Balance del último Año Polar Internacional
FUENTE: Neofronteras (Información basada en una nota de prensa emitida el 25 de febrero de 2009 por la OMM y el ICSU)La investigación multidisciplinar realizada en el marco del Año Polar Internacional (API) 2007-2008 aporta nuevas pruebas sobre la generalización de los efectos del calentamiento global en las regiones polares.
La nieve y el hielo están disminuyendo en ambas regiones polares, lo que afecta tanto a la vida humana como a la vida animal y vegetal local del Ártico, y a la circulación oceánica y atmosférica mundial y al nivel del mar. Estos son sólo algunos de los resultados que figuran en el documento “Estado de la Investigación Polar”, publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU). Además de dar una perspectiva del cambio climático, el API ha contribuido a que comprendamos el transporte de contaminantes, la evaluación de las especies y la formación de tormentas, entre otras muchas cuestiones.
Las conclusiones de gran alcance del API son el resultado de la aprobación de más de 160 proyectos científicos elaborados por investigadores de más de 60 países. El API se puso en marcha en marzo de 2007 y comprende un período de dos años que abarca hasta marzo de 2009 para permitir que se puedan realizar observaciones en estaciones alternadas en ambas regiones polares. En el marco del proyecto conjunto entre la OMM y el CIUC, el API encabezó las actividades destinadas a controlar y comprender mejor las regiones del Ártico y el Antártico, y contó con un apoyo financiero internacional de aproximadamente 1.200 millones de dólares de los EE.UU. durante este período de dos años.
Figura 1.- Logotipo del 4º Año Polar Internacional (2007-2008)
“El Año Polar Internacional 2007-2008 apareció en un momento clave para el futuro del planeta”, dijo Michel Jarraud, Secretario General de la OMM. “Las nuevas pruebas resultantes de la investigación polar consolidarán la base científica sobre la que se fundamentarán las actividades del futuro.”
Catherine Bréchignac, Presidenta del ICSU, añade que “la planificación del API fijó objetivos ambiciosos que se lograron, incluso con creces, gracias a los incansables esfuerzos, entusiasmo e imaginación de miles de científicos, que trabajaron conjuntamente con profesores, artistas, y muchos otros colaboradores”.
El API dio un impulso decisivo a la investigación polar en un momento en el que el medioambiente mundial estaba cambiando más rápido que nunca en la historia de la humanidad. Ahora queda claro que las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida están perdiendo masa, lo que contribuye a la elevación del nivel del mar. El calentamiento en la Antártida está mucho más generalizado de lo que se pensaba antes del API y resulta que en Groenlandia cada vez hay menos volumen de hielo.
Figura 2.- Durante los 2 años de duración del último API se han llevado a cabo numerosas expediciones científicas, tanto en el Ártico como en la Antártida.
Los investigadores también descubrieron que en el Ártico, durante los veranos de 2007 y 2008, la extensión mínima del hielo marino durante todo el año disminuyó al nivel más bajo detectado nunca desde que empezaron a elaborar a registros satelitales hace 30 años. En las expediciones realizadas en el marco del API se registró también un ritmo sin precedentes de la deriva de los hielos en el Ártico. Debido al calentamiento global, cambiaron los tipos y el alcance de la vegetación en el Ártico, lo que afectó a los animales de pastoreo y a la caza.
Otras pruebas del calentamiento del planeta son las obtenidas por los buques de investigación del API, que han confirmado que el nivel de calentamiento del océano Austral está por encima de lo normal. El enfriamiento de las corrientes de los fondos oceánicos cerca de la Antártida es coherente con el aumento del derretimiento del hielo de la Antártida y podría afectar a la circulación oceánica. Por consiguiente, el calentamiento global afecta a la Antártida de formas que antes no se conocían.
La investigación realizada en el marco del API también ha identificado grandes reservas de carbono almacenado como el metano en el permafrost. El deshielo de este último, amenaza con desestabilizar el metano -un gas de efecto invernadero- almacenado y enviarlo a la atmósfera. De hecho, los investigadores del API que se encontraban a lo largo de la costa de Siberia observaron emisiones sustanciales de metano procedentes de los sedimentos de los océanos.
El API también ha dado una nueva perspectiva de la investigación atmosférica. Los investigadores han descubierto que los temporales del Atlántico Norte son las principales fuentes de calor y humedad de las regiones polares. La comprensión de esos mecanismos mejorará las predicciones de la trayectoria y la intensidad de las tempestades. Los estudios sobre el agujero de ozono también se han beneficiado de las investigaciones realizadas en el marco del API, ya que se han detectado nuevas conexiones entre las concentraciones de ozono por encima de la Antártida y las condiciones de viento y la actividad ciclónica en el océano Austral. Esta información mejorará las predicciones del clima y del agotamiento del ozono.
El API deja como legado una mayor capacidad de observación, vínculos más estrechos entre disciplinas y comunidades, y una nueva generación dinámica de investigadores polares. “El trabajo iniciado por el API debe continuar”, señaló Michel Jarraud. “En los próximos decenios seguirá siendo necesaria una acción coordinada internacionalmente en relación con las regiones polares”, añadió. La Sra. Bréchignac coincidió con estas declaraciones: “El API ha intensificado aún más la relación entre el ICSU y la OMM sobre la coordinación de la investigación polar y debemos continuar ayudando a la comunidad científica a comprender y predecir los cambios polares y sus manifestaciones mundiales en este momento crítico”.
El aumento de las amenazas que plantea el cambio climático hace que la investigación polar sea una prioridad especial. En el documento “Estado de la Investigación Polar” no sólo se describen algunos de los sorprendentes descubrimientos realizados durante el API, sino que también se recomiendan una serie de prioridades para la acción futura con el fin de garantizar que la sociedad esté mejor informada sobre los cambios polares en curso, su probable evolución futura y sus repercusiones globales. Una importante conferencia científica relacionada con el API tendrá lugar en Oslo en junio de 2010.