La cerámica del agua y su relación con la aridez

(Termodinámica del botijo)

Alberto Linés Escardó, In memoriam

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Artículo de enero de 2005. Recuperado en sept. de 2013

 

Nota de la RAM: A la memoria de este insigne meteorólogo español que nos dejó a finales de noviembre de 2004. En este fino y didáctico artículo D. Alberto Linés nos muestra una de sus grades aficiones y nos da una lección sobre la termodinámica del botijo.

Entre las más antiguas actividades del hombre, encontramos el trabajo del barro, cocido o no, con fines utilitarios. Labor antiquísima, ésta de amasar el barro y que trae el recuerdo de las primeras páginas de la Biblia.

Con carácter general podemos decir que cuando el hombre se hace sedentario, aparecen indicios de cerámica. La Arqueología busca con avidez estos restos cerámicos con que nos encontramos al cabo de milenios, reliquias de forma de vida, y ¿por qué no?, de climas pretéritos. La aparición de tales residuos debajo de una extensa y gruesa capa sedimentaria, es señal aceptada por muchos arqueólogos de indicios de formas de vida humana antediluvianas.

La arcilla trabajada y moldeada tiene algo de entrañable para toda persona medianamente sensible. Nos gusta la cerámica, entre otras cosas, por su fragilidad. No todo el mundo es capaz de emocionarse ante una sólida escultura de hierro, o ante esas formas de acero inoxidable que encontramos en el Arte Abstracto; es quizá más asequible a muchos el frágil barro moldeado.

Por otra parte, a través de las labores cerámicas, podemos intuir formas de vida pretéritas, costumbres, modos humanos de comunicación y también, formas de interrelación entre el hombre y su medio, lo cual, está a un paso del conocimiento del clima.

Los restos cerámicos son frágiles, como hemos dicho, pero a la vez perdurables como pocas cosas. Los fragmentos, si no son quebrados de nuevo pueden permanecer invariables siglos y siglos bajo la tierra.

LA MATERIA PRIMA

La materia prima de la cerámica es la arcilla; se conoce generalmente por arcilla a sustancias terreas, naturales, de composición química de tipo silicato y que están caracterizadas por ser plásticas.

Las arcillas, en su género, son rocas secundarias derivadas de las ígneas o primarias, por alteraciones tras enfriamiento, motivadas por agentes externos, tales como el agua, el viento, el anhídrido carbónico y otros. Muy frecuentemente estas rocas alteradas han sido arrastradas y depositadas en otros lugares por sedimentación.

La composición química de las arcillas es muy variable de unos lugares a otros, pero básicamente son compuestos de oxigenados de silicio y aluminio, es decir, de los elementos más abundantes en la corteza terrestre.

Por la acción del agua, a través de los siglos, sobre el feldespato (silicato alumínico potásico) se forma la caolinita, en la familia de las arcillas. Por otra parte, la arcilla no es una sustancia química, no tiene fórmula y en su composición, como en las rocas, forman parte numerosas especies químicas.

Algunos autores (Sempere) distinguen seis tipos de arcillas:

Graníticas (abundantes en el NW de la Península). Ocreas (Cataluña, parte Valencia y N. Portugal). Calcáreas (Andalucía, Castilla la Nueva, Baleares). Gredas (Aragón, Castilla la Vieja y Vascongadas). Ferruginosas (León, Extremadura y Portugal). Volcánicas (Canarias).

Las arcillas más puras, los caolines o como se llamaban antiguamente las pastas blancas, debidamente tratadas sirven para elaborar porcelanas. Las graníticas, después de cocidas quedan en tonos claros. Las piezas de Moveros (Zamora) son típicas y en ellas se ven brillar los diminutos cristales de mica. Difícilmente admiten barnices. Las ocreas son arcillas sobre todo de litoral; de excelente plasticidad, quedan después de cocidas de un color ocre amarillento.

En las calcáreas, no hace falta decir que en ellas abundan los silicatos cálcicos. Abundan en Valencia, pero se pueden encontrar en los sitios más dispersos de la Península. De estas arcillas salen piezas tan famosas como las de Manises, Alcora, Ribesalves, Puente del Arzobispo y en Portugal, en Alcobaca.

Las piezas de alfarería más blancas proceden de las arcillas tipo greda. En ellas está prácticamente ausente el hierro y poseen tonos blanquísimos. Buen ejemplo son los botijos de Ocaña, las piezas de la Rambla en Córdoba, de Albox, etc. En los bodegones de Zurbarán encontramos bellas piezas de arcillas gredosas; son las ideales para hacer recipientes para el agua: botijos, jarras, cántaros que invitan a beber. Muy delicados en la cocción, pueden perderse hornadas enteras por haberse enfriado rápidamente.

En el lado opuesto, están las arcillas ferruginosas. El cálido color rojizo fuerte delata la abundancia de óxidos de hierro. Quedan todavía antiguos obradores que laboran con arcillas rojas en las provincias de Valladolid, de Gerona, en Alba de Tormes, en Cespedosa del Tormes y sobre todo, en Salvatierra de los Barros, en Extremadura, de donde salen las piezas increíblemente suaves, aterciopeladas, de vivos colores que recuerdan los «lekitos» o las «crateras» griegos o romanas.

Las cerámicas volcánicas ferro aluminosas, son muy especiales a la hora de su cocción. No resisten temperaturas muy elevadas, no admiten barnices y adquieren unos toscos colores rojizos oscuros, de singular belleza.

La naturaleza de la materia prima impone un importante condicionante a las cerámicas locales, lo cual es una seria dificultad a la hora de relacionar la utilidad de las distintas cerámicas con determinados parámetros climatológicos, también locales.

Por esta razón las consideraciones que hagamos a continuación, no podrán ser tomadas con absoluta generalidad y habrán de estar matizadas por condicionantes de las materias primas de cada lugar.

TIPOS DE LABORES CERAMICAS

Partiendo de la materia prima, arcilla, y de su tratamiento, podemos establecer tres tipos, de productos:

a) De arcillas porosas. b) De arcillas parcialmente vitrificadas. c) De arcillas muy vitrificadas o porcelanas.

Principalmente nos vamos a ocupar del primer grupo, es decir, las arcillas porosas. Estas pueden ser, sin baño (tierra cocida a bajas o altas temperaturas, refractarias, etc.) o bien, con barro, o alfarería vidriada, en sus diversas formas, tales como las mayólicas, la loza común o la loza fina en sus diferentes variedades.

ANTECEDENTES DE LA CERAMICA PENINSULAR

Aunque al parecer hay antecedentes antiquísimos de la cerámica peninsular, en general, se sitúa el origen de la cerámica en el Neolítico I; parece que llegó del Asia Menor, quizá a través de Francia y se han encontrado restos en Cataluña y Valencia; posteriormente apareció también en las costas del Sur. Las piezas son cuencos, tazas y vasos.

Hacia el Neolítico II hay una gran transformación que alcanza toda la Península, y el foco de irradiación es precisamente Almería. Las formas son muy diversas, sin decorar. Y en los albores de la edad del Bronce, y también en Almería es donde se advierte el foco de extensión de la cerámica megalítica. El estilo que más se propagó y se extendió por toda Europa es el campaniforme con vasos y vasijas en forma de campana, posiblemente irradiada también desde Almería. En la búsqueda de nuestras raíces, en el campo de la cerámica, un jalón esencial es esta introducción de la estructura en forma de campana. Posteriormente, aparecerán diversas formas de escudillas, copas de pie, que florecerán en el estilo El Argar, también iniciado en Almería, que traerán tinajas, platos y otros utensilios con motivos decorados.

Tinajas

Sin detenernos en las técnicas y aportaciones romanas o visigodas, hay que hacer espacialísima mención a la influencia árabe en nuestra cerámica. Influencia decisiva, que incluso llega a nuestros días, en forma mucho más acusada de lo que pudiéramos pensar. Desde el siglo VIII hasta las influencias italianizantes en Talavera en el XVI, puede decirse que prácticamente la cerámica hispana es de inspiración musulmana. Esto es patente en las técnicas empleadas, en la decoración, en la diversificación de la producción y hasta en el vocabulario, que incorpora numerosas expresiones árabes: alfar, alfarería, albarelo, alicatado, aliceres, albañal, alcatifa, almajena, almela, almijara, alpetije, altabaque, cachifa, cántaro, damajuana.

