Reflexiones sobre lluvias torrenciales en Málaga
José María Senciales, Climatólogo, historiador y geógrafo de la Universidad de Málaga - Málaga tiene precedentes de temporales de más de 300 litros en 24 horas; "¿se imagina lo que hubiera pasado hace diez días con esa cantidad", pregunta el profesor titular de climatología y biogeografía de la UMA

José María Senciales, Climatólogo, historiador y geógrafo de la Universidad de Málaga.
www.laopiniondemalaga.es
Resumen de la entrevista:
El especialista insiste en el carácter cíclico de los temporales y critica a las administraciones por su falta de planificación. «Sabemos que el otoño en Málaga es potencialmente peligroso en cuanto a lluvias. Eso da margen para actuar antes y revisar cada año el estado de las instalaciones y de los cauces», resalta. Su receta excluye de las prioridades la presa que propone el Ayuntamiento en El Limonar
En su despacho de Filosofía y Letras, rodeado de mapas y de fotografías de nubes, José María Senciales consulta una serie estadística de precipitaciones. Su doble condición en la vida, la de novelista y académico, se parece mucho a la que le atañe como científico, especialmente en lo que respecta al contacto con el cielo y con la tierra. Climatólogo, historiador y geógrafo, en estos días, mira arriba y abajo para intentar buscar una respuesta al río de lodo que hace dos semanas empantanó parte de la ciudad. Y la tiene. Además, bastante clara. «No entiendo por qué no se actúa con mayor precaución», dice.
En primer lugar porque se trata de una ciudad rodeada de montañas, lo que hace que las escorrentías bajen aceleradas. En cualquier caso, hay que distinguir entre inundaciones y avenidas; Málaga, por su naturaleza, es más proclive a estas últimas, que fue lo que sucedió la semana pasada. Agua que fluye y arrastra elementos a su paso, aunque luego acabe por formar balsas. Lo de 1989 sí fue una inundación, con desbordamiento de ríos e incidencia generalizada. La Carretera de Cádiz, que entonces era un barrio bastante pobre, quedó anegado.
En Málaga nunca debemos perder de vista que el otoño es, en lo que respecta a la lluvia, potencialmente peligroso. No sólo por los antecedentes dramáticos de 1989 o 1907, sino por parámetros más ordinarios. En un estudio que José Damián Ruiz Sinoga y yo acabamos de terminar se detalla, por ejemplo, que cada dos años, como máximo, se produce un aguacero en Málaga de más de 100 litros por metro cuadrado en menos de veinticuatro horas, lo que quiere decir que episodios como el del sábado no son, ni mucho menos, tan remotos. Otra cosa es que ocurran de un modo generalizado, que es lo verdaderamente peligroso; a veces mientras que en la estación del puerto se registran 60 litros en otros puntos de la ciudad se alcanzan niveles similares al del último temporal.
Para seguir leyendo la entrevista y reflexiones: https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2012/11/30/solucion-presa-gestion-adecuada-prevencion-28775287.html