Europa occidental sin invierno a finales de febrero de 2019

Muchos europeos se preguntan estos días ¿Dónde está el invierno en Europa occidental?

Y es que gran parte de Europa occidental y central están disfrutando de temperaturas récord en la última semana de febrero de 2019. El contraste está en la otra parte del viejo continente donde el viento, la lluvia, el frío y la nieve hacen acto de presencia.

Mapa de anomalías de temperatura en 850 hPa (1.500 m aproximadamente) para el 25 de febrero de 2018 según modelo del ECMWF. Tropicaltidbits.com

¿Qué está pasando?

El lunes 25 de febrero, Gran Bretaña vio su día de invierno más caluroso registrado, con una temperatura en la aldea galesa de Trawsgoed alcanzando los 20,6 ºC. Este valor fue superado en los días venideros con nuevos récords en diferentes partes del país. Según la Met Office, es la primera vez que las temperaturas habían superado los 20 ºC en el suelo británico en invierno.

El martes, 26 de febrero, el récord se rompió de nuevo con la Met Office reportando 21.2 ºC en Kew Gardens en el oeste de Londres.

Varios registros locales de temperatura en febrero cayeron en los últimos días, incluyendo 25 ºC en Orense, España, 21 ºC en Pleyber-Christ, Francia, y 18.8C en Uccle, Bélgica, por citar solo algunos. Los Servicios Meteorológicos Nacionales han llenado las redes sociales e informativos con datos sobre dichos récords.

Mapa de temperaturas máximas del 26 febrero de 2018. Meteociel.fr

Al mismo tiempo, las temperaturas cayeron alrededor del Mediterráneo. En Tesalónica, en Grecia, se mantuvo en torno a los 3 ºC e incluso han tenido nieve. El noroeste de Turquía también vio ráfagas invernales.

Bloqueo en "omega"

Los culpables son áreas de bajas y altas presiones sobre el Atlántico y Europa, que generan una situación de bloqueo en “omega”.

Este patrón de baja presión / alta presión / baja presión es el conocido sistema de bloqueo en omega que va asociado a intercambios de masas de aire sur-norte y norte-sur: cálido-frío.

En un tuit de la Delegación Territorial de AEMET en Aragón, aparecía esta figura conceptual y popular de estos días del bloqueo en forma de letra griega omega:

A medida que el aire más cálido del sur de Europa se advectaba hacia el norte, había un flujo correspondiente de aire frío que descendía desde el norte frío, lo que produjo temperaturas inusualmente bajas en el Mediterráneo oriental.

Si bien los científicos son reacios en atribuir las situaciones individuales del tiempo atmosférico, como las olas de calor, frío, episodios de altas y bajas temperaturas y las sequías, directamente al cambio climático, existen pocas dudas de que tales eventos son cada vez más frecuentes a medida que nuestro planeta se calienta.

Estos hechos son unos de los signos más claros del cambio climático que vivimos: las temperaturas invernales están aumentando y que la probabilidad de días muy cálidos en invierno ha aumentado mucho, a la vez que hay episodios puntuales de frío extremo. El hecho de que la primavera comience mucho antes es uno de los signos muy evidentes del cambio climático que vemos.

Los últimos cuatro años han sido los más calurosos registrados, con 2018 como el cuarto año más caluroso de la historia, según Naciones Unidas.

Esta entrada se publicó en Actualidad en 27 Feb 2019 por Francisco Martín León