Los primeros observatorios meteorológicos en España
El antiguo observatorio de Bilbao Instituto es uno de los primeros que se establecieron en España, sin embargo es un desconocido para muchos de los que nos interesamos por la meteorología.

José Manuel Puente Fernández
jmpuentef(arroba)mtas.es
Licenciando en Historia y Geografía
El antiguo observatorio de Bilbao Instituto es uno de los primeros que se establecieron en España, sin embargo es un desconocido para muchos de los que nos interesamos por la meteorología. Sus primeros años, los instrumentos de que disponía, dónde estuvo emplazado, etc., son tratados en este artículo. Además se proporcionan una serie de registros meteorológicos tomados en aquella estación considerando que los originales de los registros diarios desaparecieron. Se presta especial atención a los días de nieve, completando así un trabajo previo aparecido también en la RAM, titulado “la nieve en la ciudad de Bilbao (1880-2005).
Palabras claves. Bilbao, nieve, historia, registros, observatorio.

La posición geográfica del observatorio quedó establecida en 43º 15’ de lat. N. y 3º 3’ de long. al este del meridiano de Madrid, según los cálculos de don Manuel Naverán, catedrático de física del Instituto y primer colaborador del mismo (posteriormente fue ajustada quedando definitivamente en latitud 43º 15´ 40´´, y longitud 02º 56´ 07´´ W.) El observatorio se encontraba a 17 metros sobre el nivel del mar.
Parece ser que las primeras observaciones comenzaron, aunque incompletas, en 1860. Enviaba tal y como hemos visto para las diferentes estaciones peninsulares sus observaciones a Madrid y éstas aparecían en los Anuarios y Resúmenes publicados por el Observatorio Astronómico bajo el epígrafe “Bilbao Instituto”. Sin embargo se pueden encontrar referencias anteriores de este observatorio, en concreto en el “Anuario Estadístico” publicado por primera vez en 1858 por encargo de la comisión de Estadística General del Reino y aparecen datos del mismo con el título “resumen de las observaciones meteorológicas verificadas en el Instituto de Bilbao, bajo la dirección del Catedrático de Física D. Manuel de Naverán. – Año 1860”. Entre otros datos aparece altura media del barómetro, temperatura media observada, máxima absoluta, mínima absoluta, dirección del viento, días de lluvia y cantidad de lluvia en mm.; todo ello desglosado por meses (desde diciembre de 1859 hasta noviembre de 1860). Y lo que es más sorprendente, en el “Anuario Estadístico para los años 1862-1865” y bajo el título “resumen de las observaciones meteorológicas verificadas en Bilbao desde 1859 a 1864” una pequeña nota a pie de página nos dice que “los vientos consignados en 1859 expresan el resultado de las observaciones hechas durante los años de 1855 a 1859”, lo cual nos lleva a pensar que las primeras observaciones se habrían realizado hacia 1854-1855, coincidiendo con la puesta en funcionamiento de los primeros observatorios en otros puntos del país.
5. Aparatos con los que contaba el Observatorio
Ha llegado hasta nosotros una pequeña pero muy interesante publicación titulada “Breve exposición y resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la estación de Bilbao durante el período de 30 años contados desde el 1 de enero de 1865 hasta el 31 de diciembre de 1894”, en la misma se pueden encontrar ordenados por años y meses las temperaturas mínimas, máximas y medias, los días de lluvia, granizo, nieve o tormenta, la dirección del viento, la humedad relativa media, la evaporación, el número de días despejados, nubosos o cubiertos, etc.; todo ello ilustrado con un buen número de gráficos.
Esta publicación parece que fue iniciativa del director del Instituto, don Fernando Mieg y Euxthen, amante de las ciencias en general y gran aficionado a la observación del tiempo. Siguiendo esta publicación podemos reconstruir incluso los avatares del observatorio en aquellos primeros años y saber los medios de que disponía. Como ya hemos visto los aparatos aparecen en general en azoteas o terrazas, pero en todo caso dependiendo de la propia pericia de quienes estaban a su cargo para conseguir de una forma más adecuada unas mediciones correctas. En el caso que nos ocupa el 8 de junio de 1886 se hizo el proyecto de una torrecilla para instalar los aparatos registradores, hasta entonces ubicados en el jardín botánico, así fue como sobre el tejado del cuerpo central del edificio se construyó sobre una base octogonal de 1 m. 90 cm. de lado y con una altura de 4 metros rodeada de ocho ventanas que la cierran y permitían dominar “las montañas que rodean la población”. En 1888 se instala sobre la azotea de la torrecilla el anemómetro Rovinson y la veleta de Barrow. Al lado opuesto de estos dos aparatos se elevaba “sobre un pie vertical de metro y medio una caja hueca de forma prismática”, cuyas bases eran triángulos rectángulos y las caras laterales estaban formadas por tablillas superpuestas a manera de persiana que según se describe “impiden penetrar la luz solar y el agua, pero dejan circular por su interior el viento con bastante libertad”. Allí dentro estaban instalados los termómetros del constructor L. Casella, uno de máxima y otro de mínima, y un psicrómetro de Augusto con termómetro también de Casella.
En el observatorio y colocado sobre una barandilla iba un pluviómetro y un evaporímetro, había también dos barómetros de mercurio, uno de Tonnelot y otro por lo que parece “de menos confianza”, del constructor Berthelemy.
El desarrollo de los trabajos en la estación estuvo abocado a las peripecias propias de la época, siendo interrumpidas las observaciones entre febrero y mayo de 1874, momento en el cual Bilbao se hallaba totalmente sitiada por las tropas carlistas. En todo caso el trabajo de quienes fueron los encargados de esta estación fue, como en la mayoría de las que entonces estaban en funcionamiento, de gran dedicación y constancia.
El Instituto deja el edificio en el año 1928, pero para entonces las mediciones ya habían desaparecido, de hecho a partir de 1919 los datos dejan de fluir paulatinamente hasta desaparecer.
A continuación y como pequeño homenaje a aquellos esmerados colaboradores, se relacionan los catedráticos y profesores del instituto que fueron responsables de la estación a lo largo de los años.