En la tecnología se introduce el horno árabe, que todavía se utiliza en nuestros días, y en la decoración desarrolla la cromatografía; la técnica de la cuerda seca, que se emplea por primera vez en Almería en el siglo X y tanto auge tendrá en Málaga, Granada y sobre todo en Sevilla, donde hoy todavía se emplea.

Acaso el mayor refinamiento árabe en nuestra cerámica ha sido la ornamentación de reflejo metálico, que desaparecen en los comienzos del siglo XVII, con la expulsión de los moriscos; se ha intentado imitar, pero nunca igualar, no sólo en España sino en Inglaterra.

Así como en el refinamiento de las labores cerámicas fue notoria la influencia y sobre todo la técnica árabe, no puede decirse lo mismo de las rudimentarias técnicas de la alfarería sin barnizar, de la cual, sobre todo en Andalucía oriental, subsisten muy reliquias de antiquísimas colonizaciones de la Península, como las algáricas, fenicias, griegas y más tardías, las romanas.

Alfarería popular. Almacén de tinajas, macetas, cántaros.

Desde finales del siglo XV como hemos apuntado, nuevos gustos soplan en la cerámica hispana. En primer lugar, son aires renacentistas los que renovarán los ámbitos no sólo artísticos, sino artesanales, técnicos y sobre todo, estéticos. Manises acusa el cambio, aún estando su industria bajo control morisco. Es con todo Talavera la estrella de esta época, aunque su esplendor es posterior al estallido renacentista. Los alfares talaveranos alcanzan fama general. Marineo Sículo en la primera mitad del XVI ensalza los barros vidriados en blanco y en verde. El Padre Ajofrin, algún tiempo después, afirma que las vajillas talaveranas son las mejores de España… «no ceden a las de Pisa». Como afirma Balbina Martínez Caviro, «ante todo, la cerámica de Talavera de la Reina es la cerámica de nuestro Siglo de Oro» y no exagera. Las labores talaveranas llegan a Indias y es una gozada hoy para el visitante, encontrar jarros, azulejos y otros trabajos talaveranos en el antiguo virreinato, en Nueva España y en otros lugares. Aún en el siglo XX, al inaugurarse la primera línea del ferrocarril metropolitano de Hispanoamérica, en Buenos Aires, para decorar la estación principal, la de Constitución, es llamado el último de los ceramistas gigantes talaveranos: Ruiz de Luna.

Cántaro de una sola asa.

En San Lorenzo de El Escorial, quedan todavía de los azulejos contratados por Fray Antonio de Villacastín. En muchas casas señoriales aparecen platos, vasos y jarras talaveranas, e incluso en la cerámica fina de Sevilla tuvo honda influencia Talavera. Y al hacer referencia a este punto, es forzoso el aludir a Puente del Arzobispo ya que sobre todo con miras retrospectivas, no siempre es sencillo el encontrar los límites de ambos centros, sobre todo cuando falta el verde característico de Puente.

Aunque mucho menor que la italiana hay que citar también la influencia flamenca en Talavera; se aprecia en los motivos llamados de las «ferroneries», que imitan los trabajos en hierro y en cuero.

En el siglo XVII llega a su zenit el gran florecimiento talaverano y de Puente. Abundan las formas policromadas; además del consabido azul, aparece el naranja, verde y los tonos obscuros del manganeso. Se repiten temas animales, trajes y tocados, figuras de caballeros e incluso hay una fase de influencia chinesca. El barroco deja profunda huella en nuestra cerámica.

Con la llegada de los Borbones, se inicia el ocaso de Talavera. El Conde de Aranda funda una fábrica en Alcora, inspirada en gustos franceses. El Conde Aranda, Señor de Alcalaten, fué un tanto expeditivo en el reclutamiento de obre- ros para su fábrica, donde además impuso una disciplina y sobre todo, unas me- didas de productividad que hoy, presumiblemente, serían contestadas. La jorna- da de trabajo era de diez o de once horas, según la época del año. Dentro de la fábrica había una cárcel para los que trabajaran con escaso rendimiento. Las mujeres se empleaban en labores de decoración. Cualquier obrero al dirigirse al maestro, debía hacerlo con la gorra en la mano. En el área donde trabajaban los hombres estaba terminantemente prohibida la presencia de mujeres, excepto a la hora de comer, donde podrían hacerlo a la vez los conyuges. Naturalmente que la empresa fue hacia arriba velozmente. Sus productos alcanzaron gran difusión.

Con la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, la Corte deja de precisar de Talavera. No obstante, los talaveranos no se rinden, y en esta época imitan con admirable éxito las labores de Alcora. Con la Guerra de la Independencia, se pierden la mayoría de los alfares talaveranos. Uno de los que se salvan es el de «La Menora», que hoy día todavía funciona.

LA ALFARERIA DEL AGUA

Para nuestra referencia a los temas de la aridez, vamos a referirnos en par- ticular a la alfarerfa llamada del agua, es decir la dedicada especialmente a almacenar o conservar agua en medianas o en pequeñas cantidades. Por extensión, esta «alfarerfa del agua» puede comprender la destinada al vino o a conservar granos.

Se trata de la alfarería más sencilla y rudimentaria, generalmente sin vidriar, pero también puede estar vidriada y de la diferencia podemos sacar provechosas consecuencias. Por supuesto, que los grandes recipientes siempre se han fabricado sin vidriar; por excepción han podido ser de alguna manera impermeabilizados, con algún barniz o embadurnándolos con pez.

Nunca se vidrian las grandes tinajas, hoy desaparecidas por completo. La última gran tinaja fabricada en España se realizó precisamente en Madrid, en Colmenar de Oreja, en el taller del famoso tinajero crespo. Quienes tengan interés por una hermosa tinaja no gigante, aún la pueden comprar en Crespo o en algún obrador de Villarrobledo, sera raro encontrarle en otro lugar.

Cantaro

Las grandes tinajas se han utilizado para conservar vino o agua. Hoy, los grandes depósitos de vino son de cemento y las tinajas han caído en desuso. La cerámica del agua va desapareciendo con la generalización del agua corriente en las casas y la proliferación de los horrendos envases de plástico. Ello ha supuesto un golpe casi mortal a la cerámica tradicional, pero a través de sus reliquias y de los pocos alfares aún abiertos, hoy podemos sacar interesantes deducciones.

Prescindiendo de las grandes vasijas destinadas a almacenar o conservar grandes cantidades de líquido, vamos a referirnos a las de tipo mobiliario, es decir, que pueden ser transportadas con facilidad para atender a las necesidades de consumo, bien en casa o en el campo o pequeños viajes. Dentro de este grupo nos referiremos a:

– Cántaros pequeños o medios. – Cantarillas de segador. – Botijos. – Jarros comunes. – Pequeñas jarras, porrones o similares.

Vamos a detenernos en algunas consideraciones acerca de los efectos enfriantes de la alfarería porosa, o alfarería del agua. Recordemos antes algunos conceptos elementales de la termodinámica del aire.

Botijos y cantaros vidriados y no vidriados.

TEMPERATURA DEL AIRE Y DEL TERMOMETRO HUMEDO

Las tablas psicrométricas, tan empleadas para el cálculo de los índices de humedad con precisión, es sabido que se basan en la depresión del termómetro húmedo, es decir, en el enfriamiento de una superficie húmeda debido a la evaporación del agua. Esta depresión es nula cuando el aire está saturado de humedad y es máxima en el aire completamente seco, aunque la sequedad total nunca se da en la atmósfera libre.

Este es el fundamento del botijo, que para ser eficiente requiere dos co- sas: transpirar y encontrarse en un ambiente seco. Podemos señalar tambien que las más eficientes alfarerías, en cuanto al enfriamiento del agua contenida, las encontramos precisamente en las áreas más secas o al menos con periodos secos más acusados. En cambio, en la España húmeda, la tecnología del botijo es más deficiente para dar paso a otras motivaciones cerámicas: la ornamentación y cierta diversificación.

