente en las cuecas pequeñas y en los cauces que atraviesan zonas urbanizadas, un problema especialmente recurrente a orillas del Mediterráneo.

Durante el otoño, como bien sabemos, el mar Mediterráneo conserva parte del calor acumulado en verano, y cuando coincide con una atmósfera inestable, aire frío en altura y una gran disponibilidad de humedad, pueden desarrollarse tormentas o sistemas convectivos capaces de descargar cantidades extraordinarias de lluvia en poco tiempo. Hace unos días lo vimos de nuevo con la dana Adam.
Del siglo XIX a las grandes riadas del siglo XX
Las inundaciones han condicionado históricamente el desarrollo de numerosas localidades mediterráneas. En los archivos aparecen numerosas referencias a desbordamientos que destruyeron cultivos, dañaron viviendas y alteraron la vida de las comunidades.
Durante el siglo XIX, se produjeron episodios devastadores en España, entre ellos destacan la riada de Málaga de 1907, la gran inundación de Valencia en 1957 y las inundaciones del Vallés, en Cataluña, en 1962.

La riada de Valencia de 1957 provocó el desbordamiento del río Turia y causó 81 muertes. Por supuesto, no hay que olvidar la Pantanada de Tous en 1982 y sus posibles 900 l/m² de lluvia estimados en 24 horas, o las catastróficas riadas del sureste peninsular en 1973, que se cebaron con la Región de Murcia, Almería y Granada.
Como consecuencia se impulsó cambios muy relevantes en la gestión y planificación urbana, entre ellos el desvío de los cauces fuera del centro de la ciudad, siendo el ejemplo más mediático el del río Turia a su paso por la ciudad de Valencia.
Los registros históricos desmontan la idea de que todo es nuevo
La memoria colectiva suele comparar los fenómenos extremos actuales con los que se han vivido en los últimos años. Sin embargo, esa perspectiva puede ser engañosa, porque un periodo relativamente tranquilo no significa que el riesgo haya desaparecido.
Los archivos históricos y las bases de datos de inundaciones permiten ampliar la perspectiva y reconstruir episodios que, de otro modo, podrían quedar olvidados.En Cataluña, entre 1900 y 2020 se documentaron 228 episodios de inundaciones que causaron 1.167 víctimas mortales. La mayoría se produjeron en comarcas costeras, donde coinciden una elevada probabilidad de precipitaciones intensas, torrentes y rieras, y una importante concentración de población.
De la gota fría de 1987 a la dana de Valencia de 2024
Las lluvias torrenciales han dejado episodios extraordinarios en el Mediterráneo durante las últimas décadas.
En noviembre 1987, en Oliva (Valencia), se superaron los 800 litros por metro cuadrado en 24 horas, y es el registro que sigue manteniendo el récord oficial de lluvia caída en ese lapso de tiempo en España. Una muestra de que las precipitaciones extremas ya se producían antes de los episodios más recientes, recalcando que la década de los 80 fue especialmente pródiga en este tipo de eventos extremos.

En septiembre de 2019, una nueva gota fría o dana muy adversa descargó más de 500 l/m² en poquísimas horas en la Vega Baja del Segura, Alicante. En octubre de 2024, la dana que se cebó con la Comunidad Valenciana volvió a evidenciar la capacidad destructiva de ese tipo de fenómenos.
En Turís, se registraron alrededor de 772 litros por metro cuadrado durante el episodio, mientras que como consecuencias de estas precipitaciones torrenciales y de una inadecuada gestión de la emergencia se produjeron más de 230 víctimas mortales y daños materiales masivos. Y hace unos días, la dana Adam ha causado muchos daños materiales en el sur del golfo de Valencia, dejando acumulaciones de más de 700 litros en 24 horas.