6. Datos que registraba el observatorio de Bilbao Instituto
El observatorio recogía datos de temperatura mínima y máxima diarias y temperatura media también diaria, también se apuntaba la precipitación diaria. Ninguno de estos datos ha llegado hasta nosotros en su forma original, tan sólo disponemos de los registros mensuales de los mismos que aparecen en la tabla 1. Se medía también la altura barométrica máxima y mínima, la oscilación extrema y la altura media; la humedad relativa del aire, la tensión del vapor acuoso y la evaporación media diurna. De estos últimos datos nos han llegado las observaciones en resúmenes mensuales para el período 1865-1894.
A partir del año 1866 se comenzó a tomar nota también del número de días despejados, nublados y cubiertos que había a lo largo del mes, también se apuntaban los días de tempestad. Los días de lluvia, granizo y nieve los podemos encontrar en los resúmenes anuales del Servicio Meteorológico desde el año 1865 (la tabla 2 contiene los días de nieve para toda la serie).
Desde el año 1880 el observatorio comenzó a medir la velocidad media del viento, su fuerza (calma, brisa, viento, viento fuerte) y dirección ya se registraban desde 1866.


Tabla 1. Temp. y precipitación registradas en el Observatorio de Bilbao Instituto (1859-1920).
Las temperaturas están expresadas en ºC, y la cantidad de lluvia en mm.
En 1874 hubo varios meses sin observaciones, debido a las Guerras Carlistas.



Es de destacar el hecho extraño de que entre 1872 y 1882 haya un total de 8 años sin nevadas registradas, siendo Bilbao una ciudad que prácticamente todos los años ve caer la nieve en menor o mayor medida. Seguramente sea achacable a un “problema de observación”.
Bibliografía
Martín-Vide, Javier (ed). Avances en climatología histórica. Oikos-Tau, Barcelona, 1997.
García de Pedraza, L. y Jiménez de la Cuadra, J. M. Notas para la historia de la meteorología en España. Instituto Nacional de Meteorología, Madrid, 1985.
Lorente, J. M. Casi cien años de observaciones de temperatura en Madrid. Boletín Meteoro-fenológico 1952. Servicio Meteorológico Nacional.
Instituto General y Técnico de la provincia de Vizcaya. Memoria correspondiente al curso académico de 1903-1904. Bilbao, Viuda de E. Calle, 1905.
Rico Sinobas, Manuel. Instrucciones para la colocación y uso de los aparatos meteorológicos en las estaciones que se establecen según Real Orden de 6 de octubre de 1850 en las provincias e islas adyacentes. Ministerio de Gracia y Justicia. Madrid 1854.
Fuentes documentales
García Retamero, Clemente. Breve exposición y resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la estación de Bilbao durante el período de 30 años contados desde el 1 de enero de 1865 a 31 de diciembre de 1894. Imprenta Luis Dochao, 1897.
Comisión de Estadística General del Reino. Anuario Estadístico de España. Años 1858-1867.
Observatorio Astronómico de Madrid. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la Península. Años 1866-1875.
Observatorio Astronómico de Madrid. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la Península y algunas de sus Islas Adyacentes. Años 1876-1900.
Servicio Meteorológico Español. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en las estaciones del Servicio Meteorológico Español. Años 1901-1918.
Instituto Nacional de Meteorología. Serie de datos del antiguo Observatorio de Bilbao Instituto. Centro Territorial de Euskadi.
Rico Sinobas, Manuel. Resúmenes de las observaciones meteorológicas verificadas en las estaciones de las provincias de España durante los años 1855 y 1856. Real Observatorio de Madrid. 1857.
Agradecimientos. Agradecimiento muy especial a todo el personal del Centro Territorial del INM en el País Vasco por permitirme consultar los fondos de su biblioteca y por aportarme los datos del observatorio de Bilbao “Instituto” que aún conservan.