Recordemos que la temperatura llamada del termómetro húmedo, es la más baja temperatura a que puede llegar el aire por evaporación del agua en su seno. Con gran aproximación se mide en el psicrómetro, ventilando bien el termómetro húmedo, y suponiendo que la entalpía consumida en la evaporación se emplea en hacer descender el termómetro, cosa que no ocurre cuando el botijo se deja bajo un finísimo chorrillo de agua. El concepto opuesto es la temperatura equivalente; es la máxima a que puede llegar el aire por condensación de vapor en su seno. Si llamamos «t» a la temperatura del aire, «te» a la temperatura equivalente, «t’» a la del termómetro húmedo, «cp» calor específico a presión constante, «m» la proporción de mezcla, «M» al valor de la saturación y «L» es calor latente de vaporización (variable, del orden de 600 cal/gramo) «L´» a la temperatura «t’»,

Para el cálculo de la presión de vapor y de la humedad relativa, partiendo del psicrómetro se emplea la fórmula de Sprung:

Para la eficiencia del botijo hemos de repetir que la entalpía consumida por evaporación lo sea a costa de enfriar el agua almacenada. Factor importantísimo es el valor de la humedad. Veamos algunos casos concretos:

Sea un lugar con t = 31º, h = 30% y presión de 1.000 mb. La temperatura de rocío será tx = 12º, t’= 19º. Es decir el botijo, teóricamente podría enfriar, como máximo hasta los 19º.

Supongamos que la humedad sea del 20%. Nos daría una temperatura de rocío tx = 6º y t’ = 16,5º.

En cambio, si en un lugar fresco, supongamos en Santander, hay en agosto unas condiciones de t = 24º, h = 80%, se tendría tx = 20º, t’ = 22º, aproximadamente.

En la práctica, estos rendimientos de los cántaros no llegan a los valores teóricos por efecto del calor de conducción.

Una ventaja adicional que ofrece el uso del botijo casero, es la de poder identificar las tormentas de masa de las frontales. Como recuerda F. Morán (Ter.At., 121), en las tormentas de calor puede bajar mucho la temperatura «t», pero si no hay cambio de masa, no varía «t’». Por tanto una prospección termométrica de la temperatura del cántaro o del botijo puede dar una indicación acerca de si una tormenta es algo pasajero, o con el paso de un frente, anuncia un cambio más profundo.

CONSIDERACIONES MORFOLOGICAS

Otro aspecto interesante a considerar es la capacidad de enfriamiento debida a la forma y dimensión del cántaro o botijo. En este punto hay dos aspectos a considerar: la eficiencia de almacenamiento y la eficiencia de enfriamiento, aspectos que guardan relación inversa.

Considerando la economía de almacenamiento, el recipiente más eficiente será el de menor superficie a igualdad de volumen. Un sencillo razonamiento del cálculo diferencial nos dirá que las condiciones óptimas las proporcionan las formas esféricas. Dado que se precisa, por razones de estabilidad, una base de sustentación, habrá de ajustarse la base de la esfera a una superficie plana, habrá de contar con uno o dos orificios de entrada o salida y al menos un asa para transporte. Con dos orificios y una sola asa y un peso no superior a los tres kilos, por fácil manejo, hemos definido las especificaciones del botijo panzudo, como el de Valladolid, por ejemplo.

Para el almacenamiento de varios recipientes alineados, en una bodega o despensa, tiene inconvenientes la forma esférica, y se estiliza hacia la atinajada, para aprovechar mejor el espacio. Vasija intermedia es el cántaro, o la cántara en diversas denominaciones; cántaro grande, terciado, cantarilla, etc. Generalmente tienen un sólo orificio para entrada y salida; en algunos, se incluye otro pequeño para salida, como el de Magallón, Olivenza, Villafranca de los Caballeros, etc.

A veces aparece una forma intermedia entre el cántaro y el botijo: apta para llevarla al trabajo y con una sola boca; ejemplo, la cantarilla del segador tan popular tiempo atrás en Valladolid o en Avila. Hay también formas caprichosas: el caneco, o botijo cilíndrico, fácil de colgar de la cabalgadura, y que aún se fabrica en Fresno de Cantespino (Segovia) o los singulares botijos negros cilíndricos de Llamas do Mouro (Asturias).

De todas formas, el cántaro sin vidriar, de color blanco, pardo, rojizo o negro, ha sido durante quizá milenios, pieza clave de la alfarería del agua.

Dejando a un lado los problemas de eficiencia de almacenamiento, vamos a considerar la eficiencia de enfriamiento de los pequeños recipientes, tipo cántaro o botijo. Una elemental consideración es la ausencia de vidriados o cualquier clase de barnices. Sólo enfría el agua la vasija con capacidad de transpiración, lo que excluye todo tipo de vidriado. Los botijos vidriados tienen función ornamental, o bien utilidad en lugares donde la diferencia «t t’» es muy pequeña, o sea, donde es muy alta la humedad. Más adelante volveremos sobre esta misma idea.

En primer lugar, el enfriamiento es a costa de la evaporación. El calor de vaporización es del orden de 600 cal/g, lo que quiere decir, que un enfriamiento de 6º C exigiría la evaporación de un 1 %, cantidad razonable en los «cántaros que se rezuman».

Aspecto importante es la forma de la vasija.

En primer lugar, vamos a suponerla limitada por una superficie de revolución, en consonancia con los tornos del alfarero.

La eficiencia o poder refrigerante puede venir expresada por una expresión del tipo E = KP, donde «E» es la eficiencia enfriante, «K» una constante que depende de la naturaleza del material y su porosidad y P = S/V la relación superficie/ volumen.

En una primera aproximación, podríamos reducir el problema a dos dimensiones en un sistema de ejes coordenados, en el que «x» fuera la altura del agua en la vasija y f (x) la línea que por revolución sobre el eje x engendra la superficie de la vasija:

El valor de P resultará igual al cociente de dividir el área engendrada por OAB y el volumen engendrado por la superficie AODB en rotación sobre el eje X.

En general

Cuando la vasija descansa en el suelo o en un plato, , y0  ≠ 0; en el caso en que esté suspendida, y0 = 0 En cualquier caso, despreciamos la evaporación por porosidad, por encima del nivel del líquido.

Una magnitud interesante es:

y sobre todo, conocer el signo de dicha función derivada.

Si dP/dx > 0 significa que el poder enfriante es mayor cuando más llena esté la vasija; el signo negativo significaría lo contrario.

Un caso sencillo es el que f (x) sea lineal, y = ax + b

La anterior fórmula nos dice que «P» crece al decrecer «x» cuando a > 0; en la práctica cuando a > 0 sucede lo contrario.

En el caso de que el perfil sea quebrado, al disminuir «x» el poder enfriante disminuirá, pero aumentará al pasar la circunferencia de inflexión.

Puede presentarse este caso cuando se lleva, para una jornada de trabajo, una cantidad de agua inicialmente fresca. Por conducción, se irá calentando, pero conviene que el poder enfriante aumente. Ello se consigue elevando la circunferencia de inflexión; es decir, lo que sucede con las cantarillas o botijos de «talle alto». Es ideal, en este caso, la cantarilla de segador, tan común antiguamente en Castilla la Vieja. Y por supuesto, el poder enfriante aumenta con y0 > 0, es decir, con la vasija suspendida, lo que se favorece colgándola de las asas.

Hemos observado también que ciertos cántaros, en su evolución a botijo, es decir, dotándolos de un pitorrillo lateral, tienden a elevar y acusar el talle (Olivenza, Vera, etc,…).

El problema puede ser complicado cuando el perfil de la vasija no es una función de primero o segundo grado; es el caso de Moveros, donde al menos el perfil es una curva de cuarto grado. Las jarras, más sedentarias, tienen en general el talle bajo y los recipientes tipo alcuza de barro, para contener aceite, no suelen tener talle.

Para altos rendimientos de «P», se puede recurrir a incrementar la superficie enfriante con reducción del volumen. Así llegamos a los botijos toroidales o de anillo, como en Miravet (Tarragona), Bonxe (Lugo), Cuerva (Toledo), Verdú (Lérida), etc. A veces estos botijos se vidrian y su morfología sólo tiene sentido ornamental.

