Cómo revisar si tus gafas para el eclipse están homologadas antes de mirar al sol este 12 de agosto
Mirar el eclipse de Sol de este miércoles 12 de agosto con una protección incorrecta puede causar daños graves en la retina. ¿Qué señales permiten reconocer unas gafas verdaderamente seguras?

A simple vista pueden parecer iguales, pero no todas las gafas que se venden para contemplar el eclipse ofrecen la misma protección. Una inscripción concreta, el estado del filtro y hasta la información del fabricante pueden marcar la diferencia entre unas lentes seguras y unas que nunca deberían utilizarse para mirar directamente al sol.
De cara al eclipse solar de este miércoles, revisar las gafas antes de utilizarlas se ha convertido en una precaución fundamental. Y no basta con comprobar que sean muy oscuras o que incluyan el marcado CE, ya que existen varios detalles que permiten saber si realmente son apropiadas para observar el fenómeno sin poner en riesgo la vista.
Busca la norma ISO 12312-2
La primera comprobación debe hacerse en el propio producto o en su embalaje. Las gafas destinadas a la observación directa del sol deben indicar que cumplen la norma internacional ISO 12312-2, específica para los filtros utilizados en este tipo de observaciones.
También es habitual encontrar el marcado CE, que indica el cumplimiento de determinados requisitos europeos. No obstante, este distintivo no sustituye a la referencia a la norma específica para filtros solares. Por eso, ante unas gafas para eclipses, la información más importante que hay que localizar es precisamente la ISO 12312-2.
Quedan 3 días para el eclipse total de Sol.
— Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (@CienciaGob) August 9, 2026
️ Tus gafas de eclipse son un escudo térmico que debes usar correctamente:
Código ISO 12312-2
No intentes ponerte las gafas mientras buscas el sol. Déjalas puestas.
¡Disfruta del espectáculo con total seguridad! pic.twitter.com/f5fxJD8jyf
Además, unas gafas fiables deberían ofrecer información clara sobre el fabricante o distribuidor, instrucciones de utilización y advertencias de seguridad. Algunos productos incorporan códigos QR o referencias que permiten consultar información adicional sobre su procedencia.
Conviene desconfiar especialmente de gafas sin embalaje, sin fabricante identificable o con certificaciones impresas de forma poco clara. Que aparezca escrito “ISO” en el producto tampoco garantiza por sí mismo que haya sido correctamente certificado.
Comprueba el estado del filtro antes de usarlas
Aunque las gafas sean adecuadas, también hay que revisar su estado. Un filtro deteriorado puede dejar de ofrecer la protección para la que fue diseñado. Antes del eclipse, es recomendable observar las lentes a contraluz y comprobar que no presentan arañazos, perforaciones, grietas, zonas despegadas o cualquier otro desperfecto. Si existe alguna duda sobre su integridad, lo prudente es sustituirlas.

También deben respetarse las instrucciones proporcionadas por el fabricante, especialmente si se trata de unas gafas guardadas desde hace años. El almacenamiento inadecuado puede deteriorarlas.
Asimismo, hay que tener presente que al ponerse unas gafas para eclipses prácticamente todo el entorno debe quedar oscuro. Su filtro es muchísimo más potente que el de unas gafas de sol convencionales. Al dirigir la mirada hacia el Sol siguiendo correctamente las instrucciones, debería distinguirse el disco solar sin que el resto del paisaje resulte visible con normalidad.
Las gafas de sol no sirven para mirar el eclipse
Por muy oscuras que parezcan, unas gafas de sol normales no son una alternativa. Las gafas solares están diseñadas para reducir la luminosidad y proteger los ojos durante actividades cotidianas, pero no para observar directamente el Sol.
Tampoco deben utilizarse soluciones caseras que durante décadas han acompañado a los eclipses. Radiografías, negativos fotográficos, cristales ahumados, discos CD o materiales similares pueden reducir aparentemente la intensidad de la luz visible, pero eso no significa que bloqueen de forma segura la radiación que puede dañar los ojos.
Otro aspecto importante afecta a cámaras, prismáticos y telescopios. Las gafas para eclipses no deben utilizarse para mirar el Sol a través de estos dispositivos salvo que se sigan sistemas específicamente diseñados para ello. Estos instrumentos concentran la radiación solar y requieren filtros solares adecuados colocados correctamente en el equipo.
¿Qué ocurre si las gafas no protegen correctamente?
Observar directamente el sol sin la protección adecuada puede provocar una lesión conocida como retinopatía solar. Uno de sus principales peligros es que el daño puede no advertirse inmediatamente.
Los síntomas pueden aparecer posteriormente e incluir visión borrosa, alteraciones en la percepción de los colores, manchas o puntos oscuros en el centro del campo visual. Ante cualquier alteración de la visión después de haber observado el sol, es necesario buscar valoración médica.

Por eso, antes del eclipse merece la pena dedicar unos minutos a revisar las gafas. Aunque pueda parecer lo contrario, en un eclipse, comprobar la protección ocular es tan importante como elegir un buen lugar desde el que contemplarlo.