Los adultos con una exposición a largo plazo a concentraciones de ozono (O3) tienen un mayor riesgo de morir por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, según un estudio en el que ha participado el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) (España), centro aliado ISGlobal, y que se ha publicado recientemente en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.