Para incrementar el valor de «P», en los botijos de Agost, en Alicante, se les dota de una peana, con lo que la base, es decir, el término «b», se incrementa. Es típico de este tipo de botijos, de fina y muy evaporante arcilla blanca, la amplia peana sobre la que descansa la base cónica.

CONSECUENCIAS CLIMATOLOGICAS DE LAS ANTERIORES CONSIDERACIONES

Al comentar la morfología y características de la que hemos llamado «alfarería del agua», aludíamos a los dos problemas que tiende a resolver: almacenamiento y enfriamiento del agua. Ambos problemas están íntimamente relacionados, puesto que se encuentran unidos a algo muy característico de nuestro clima: la aridez.

En efecto, no olvidemos que es dominante el clima peninsular del tipo C de la clasificación de Köppen, y dentro del mismo, la variedad Cs, clima mediterráneo que supone una cierta rareza en el mosaico planetario de climas: verano seco. Lo normal es que, en la mayoría de los climas, las lluvias tengan lugar en verano. En el clima mediterráneo, el período húmedo, corto, es el invernal, por lo cual los tipos climatológicos Cs son los más idóneos para el turismo. Fuera de la cuenca mediterránea, en el mundo son reducidísimas las zonas donde se presenta el tipo climático Cs. En España quedan fuera del tipo Cs, amplias zonas del N y del NW y algunas como Almería, donde prevalece el tipo B, pero en la variedad BS, la menos seca por el hecho de tener el periodo húmedo muy breve, precisamente en invierno.

Botijo.

En cualquier caso, en los que se ha denominado la España seca, coincide la época de mayor penuria de agua, en años normales, con la época más cálida, por lo cual, los problemas de almacenar el agua y mantenerla fresca, son problemas que corren parejos.

Por otro lado, la eficacia refrigeradora de la alfarería del agua, es función de la sequedad del ambiente. En la España árida, tal cosa está, más para mal que para bien, asegurada, quizá con la excepción de las áreas más próximas al litoral, en la cual, pese a la escasez de precipitaciones, puede haber altos contenidos de humedad por la proximidad de las masas de agua marinas. Es evidente que, precisamente en las franjas litorales, la eficacia refrigeradora de la alfarería del agua es muy pequeña.

Por tanto, la profusión de la alfarería más sencilla, sin vidriar, la más apta para la refrigeración, hay que buscarla sobre todo en las zonas más áridas, y en particular, hacia el interior.

Como ya hemos comentado, la naturaleza de la arcilla en origen se impone, antes de cualquier otra razón, en la cerámica tradicional de cada lugar. Para la cerámica o alfarería tradicional, de carácter mobiliario, del agua (es decir, cantarillas, botijos y similares) conviene un material no muy pesado y sobre todo muy poroso. Los hay que reúnen tales condiciones en casi todos los tipos de arcillas que hemos citado; las más características son las rojas y las blancas; las arcillas ferruginosas, las calcáreas y gredosas. Los tipos castizos discutían años atrás entre las ventajas del botijo blanco y el botijo rojo. Había para todos los gustos; el poder enfriante es función de la capacidad de transpiración que puede quedar muy mermada por la presencia de grasa en la superficie del botijo, quizá más patente en la alfarería calcárea gradosa. En cualquier caso, se buscaban… «los botijos que se rezuman», de Andujar, como reza el pregón en una zarzuela muy popular.

Magníficos ejemplares de esta alfarería que denota acusadas características del tipo Cs, las encontramos en muchas regiones de la España seca.

El tratar de encontrar una correlación entre zonas climáticas y tipos de cerámica, no puede pretenderse, en estricto rigor, por estas razones:

a) La cerámica viene sobre todo impuesta por los materiales arcillosos disponibles. b) El consumo de la alfarería no coincide exactamente con las zonas de fabricación. c) Los alfares actuales no pasan de ser una reliquia de la época en que no estaba generalizado el suministro de agua en los hogares.

Aún con todo, y teniendo en cuenta estas limitaciones, suponiendo que la alfarería actual guarda relación geográfica con la pretérita, y admitiendo que las piezas cerámicas se distribuían no demasiado lejos de sus centros de elabora- ción, podemos encontrar que la cerámica del agua se prodiga más en la España seca, y las formas vidriadas del tipo cántaro y botijo, están más extendidas en la España húmeda.

Consideraciones aparte la merece la alfarería de agua de Agost; aunque originaria de una provincia litoral, sus productos se han difundido por toda la España peninsular, excepto Vascongadas y Navarra. Se trata de una alfarería muy porosa, nunca vidriada y en cuya elaboración se añade sal, lo cual también se practica en la alfarería de Biar, Orba y Segorbe; a la sal se le atribuye un mayor poder evaporante posiblemente por presión osmótica. Esta cerámica ha sido consumida por la España seca e incluso ha sido exportada, hasta los años 30, al Norte de Africa, sobre todo a Argelia.

En un censo aproximado que hacen Natalia, Seseña y otros, en 1980, dan cuenta de 257 localidades con centros alfareros, de ellos 154 contaban con obradores de labores sin vidriar, lo que supone aproximadamente el 58%.

La proporción fue incomparablemente mayor hace algunos decenios, por la decadencia de la alfarería del agua y por el hecho de que muchos alfareros, para subsistir, han recurrido a la alfarería turística y a las jarrillas y cazuelitas de mesón.

  Un somero recorrido por la Península nos indica que, en las provincias que dan al mar en Galicia y en el Cantábrico, y que son las más húmedas, en siete provincias tan sólo hay 5 localidades con labores sin vidriar. La cerámica vasca es vidriada. Los jarros y botijos santanderinos suelen ser vidriados; no quedan ya obradores. En cambio, las dos provincias extremeñas, Toledo, Córdoba y Se- villa cuenta con 43 localidades con alfarería de agua.

Granada, geográfica mente con predominio de áreas del interior cuenta con doce centros sin vidriar por tres de vidriado y en Huelva la proporción es de 9 a 3; son evidentemente provincias, aunque litorales, con grandes necesidades de agua y lo mismo podríamos decir de Almería y Alicante, donde prevalece la alfarería del agua sobre la cerámica vidriada; precisamente se da tal circunstancia en zonas de gran necesidad de agua. Y en Canarias se repite idéntica circunstancia: dejando a un lado la cerámica del «souvenir», de los doce centros cerámicos, once realizan labores sin vidriar.

Lo mismo podríamos decir de provincias de la España seca, como Cuenca, Jaén, Murcia, Salamanca, Valladolid, Zamora y Zaragoza y nada decimos de Valencia ya que por su magnitud, las consideraciones de la cerámica valenciana merecen trato aparte que no entra en las anteriores generalizaciones.

  Este es el panorama de la relación entre nuestra artesanía alfarera y el clima. La España seca, aquella que nunca puede soñar con exceder los 600 mm de precipitación cuenta aún con una alfarería del agua, sin vidriar, tosca, sencilla y entrañable. En la España húmeda tienden a prevalecer las cerámicas vidriadas, que muchas veces proceden de lejanos alfares donde el vidriado, para mercados lejanos, es la única tabla de salvación.

Podríamos cerrar un momento los ojos y pensar en «lo que fue», no hace siglos, sino en las primeras décadas del actual. Así en la localidad de Tajueco, en Soria de 60 alfares sólo quedan dos. En Cantalapiedra, ninguno de los 30 que había, situados en la calle del Arrabal, de menos de 100 metros de larga, un ascua de fuego cuando preparaban las hornadas y un laberinto de caballerías y carros, cargando cántaros, pucheros y ollas que se difundían por tierras salmantinas. De Tiñosillos, de Avila sólo quedan dos de los 30 obradores; de Ocaña, dos de 20, de Cespedosa del Tormes, tres de 22, y uno de los 14 de Trujillo. Y podríamos cansar a cualquiera con cifras abrumadoras de algo que está desapareciendo delante de nuestros ojos.

