Cuándo cambia la hora en España: la fecha exacta para el cambio al horario de invierno
España retrasará los relojes en octubre para recuperar el horario de invierno, una medida cuya continuidad sigue pendiente de un acuerdo entre los países europeos.

Un año más, el calendario avanza hacia una nueva modificación de la hora oficial en España. La llegada del otoño reduce progresivamente las horas de luz por la tarde y retrasa la salida del Sol, dos cambios que acompañan la transición hacia los meses de invierno.
La modificación de la hora afectará a la Península Ibérica, Baleares y Canarias, aunque la hora concreta dependerá del huso horario de cada territorio. Mientras tanto, la supresión de esta práctica continúa sobre la mesa de las instituciones europeas, pero sin que, de momento, se haya aprobado su eliminación.
Cuándo cambia la hora en España: fecha y horario exactos
El próximo cambio de hora tendrá lugar durante la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026. Ese día comenzará el horario de invierno, por lo que será necesario retrasar los relojes 60 minutos para adaptarlos a la hora oficial correspondiente.

En la Península y Baleares, el ajuste se realizará a las 03:00 horas, momento en el que volverán a ser las 02:00 horas. En Canarias, el cambio tendrá lugar una hora antes: cuando el reloj marque las 02:00 horas, deberá regresar a la 01:00 horas. Por tanto, la madrugada durará una hora más en ambos casos.
Este ajuste horario va a convertir el 25 de octubre en una jornada de 25 horas según el horario oficial. El cambio se aplica de forma automática en la mayoría de los teléfonos móviles, ordenadores y dispositivos conectados, aunque conviene comprobar los relojes que requieren una modificación manual.
¿Desaparecerá el cambio de hora en España?
La continuidad del cambio del horario de verano y del horario de invierno sigue pendiente de una decisión europea. En 2025, el Gobierno español pidió a la Unión Europea que pusiera fin a los ajustes estacionales desde 2026. El presidente Pedro Sánchez defendió entonces su eliminación con estas palabras: "Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido. Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente".

La propuesta abrió un debate que realmente no se ha traducido en la supresión del sistema. El cambio de hora volvió a aplicarse en marzo de 2026 y el calendario previsto contempla también el ajuste de este mes de octubre. Por ahora, los ciudadanos deben seguir las fechas establecidas para cada temporada, sin que la petición española haya modificado el procedimiento vigente.
La normativa europea mantiene las disposiciones sobre el final del horario de verano en la Directiva 2000/84/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de enero de 2001. Esta norma establece que el periodo estival termina a la 01:00, hora universal, del último domingo de octubre. Además, la coordinación horario entre países europeos permite mantener un calendario común para actividades como el transporte y las operaciones comerciales.
Cómo afecta el cambio de hora a la salud y al ahorro energético
El retraso de los relojes puede alterar temporalmente las rutinas de sueño, alimentación y actividad física. El organismo dispone de un reloj biológico que se adapta a unos horarios habituales, por lo que algunas personas pueden notar cansancio, dificultades para dormir, irritabilidad, menor concentración o cambios en el estado de ánimo durante los días posteriores.
Estos efectos pueden resultar más perceptibles entre quienes mantienen horarios muy regulares para levantarse, trabajar, estudiar, hacer ejercicio o comer. La adaptación recuerda, en cierta medida, a lo que ocurre con el desfase horario después de un viaje. Sin embargo, la respuesta varía de una persona a otra y no todos experimentan molestias.

El ahorro de electricidad es otro de los argumentos que rodean al cambio de hora. La práctica comenzó a extenderse durante la Primera Guerra Mundial y volvió a implantarse en numerosos países tras la crisis del petróleo de los años setenta, con el propósito de aprovechar mejor la luz natural. No obstante, el consumo doméstico actual depende también de la calefacción, el aire acondicionado, el agua caliente y los electrodomésticos.
La Comisión Europea ha señalado que el ahorro energético asociado a los cambios estacionales se ha reducido hasta niveles marginales y que sus efectos dependen de la ubicación geográfica y de los hábitos de consumo. Por eso, retrasar los relojes no garantiza una reducción determinada del gasto eléctrico. Por eso, la eficacia de esta medida sigue siendo objeto de debate, y mientras el sistema del doble cambio horario continúa vigente en España.