Desde que en 2000 entrara a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) el primer equipo de astronautas, esta infraestructura ha costado a la comunidad internacional más de 7 000 millones de euros. Pese a que se ha generado un volumen considerable de datos, para lograr el rendimiento de esta inversión son precisos el almacenamiento, la difusión y el aprovechamiento de estos conocimientos nuevos.