  Hay que agradecer el heroismo de pequeños grupos, como Adobe, de Madrid, a los estudiosos, como Natalia Seseña, Pablo Torres, Emilio Sempere, al Centro de Estudios Artesanos y a la Cátedra de Cultura Popular de la Universidad Autónoma de Madrid ya otros, no muchos, que realizan esfuerzos por evitar que se extinga algo como la alfarería, de la que dice Sempere «se encuentra permanentemente arraigada en la esencia de los pueblos» y que además, es capaz de interpretar algunas incógnitas de esto tan misterioso y poco conocido que es nuestro clima.

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SEIJO ALONSO, F.G.- Cerámica Popular en la Región Valenciana. Alicante, 1977.

DOMENECH, R.- La Cerámica. Cosas de Sevilla, 1981.

MADOZ, J. M. – Diccionario geográfico, histórico y estadlstico de España, 1848-50.

LINES, A. – The climate of the Iberian Peninsula (World Survey of Climatology, V.5) Elsevier Publ. Co. 1970. Ams. Lon. N. York.

Nota de la RAM. Este artículo fue publicado en la Revista de la AME en su XIV Jornadas científicas: Meteorología, Aridez y energías alternativas. Almería 7-12 de octubre de 1983. Alberto Linés tuvo a bien darnos permiso para reproducir alguno de sus trabajos. Gracias Alberto.

             

104 pensamientos en “La cerámica del agua y su relación con la aridez

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  2. Chuelo

    La imagen procede del museo popular de Samarruga de la Punta, en la comarca del Alto Sarronense, e ilustra su alfareria, en activo desde 1812 y hasta 1956.
    Saludos.

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  4. José

    Muy interesante el artículo. Una pregunta, ¿saben dónde fue tomada la imagen del alfar que lleva por nombre “Alfarería popular. Almacén de tinajas, macetas, cántaros.”
    Gracias

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  6. GTO

    Gracias a este excelente artículo, ahora entiendo porqué el botijo (vidriado) que me compraron hace 25 años mis padres en Ezcaray (La Rioja) no enfriaba el agua. Todavía tengo ese botijo en la oficina, por lo que este mismo lunes intentaré eliminar la capa de vidriado para intentar devolverlo a la vida. Es increible como las matemáticas y la física están presentes en los elementos más insospechados de nuestras vidas.

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  8. J. Villar

    Quiero rendir homenaje al Sr Lines a pesar de la menda que me echo por no hacer a tiempo la instalacion de unas luces en su laboratorio del Iinstituto de Farmacognosia Jose Celestino Mutis de C/ Serrano 113 de Madrid. Esto eran los años 50. Un recuerdo nostalgico de mis 17 años.

  9. Virginia

    Elocuente,fantástico y utilísimo el estudio que hace.Gracias por compartirlo y poder disfrutarlo.Soy una enamorada de la artesanía popular y coleccionista de botijos, porque siempre me había parecido que este sencillo elemento(en apariencia),del ajuar rural,escondía una gran sabiduría en su creación artesana;y una forma de que no se perdiera era coleccionandolos.Me encanta conocer a los alfareros y su amor por el barro. Desde luego el botijo es la pieza más artística y elaborada de cuantas se realizan con el citado material,y ecológico cien por cién.
    Los comentarios me han parecido muy interesantes.Gracias.Saludos. Virginia

  10. anonimo22

    En mi casa, cuando entraba un botijo nuevo, para quitarle ese sabor, lo llenaban con agua y una copita de anis y lo dejaban varios días en ese agua. Después se vaciaba y ya estaba listo para su uso. Después y durante un tiempo el agua tenía un pequeño pero agradable sabor a anis que luego iba desapareciendo. Ciertamente sería bueno volver a retomar esa costumbre.

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  12. deimus

    Si , eh , queria ver si era posible quitar ese sabor tan a ceramica que sale cuando recien llenas un botijo de agua. Quisiera saber como se quita dicho sabor

  13. agustin

    esta muy bueno por q podes buscar toda la informacion
    pero las imajenes son nomas q garros pongan otra foto
    jajajajajaj
    bueno y no encueentr las cosas mas imporetante so
    bre el ceramico

    agus

    lo mas

  14. felicitas fonkas

    Un artículo verdaderamente interesante,soy ceramista,pero nunca hice botijos ni cántaros :eso es para los ” maestros “.Tengo en mi alma grabada la estampa de la Sra. Isabel, la pastora, caminando con un cántaro de agua en la cabeza, otro en la cadera derecha,y en cada mano una cantarilla en la izquierda y una barrilita en la derecha…Es una de las imágenes mas bellas de mi infancia, amén del incomparable sonido de sus cántaros cuando se llenaban…Supongo que por ese sonido se llaman CANTAROS y no solo porque quepan dieciseis litros de agua.

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  16. Pera

    Buen trabajo y muy completo con las formulas matematicas,pero seguro que nunca has oido hablar de Traiguera,un pueblo situado en la provincia de Castelló que tiene mas de 8oo años de tradición alfarera ininterumpida y que sus cantaros del S.XV se exportaban a la Toscana italiana.

  17. Rafael Alba

    A partir de hoy cuando esté bebiendo de un botijo, me acordaré de las integrales, qué curioso !

  18. miguel rodriguez g

    no e leido completamente el articulo pero lo poco que lei me pareced muy interesante ya que yo estoy haciendo una tesis de ceramica

  19. Adebua

    Y digo yo, ¿como calcularon o como llegaron a saber de que forma y manera tenían que hacer los botijos y los cántaros para que refrescaran más?.

    Prodigioso el artículo.

  20. Chupina

    Basta con comprar un botijo de plástico. Por sí sólo, sin la ayuda de una nevera, no enfriará el agua nunca. El botijo de barro, sí.

  21. Apache

    Yo tengo un botijo a mano en mi habitacion, lo cambie por la botella de plastico que siempre tenia, el cambio ha sido genial, tanto esteticamente,queda mucho mas bonito un objeto de artesania que la miserable botella de plastico. Y el agua sabe infinitamente mas rica. Muy bueno el articulo, por cierto.

  22. edmundo

    esta imformacion esta e pelos nunca een suuuuuuuuuuuuuuuuuu vidaa la vallan acambiar va aganlo por mi soy hermoso y soy un angel neta creanme vale BYE nos vemos amores los amo

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  24. Eduardo Obeso

    Andaba buscando el consejo de algún botijero o usuario del botijo de cómo limpiar por dentro un botijo “parado” durante dos años a la intemperie y a “mercé” de todo bicho. Le tengo mucho cariño, porque lo de comprar uno nuevo ya lo sé.En fin, después de leer éste artículo me muero por un trago de agua en botijo. Soy provinciano cerca de Santander,lugar muy húmedo en verano,pero el agua de botijo tiene algo más que aquí no se ha dicho. Yo tampoco lo sé, pero invito a todo el mundo que lo pruebe.

  25. Santiago

    Todo lo que han usado y creado las civilizaciones antiguas tienen sentido científico que ahora lo desarrollamos con teoremas y formulas. Que inteligentes eran.

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  27. desdefrance

    Interesant este articulo, yo sabia ( no se si como leyenda urbana)que dos estudiantes habian hecho como proyecto de fin de carera lo que esplica este articulo y obtuvieron la maxima nota, saludos desde la francia

  28. jorge luis

    casi nada con el porrón que es como se le llama en Canarias, y yo que solo me acordaba de él cuando tenia sed. felicidades a los autores del articulo.

  29. antonio manzanares jimenez

    ENCANTADORA ESTA PAGINA. POR LO PRONTO HE PUESTO COMO FONDO DE PANTALLA LA FOTOGRAFIA CON TODOS LAS PIEZAS DE CERAMICAS Y DESPUES, HE COPIADO Y PEGADO LA FOTROGRAFIA DEL BOTIJO PARA PINTARLO AL OLEO, COMO TAMBIEN PINTARÉ, DESPUES, LA FOTOGRAFIA, ANTES MENCIONADA. ¡ENHORABUENA¡

  30. Pedro R. S.

    Me ha parecido un reportaje muy interesante. Se ha dicho casi todo lo que se me ocurre. Estoy igual de alucinado que la mayoría por descubrir toda la información que se puede dar sobre un objeto tan cotidiano y en desuso, desgraciadamente.
    Me ha gustado mucho.

