La predicción de las 'bombas meteorológicas'

Los meteorólogos han analizado la forma posible de detectar uno de los peores tipos de borrascas antes de que tomen forma. Los ciclones explosivos de latitudes medias, denominados "bombas meteorológicas," se desarrollan muy rápidamente y su posible existencia con uno o dos días de adelanto son fundamentales para mitigar los estragos en la tierra, así como en el mar y son difíciles de pronosticar

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Imagen de satélite de Jolle: la borrasca explosiva invernal del 26 de enero de 2013. Poco antes de que esta imagen fuera capturada, Jolle alcanzó una presión central de 930 milibares, a la par que un huracán de categoría 4.
Imagen de satélite de Jolle: la borrasca explosiva invernal del 26 de enero de 2013. Poco antes de que esta imagen fuera capturada, Jolle alcanzó una presión central de 930 milibares, a la par que un huracán de categoría 4.

Los meteorólogos han analizado la forma posible de detectar uno de los peores tipos de borrascas antes de que tomen forma. Los ciclones explosivos de latitudes medias, denominados "bombas meteorológicas," se desarrollan muy rápidamente y su posible existencia con uno o dos días de adelanto son fundamentales para mitigar los estragos en la tierra, así como en el mar y son difíciles de pronosticar. El huracán Sandy fue un monstruo, pero no fue una bomba o borrasca explosiva, puesto que se pronosticó con extraordinaria precisión una semana por adelantado. Una bomba meteorológica, por otra parte, se desarrolla a un ritmo aterrador--con la presión atmosférica cayendo un milibar o más por hora durante al menos 24 horas. A finales de enero hubo una bomba meteorológica histórica en el Atlántico Norte, con una caída de presión de 58 milibares en 24 horas. Esa tormenta, llamada Jolle, generó olas gigantescas que permitió al surfista Garrett McNamara romper el récord mundial en una ola gigante de 111 pies en la costa de Portugal.

"En una borrasca más típica podría ver una caída de presión de un milibar por hora pero en menos de ese número de horas," dijo el meteorólogo Greg Carbin del Storm Prediction Center de los Estados Unidos, Servicio Meteorológico Nacional. Pero cuando las condiciones se unen para profundizar en un área de bajas presiones de forma más rápida y muy súbita, el resultado es un reto de previsión y un peligro para la vida y la integridad física de muchas personas y propiedades. En el nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters, dos investigadores australianos miraron hacia atrás para analizar las borrascas pasadas y vieron los balances de energía a gran escala, llamado "La energética de Lorenz," de la atmósfera desde 1980 a 2011 (32 años). El estudio se centró específicamente en las partes del mundo más proclives a los ciclones explosivos en latitudes medias: el Noroeste del Pacífico, el Atlántico Norte, el Pacífico sudoeste y el Atlántico Sur.

Encontraron una señal de la energía intensa que era "prácticamente idéntica para las cuatro regiones geográficas," escribieron los autores del documento, Mitchell Black y Alexandre Pezza de la Universidad de Melbourne. Aún más prometedor es el hecho de que la señal de energía de estas bombas puede ser vista 48 horas antes de que la borrasca real tome forma. Eso sugiere que el método podría aplicarse para alargar la predicción temporal. "Este hallazgo abre una nueva vía en la exploración del comportamiento de las borrascas explosivas basado sobre el medio ambiente a gran escala," escribía Pezza y Black. Una nueva herramienta para pronosticar las bombas meteorológicas sería bienvenida ya que, a pesar de los importantes eventos como Sandy, siendo manejado muy bien por los modelos del tiempo, las borrascas repentinas a veces pueden deslizarse a través de grietas, explica Carbin.

Más en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/grl.50114/abstract

Esta entrada se publicó en Noticias en 08 Mar 2013 por Francisco Martín León