El fenómeno botánico del otoño: la explicación científica sobre por qué las hojas cambian de color
Cuando llega el otoño, los árboles transforman sus hojas en una explosión de colores. La ciencia explica este cambio mediante pigmentos, temperatura, luz y menos clorofila.

Con la esperada llegada del otoño, los paisajes comienzan a experimentar una de las transformaciones más llamativas del año. Los árboles de hoja caduca abandonan progresivamente el verde intenso de sus hojas y adquieren tonalidades amarillas, naranjas, rojas e incluso marrones.
Aunque pueda parecer simplemente un efecto decorativo de la naturaleza, detrás de este fenómeno existe un complejo proceso fisiológico relacionado con la luz, la temperatura y los pigmentos presentes en las hojas.
La clorofila es la clave
Durante la primavera y el verano, las hojas permanecen verdes principalmente por la presencia de clorofila, el pigmento responsable de captar la energía de la luz solar necesaria para realizar la fotosíntesis. Este proceso permite a la planta producir los compuestos orgánicos que necesita para crecer y mantenerse.
Con la llegada del otoño, los días se acortan y disminuye la cantidad de horas de luz disponibles, además, al mismo tiempo, las temperaturas comienzan a descender. Estos cambios ambientales actúan como una señal para muchas especies caducifolias, que empiezan a prepararse para el invierno.
"El color otoñal de las hojas se debe a la reducción de la clorofila, que da el tono verde. A medida que disminuye la luz solar y las temperaturas bajan, la clorofila se descompone, revelando pigmentos como carotenoides (amarillos y naranjas) y antocianinas (rojos y morados) que pic.twitter.com/cIezm9HU4K
— Los Árboles Mágicos ️, (by Oscar Gaitan) (@arboles_magicos) November 1, 2023
El árbol reduce progresivamente la producción de clorofila y comienza a recuperar algunos de los nutrientes que todavía permanecen en las hojas. A medida que este pigmento desaparece, el verde deja de ocultar otros compuestos que ya estaban presentes en los tejidos foliares.
Amarillos y naranjas: colores que ya estaban ahí
Las tonalidades amarillas y anaranjadas que caracterizan muchos paisajes otoñales proceden principalmente de pigmentos llamados carotenoides. Entre ellos se encuentran los carotenos y las xantofilas, responsables de colores que van desde el amarillo hasta diferentes tonalidades anaranjadas.
Estos pigmentos participan durante la temporada de crecimiento en la captación y protección frente a la radiación solar, pero durante el verano quedan visualmente ocultos por la elevada concentración de clorofila.
¿De dónde procede el color rojo?
El rojo otoñal tiene una explicación algo diferente, ya que en muchas especies, especialmente en determinados arces, algunos robles y otros árboles caducifolios, la hoja puede producir antocianinas durante el otoño.
Las antocianinas son pigmentos que pueden generar tonalidades rojizas, púrpuras o violáceas. Su formación está relacionada con diferentes factores ambientales y fisiológicos, entre ellos la intensidad de la luz y las temperaturas.

Las condiciones otoñales pueden favorecer que determinados azúcares permanezcan temporalmente en las hojas y contribuyan a la síntesis de estos pigmentos.
Algunos otoños presentan colores rojos especialmente intensos cuando se combinan días luminosos con noches frías.
El papel de la temperatura y la luz
La intensidad del espectáculo otoñal no es idéntica todos los años. La duración de los días constituye una de las señales fundamentales para muchas especies, pero la temperatura también desempeña un papel importante.
Los días soleados y las noches frescas pueden favorecer una coloración intensa en determinadas especies, mientras que las heladas fuertes, el estrés hídrico o condiciones meteorológicas adversas pueden alterar el proceso y provocar una caída más rápida de las hojas.
Por este motivo, dos árboles de la misma especie pueden presentar diferencias en la intensidad de sus colores dependiendo de las condiciones ambientales que hayan experimentado.
Un mecanismo de adaptación
El cambio de color no debe interpretarse únicamente como un fenómeno estético. Forma parte de la estrategia que utilizan muchos árboles caducifolios para afrontar la llegada del invierno.
Antes de desprenderse de las hojas, la planta puede recuperar algunos nutrientes importantes, especialmente nitrógeno y otros elementos, y almacenarlos en diferentes tejidos. Posteriormente, se forma una zona de separación en la base del pecíolo que facilita la caída de la hoja.
En otoño, los árboles caducifolios inician el proceso de abscisión, formando una capa de células en la base del pecíolo que interrumpe el flujo de agua y nutrientes. La degradación de clorofila expone otros pigmentos, como carotenoides y antocianinas, mientras la caída de hojas pic.twitter.com/P3slvJkRZx
— Los Árboles Mágicos ️, (by Oscar Gaitan) (@arboles_magicos) November 16, 2024
Una vez que las hojas desaparecen, el árbol reduce considerablemente la superficie expuesta al frío, al viento y a la pérdida de agua durante una época en la que las condiciones pueden limitar la actividad fisiológica.
Así, el espectacular cambio de color que cada otoño transforma bosques, parques y jardines es, en realidad, la manifestación visible de una estrategia biológica perfectamente ajustada al ciclo anual de las plantas.