  31. Juan

    Menos mal que alguien dio con el mecanismo del botijo!!!!!!!!.Ya no se podrá decir aquello de…”Eso es más simple que el mecanismo de un botijo”
    Fenomenal este articulo. El que sabe sabe.

  32. ana

    HE VISTO LA FOTO DEL HORNO Y ES DE MI PUEBLO MOTA DEL CUERVO CUENCA, QUERÍA QUE SUPIERAIS DE SU EXISTENCIA Y DE UN MUSEO DEL CANTARO QUE ESTÁ A PUNTO DE INAUGURARSE EN EL MISMO LUGAR DE LA FOTO, SE CONSERVA EL MISMO HORNO DONDE TAMBIEN SE CUECE DE VEZ EN CUANDO

  33. carlosm

    Muy interesante. Tengo un botijo y lo cuido como una pieza de arte. Es el artilugio más simpático que tengo en casa. Además, fué útil como altímetro.

  34. nikomallas

    Solo la conjunción de saberes tan profundamente elementales con las excepcionales cualidades de hacer asequible lo complejo, reunidas en maravillosas personas que aparecen de vez en cuando como flor de cerezo consiguen dar una especial dimensión a lo cotidiano dejándonos una mezcla de admiración hacia la persona y rubor por nuestra ignorancia. ¿Cuantas veces confundimos lo viejo con lo antiguo y la tecnología con el saber…!. Queda demostrado que el disponer de tecnología tiende a anquilosar el cerebro. Con la invención del mando a distancia, la mayor parte del cerebro se dedica al manejo de un solo dedo.

  35. jorge luis

    casi nada el porrón, que es como se le llama en Canarias. y yo que solo me acordaba de él cuando tenia sed.Gracias a los autores, me lo he pasado muy bién ojeando el articulo.

  36. Luz5

    Los recuerdos de mi niñez me llevan, al botijo en el pasillo de nuestra casa de donde todos bebiamos un agua fresquita y agradable, también recuerdo los recados de mi madre a llenar el cántaro a la fuente de la Marina porque era buena para el riñón. Después de la lectura de tan interesante artículo y rememorar escenas tan entrañables,voy a rescatar el botijo para los días de verano en mi casita de Guijo de Ávila ( Prov. de Salamanca).Lo compraré en uno de los alfares de Cespedosa de Tormes.

  37. JOSE A.

    AMIGOS: Considero que el decir que “eres mas sencillo que el mecanismo de un botijo”, no siempre tiene que ser de una forma peyorativa, sino ensalzando su sencillez y magnifica eficiencia a pesar de lo elemental de su aparente construcción. benditos alfareros los que la sed sacian con tan elemental materia y basica para la vida. Saludos cordiales

  38. Marcos Reguera

    Me a dejado loco todo loque puede dar de si un sencillo puñado de arcilla cocido y modelado.

  39. tecnoeficiente

    Hola

    Por si es de vuestro interés, he publicado un artículo con título “nuestro tradicional botijo español” en http://www.tecnicocentral.com/index.php?option=com_content&task=view&id=462&Itemid=50 . Espero que os guste.
    Aunque no lo trate en el artículo, la temperatura que puede alcanzar el agua es tanto menor cuanto menor sea la temperatura radiante y mayor la velocidad del aire, es decir, debe colocarse el botijo en una zona ventilada y a la sombra, de modo que la temperatura húmeda natural se aproxime lo máximo posible a la temperatura húmeda psicrométrica.

    Un saludo

  40. maria

    soy de la tierra de los botijos.tengo 47 años y en mi casa siempre habia botijo, cantaros y lebrillos para qu el gazpacho estuviera fresco.soy de lebrija.en lebrija donde por un duro te dan un botijo ,es un dicho de siempre.

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  43. fernado garcia duran

    Los mejores botijos -aqui tambien los llamamos búcaros- los fabrica juan lopez en labrija -sevilla- que ademas tiene como valor añadido ser un alfarero tradicional que ha heredado el oficio de su padre y su padre del suyo etc.etc. Prepara su propio barro de tierras naurales, conoce el secreto de la coccion en horno arabe, es un enamorado de su oficio, y lo mejor es que es joven, por lo que todavía podemos disfrutar de primera mano de una enciclopedia viviente y os lo dice un ceramista que ha convivido con tribus de diferentes paises que se dedican a esto. Soy un estudioso de la ceramica, Ademas de tenerlo como oficio, he hecho estudios antropologicos para diferentes instituciones, basados en la similitud de las formas y tecnicas de fabricacion de piezas. Curiosamente hice un estudio sobre la evolucion del botijo, pero se basaba en la evolucion y perfeccionamiento del modelo, desde los primeros recipientes primitivos hasta el botijo “moderno” . ME ENCANTA QUE POR FIN ALGUIEN LO HAGA DESDE EL PUNTO DE VISTA CIENTIFICO. yo no seria capaz. Gracias por esta página. Besos

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  45. manuel tato

    JAMÁS PENSÉ QUE EL BOTIJO FUESE UNA COSA TAN MARAVILLOSA,YO LO ÚNICO QUE SABÍA ERA
    QUE HACÍAN UN AGUA MUY FRESQUITA,HACE YA MUCHOS AÑOS QUE APENAS SE VEN.
    ES ALGO MARAVILLOSO QUE HAYA QUIÉN SE DEDIQUE A INSTRUIRNOS.
    ¡A PROPÓSITO¡YO NUNCA HABÍA ESCUCHADO ESO DE:ERES MÁS TONTO QUE UN BOTIJO.

  46. elio

    articulo muy interesante, pero he de decir que todavia para quien no lo sepa q hay una ciudad don de se fabrican los botijos de barro como antiguamente es en LEBRIJA- SEVILLA , existe una cantareria donde se trabaja el barro a mano y se realizan todo tipo de envaase botijo, bucaro……

  47. Jose Maria

    Tras leerlo muy por encima por curiosear, (muy bueno) quiero añadir la tecnica que se utiliza para realizar la porosidad.

    A la arcilla se le añade sal (segun la porosidad deseada)tras cocerlo al horno la sal sigue cristalizada, pero tras varios llenados de agua se consigue la disolucion de toda la sal. Quedando la porosidad deseada.

    Asi se puede ampliar la venta a cualquier region, je je.

  48. Miguelo

    He conocido y utilizado este utensilio infinidad de veces, sobre todo en mi infancia y juventud. Tanto en los pueblos en los que temporalmente residí, como en la ciudad en la que vivo habitualmente, era un instrumento de obligada presencia y uso en las viviendas. De pequeño, me acuerdo que mis padres me mandaban a llenar el botijo a una casa que tenía un pozo, previo pago de una pequeña cantidad; asimismo iba a llenarlo a una fuente pública que aportaba agua de manantial. También, más de una vez, lo he llevado lleno de agua fresca a los familiares que estaban trabajando en el campo, a la hora de la comida. Ya, más recientemente, en alguno de mis viajes en moto por el Sur, he tenido oportunidad de utilizarlo en alguna gasolinera, para refrescarme. Lo que desconocía era que el hecho de que el agua se conservara tan fresca se debía a un fundamento científico. Estimo el artículo sumamente interesante. Enhorabuena a su autor.

  49. ferdinand

    lo encontré muy claro, haciendo memoria de mis conocimientos de termodinámica, higrómetro de boleo ( por lo del bulbo húmedo para evaluar la HR % ) y por la relación entre área y volumen, es todo lo claro que permite un razonamiento teorico-empírico ( porque también lo es, ya que se cumple )
    si fuera de plástico o de vidrio, sugeriríamos envolverla en un paño húmedo y cambiarlo cada tanto, para que – en condiciones de viento y de baja HR % – se enfríe
    chau

  50. Carlos Barrón

    ¡Cuanta ciencia en la inocencia de la intuición popular!…
    El entrañable botijo volvió a mi vida hace tres años y me da una deliciosa agua fresca desde entonces.
    Cuando lo veo me reafirmo en que la inteligencia es algo tan antiguo como la propia humanidad.
    Desde luego es fascinante que la física pueda formular los porqués de la mecánica de mi sencillo botijo de barro blanquecino, que suda como un descosido para alegrarme los días de verano.
    ¡Que sencillo, que complejo y que fascinante!

  51. Fernando

    Espléndido. Comentarios como éstos son los que ayudan a divulgar la ciencia y a entender hechos que nos parecen en ocasiones demasiados simples. Gracias por la agradable lección.

  52. Chuma

    Me ha parecido muy , pero que muy interensante , a la par que ameno , me suscribo con otro comnetario , que he leido mas arriba , y quitaré de mi repertorio , eso de ,…,¡¡¡¡¡¡¡¡¡eres mas simple que un botijo!!!!!!!!!!!.
    Les pido mil perdones , a todos lo botijos , sean del color que sean y que se hayan sentido ofendidos, con este tipo de frases esterotipadas, que las decimos con mucha alegría y que en realidad, nos evidencian y ponen de manifiesto nuestra incultura , cuando leemos articulos como el de la Termodinamica del Sr. Botijo.
    Gracias botijo , por mitigarnos la sed con tu agua fresquita y gracias también , por abrirme los ojos de mi torpeza .

  53. Luis Nicolás Rodríguez

    Ya sólo me falta por conocer el de la boina y el de los pantalones de pana para cerrar mi enciclopedia de fundamentos rústicos.

  54. mccanas

    Recuerdo, la casa de mi abuela con su cantarera y botijera a la entrada, era en el portal y todo el mundo que pasaba a la vuelta de las tareas del campo, hacian una visita al botijo, aquel acto significaba el final del trabajo diario, esto era en una aldea de Cuenca. Gracias por este articulo tan maravilloso y lleno de nostalgia

  55. jose angel elena

    por fin entiendo como funciona un botijo, por que con esta tesis como para no entenderla. en pocas palabras ¡magnifica! explico mi interes por el botijo: en casa nunca falta 1 o 2 botijos para uso diario.resido en jerez de la frontera “clima seco” perfecto para la temodinamica del botijo.desciendo de lebrija con gran tradicion del barro “gredoso” muy famosos sus cantaros y botijos blacos. de ese tengo 1 y otro rojo de salvatierra de los barros-badajoz que es es la ostia de fresco. mi suegro es de alli y voy mucho al pueblo os recomiendo que visiteis este pueblo y su museo de la alfareria y del arriero. un saludo

  56. Jesús Gil-Gibernau

    Gracias por seguir teniendo presente, algo tan español, como es el BOTIJO.

    Tengo un colección de 3.000 botijos españoles en un Museo en Toral de los Guzmanes (León)………lo podeís visitar.

    Jesús, coleccionista de botijos.

  57. FEDERICO

    Impresionante artículo.Desde pequeño he visto y utilizado un botijo en casa. Actualmente sigue habiendo uno en casa y además lo utilizamos todos, incluso mis hijos siguen con la tradición.

  58. javier

    Estupendo artículo. Me ha recordado a los comentarios de un profesor proyectos que decía que la máquina más perfecta y más original que ha hecho el ser humano era el botijo.
    Yo entiendo que primero es perfecto por acercarse al rendimiento óptimo en el que la función y la forma se enseñan cómo tiene que ser la una a la otra; segundo es perfecto en cuanto a la limpieza de su forma, obedeciendo a la función para la que es destinada, sin adiciones superfluas.
    Un botijo es lo que es, parece lo que es y cumple la función que tiene que cumplir. ¡Gran lección de diseño!

  59. Patricia (francesa)

    Tanto el artículo ( estupendo !) como los comentarios de los lectores me apasionaron. Mi hijo entiende más de ciencias que yo, o sea que el aspecto puramente científico (con las fórmulas y todo..)se lo dejaré a él, a ver si lo entiende…. (no ha estudiado el español pero se las arregla con una ayudita de su mamá, profe de castellano)
    Siempre me ha gustado la cerámica, cada vez que puedo, voy a España y suelo comprar, pero la verdad es que es el aspecto estético y las formas tradicionales eran lo que me llamaba la atención; ahora me fijaré más en los botijos y si voy en coche, es posible que compre uno con su botijero.

  60. Lluís Sureda

    Muy interesante. Demuestra claramente que las cosas que “funcionan” aunque sean de tradición popular pueden explicarse científicamente. Creo que todos deberíamos comprarnos un botijo. Quizá daríamos nuevos aires a una actividad medio perdida. ¿O vendrían fabricados de China?

  61. Pablo

    Fenomenal articulo, que nos hace pensar en como se agudizaba el ingenio, cuando no era tan sencillo como ahora, el tener agua fresca.

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  63. Irene

    Un articulo fantastico.
    Que pena que la ultima vez que fui a casa no compre un botijo, aunque no se si habria sobrevivido el vuelta en avion.
    Tambien ocurre que donde vivo actualmente el ambiente esta cargadisimo de humedad, con lo que se pierde el proposito de tener un botijo. Aunque solo por el recuerdo merece la pena.

  64. Yamahuana

    Soy técnico especializado en bioclimática y me quedé estupefacto cuando trabajando en el campo vi que los jornaleros rellenaban con agua del frigorífico un botijo revestido con espuma de poliuretano. ¡Habían perdido el saber milenario de la evaporación! Y lo peor es que no me creían…

  65. Manuel

    Me encantó el artículo
    Si eso es con tierra y agua, ¿como sabrá el agua con un botijo hecho con polvo lunar?..

  66. Nicolas

    Lo mismo podemos aplicar a las casas encaladas. Con su transpiración el aire se enfriaba.
    las casas de ladrillo de barro por capilaridad extraían la humedad del suelo y el aire se enfriaba por evaporación. las pinturas plásticas se lo cargaron todo a parte del hormigón y los enlucidos de cemento para evitar humedades

  67. raserver

    sr.lines gracia pro su articulo gracias por su forma de contar las cosas y gracias por el buen rato que he pasado leyendo algo que me ha gutado ya que me gusta la ceramica sobre todo los botijos y los cantaros tengo unos cuantos y cuando viajo siempre compro uno ya que es el mejor recuerdo de los lugares que visiste

  68. Salva Manchón

    Como se apuntaba en uno de los comentarios anteriores, ¡ qué nostalgia el leer sobre ciertos atuendos y utensilios de antaño!
    Felicidades por el artículo y saludos desde Elche, en donde los palmereros todavía utilizan botijos.

  69. Medusa

    Sencillamente un artículo delicioso, profundo y didáctico. Me da pie a pensar que posiblemente vuelva el botijo a mi casa. Un saludo a todos.

  70. Aurelio Garijo

    De pequeño en mi casa siempre se habia utilizado el botijo para beber agua, actualmente vivo en mi pueblo natal que pertenece a la comaraca de la Manchuela y sigo con la misma tradición, adicionalmente diré que en verano uso un botijo blaco poroso y en invierno otro de color rojo pero barnizado que no transpira.
    Gracias al Sr. Lines por este articulo tan facilmente explicado.

  71. jacinto

    la verdad es que cuando los mayores decimos “QUE CUALQUIER TIEMPO PASADO ES MEJOR” no es porque queremos que vuelva,es porque fue mejor y sobretodo con relacion al botijo,si antes del primer uso, se le ponia la copita de anis seco.Yo tengo 75 años y los domingos en casa de mi amigo Luis,cuando jugamos al tenis,entre juego y juego bebemos agua de un botijo blanco de Agost,y esta buenisima.

  72. MANUEL RAMON

    Con gente experta, como Alfredo Linés Escardó, sobre cosas tan aparentemente sencillas, es como se puede contribuir al desarrollo de las técnicas que deben estar al servicio del ser humano. Pienso que los técnicos e investigadores deberían prodigarse más en este tipo de artículos didácticos, con lenguaje a alcance de casi todo el mundo. Con mi mayor admiración y respeto para este autor y científico, le envío mi mas caluroso homenaje, que por póstumo no deja de ser grande. Muchas gracias.

  73. J.Luis

    Tengo 70 años y me crié en un pueblo hasta los 14. He leido este precioso estudio y añado:
    Los cántaros y botijos se colgaban de una cuerda del techo o se ponian sobre las “cantareras” o “botijeros” con lo cual la superficie del recipiente en contacto con el aire era máxima, “sudaban más” y la temperatura del agua era más baja que cuando, los de base grande, se colocaban sobre el suelo. Mi abuelo me reprendía si en alguna ocasión lo dejaba en el suelo. ¡¡Cuánto sabian!!

  74. Octavio Jose Soler Cortés

    Hola, ya entiendo, después de leer este artículo, porqué me daba la impresión que el botijo sonreía cuando yo utilizaba la frase “esto es más simple que un botijo”…..ahora lo entiendo….el simple soy yo.

  75. manel

    Excelente, Tengo en casa unos cuantos cantaros y botijos, para decorar. Ha veces tengo impulsos, ideas, y acciones intuitivas, que me suelen sorprender, con esos calores, e recuperado un cantaro, y estoy bebiendo durante todo el dia. Lei hace ya tiempo, en una famosa revista ecologista, que la arcilla de los cantaros, es beneficiosa para el organismo, concretamente para el sistema intestinal, sabeis algo al respecto. Amigos respetemos a la naturaleza a las tradiciones, y de paso nos respetaremos nosotros mismos. Salut.

  76. Antonio

    Durante mi primera infancia bebía agua de un botijo; me lavaba la cara con agua almacenada en un cántaro y las longanizas y los lomos del cerdo se guardaban en orzas de barro. A pesar de este origen sencillo, llegué a comprender los fundamentos físicos que regían el funcionamiento de estos objetos cotidianos. Por ello me río sin disimulo cuando alguien me dice “eres más simple que un botijo”. Peor para ellos. ¡Ah, por cierto¡, casi me ahogué en un lebrillo lleno de tomate triturado para envasar. Como veis, sólo hace 45 años, estos objetos hacían más fácil nuestra vida, pobre en lo material pero inmensamente rica en relaciones humanas.
    Sencillamente deliciosa me ha resultado la lectura de este artículo. y, por cierto, aún guardo una cantarilla de segador.
    Antonio Cuadrado.

  77. Fulano de tal

    Hace años leí el tema cuando sacaron la ecuación según decían pero este artículo es francamente bueno.
    Yo vengo de beber con botijo cosa ya perdida hace años aunque sigo viviendo en un pueblo pero de otra comunidad, y siendo que el agua del frigo se me hace muy fría y la del tiempo en verano está demasiado caliente voy a vovler a por mi botijo a ver que puede hacer en esta zona donde me encuentro.

  78. Juanma

    Si bien es sorprendente cómo todo lo que nos rodea, o casi todo, responde a los preceptos de la física, y otras ciencias exactas, herramienta/s que nos permiten la explicación medida de los fenómenos que nos rodean, no causa menos impresión la capacidad de supervivencia y adaptación al medio del ser humano a través de los siglos, creando cosas tan perfectas. Lo verdaderamente sorprendente es que nuestros ancestros, casi sin saber hablar ni leer, y por supuesto desconocedores de las ciencias modernas, poseían un conocimiento popular extraordinario del medio que les rodeaba mucho mayor del que tenemos hoy en día, por culpa del mal llamado avance, o más bien retraso, de la tecnología. Y por supuesto que no quepa la menor duda de que el botijo volverá, ó pensáis que las energías convencionales son ilimitadas?

  79. agustin

    Y lo mejor: ” siempre es mejor el agua fresca de un botijo, que el agua helada de un frigorifico….. es (salvando la distancia) la misma diferencia entre una casa fresquita o un piso que siempre has de estar con aire acondicionado.

  80. libelula

    Vaya articulo bonito, nunca hubiera pensado que se necesitaran tantas formulas para hacer un botijo, la verdad es que como todas las cosas esto tambien tendria su ‘intrinculis’, de todas formas, gracias por enseñarnos algo sobre la ceramica, y su relaccion con el agua y la aridez, antiguamente habia mas de uno en cada casa, pero los blancos de ”barro” que se decia, y que eran los que mas se ensuciaban, a su vez, eran los que mas fresca hacian el agua, que ‘guena’ ‘questaba’

  81. flipando

    El articulo es buenisimo , y como soy de una zona árida , pero moderna me voy a comprar un botijo para mi fashion cocina y para mi oficina , ademas asi enseñamos a nuestros hijos costumbres olvidadas

  82. jorge

    Enhorabuena a la fisica, q aunque a veces desconocida, siempre esta presente. Gracias por el articulo tan bonito y tecnico Alberto. Un saludo desde salamanca, q debía tener botijos pero estan en desaparición, aunq seguro q volveran antes o despues.

  83. rosario

    Bueno,no he entendido casi nada, me encanta que alguien se dedique a explicar algo que parece tan sencillo. Solo se que soy de Almería y que en mi cocina, con todo lo moderna que es, no falta ningún verano mi botijo, que como dice mi madre, “hace un agua muy fresquita”.

  84. meteo-neo

    a veces las cosas aparentemente mas simples son las mas complejas , enhorabuena x este articulo .

  85. Pedro L.

    SORPRENDIDO. Tan simple que parece, y la sabiduría que guarda, tendré que volverlo a leer para enterarme mejor. Una tesis de algo que parecía extremadamente sencillo. Ya no lo pondré como ejemplo de simpleza.
    Felicidades al autor.

  86. Elena

    Precioso!
    Yo que fui de letras puras, nunca hubira imaginado las fórmulas que determinan el por qué del funcionamiento del botijo..!!
    Qué encanto de persona también en vias de extinción. Creo que ya no existen generaciones de señores como el Sr. Lines
    En fin!ahí quedan las obras.

  87. Julián

    Gracias por el excelente artículo. Yo ya ponía el ejemplo del botijo para explicar a mis alumnos de Geografía General la humedad relativa en el aire, el proceso de termorregulación animal y el saludable frescor del agua de las zonas áridas cuando se toma de un botijo que está al aire. También les preguntaba si el botijo es eficaz en en los bosques ecuatoriales con humedades relativas de más del 95 %. Con claridad algunos entendían el higrómetro. Ahora, tras leer este riquísimo artículo, señor Linés, lo incluiré en mi programa (con su amable permiso que expresamente le solicito) y todos por fin me comprenderán, cosa que no siempre ocurría. Quedo a la espera de su autorización para insertarlo en mis próximas lecciones. Reciba mi afecto y gratitud.

     

    RAM.

    El Sr. Lines ya no está con nosotros. Seguro que él daría el permiso oportuno.

  88. Lara

    Me ha encantado! Hace pensar que hasta lo que nos pueda parecer mas sencillo tiene un porqué.

  89. Ricardo

    ¡Cuánta nostalgia despierta este artículo¡ Yo prefería los botijos rojos a los blancos. Lástima que los dos se hayan perdido.

  90. Peter

    Hola, por fin alguien que nos ilustra con la ciencia contenida en la artesania “popular”. Quiero recordar tambien el metodo de curacion del botijo para que el agua tenga buen gusto y no coja el sabor de la arcilla, que consistia en poner una copa de anis en su primer llenado, dejandolo horas, luego renovando el agua. Y para terminar, que rico sabe el agua del botijo en dia caluroso y sediento. Gracias por este homenaje.

  91. Rosa

    Bonito articulo y constructivo me ha encantado recordar estos viejos cacharros que habien en casa de nuestras abuelas,tan delicados y fuertes a la vez

  92. Marisa

    Este sorprendente articulo solo puede escribirlo una persona sorprendetemente maravillosa.

  93. Margarita

    Me ha parecido sorprendente el artículo y me ha encantado que haya alguien qye se dedique a instruirnos sobre algo tan arraigado a nosotros como es la alfarería.
    Qué nostalgia siento ante aquel botijo o botija que había en mi casa cuando era niña. Prefiero ese agua a la fría del frigorífico.
    Estupendo todo ello.

  94. Pedro

    Nunca volveré a poner como ejemplo de sencillez la tecnología del botijo.

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