Los primeros observatorios meteorológicos en España

El antiguo observatorio de Bilbao Instituto es uno de los primeros que se establecieron en España, sin embargo es un desconocido para muchos de los que nos interesamos por la meteorología.

José Manuel Puente Fernández

jmpuentef(arroba)mtas.es

Licenciando en Historia y Geografía

 

El antiguo observatorio de Bilbao Instituto es uno de los primeros que se establecieron en España, sin embargo es un desconocido para muchos de los que nos interesamos por la meteorología. Sus primeros años, los instrumentos de que disponía, dónde estuvo emplazado, etc., son tratados en este artículo. Además se proporcionan una serie de registros meteorológicos tomados en aquella estación considerando que los originales de los registros diarios desaparecieron. Se presta especial atención a los días de nieve, completando así un trabajo previo aparecido también en la RAM, titulado “la nieve en la ciudad de Bilbao (1880-2005).

Palabras claves. Bilbao, nieve, historia, registros, observatorio.

ResumenEl antiguo observatorio de Bilbao Instituto es uno de los primeros que se establecieron en España, sin embargo es un desconocido para muchos de los que nos interesamos por la meteorología. Sus primeros años, los instrumentos de que disponía, dónde estuvo emplazado, etc., son tratados en este artículo. Además se proporcionan una serie de registros meteorológicos tomados en aquella estación considerando que los originales de los registros diarios desaparecieron. Se presta especial atención a los días de nieve, completando así un trabajo previo aparecido también en la RAM, titulado “la nieve en la ciudad de Bilbao (1880-2005).Palabras claves. Bilbao, nieve, historia, registros, observatorio.1. IntroducciónTodos los que de una forma u otra estamos relacionados con la meteorología, bien por afición, bien por profesión, conocemos y hemos oído hablar del observatorio meteorológico de Bilbao, que lleva funcionando desde 1947 en el  aeropuerto de Sondica.Sin embargo muy poco se sabe del primer observatorio del que dispuso la capital vizcaína  allá por mediados del siglo XIX. Fue uno de los primeros que se establecieron de manera oficial en España, siendo por este motivo aún más interesante su conocimiento. Desgraciadamente los datos diarios de aquel observatorio se han perdido irremisiblemente. Disponemos hoy sólo de resúmenes mensuales de varias variables meteorológicas que en parte he volcado en este artículo ya que seguramente serán del interés de muchos de vosotros.2. El inicio de las observaciones instrumentales en EspañaPuede decirse que las primeras observaciones meteorológicas en España las llevó a cabo don Francisco Fernández Navarrete, científico vinculado a la Real Academia Médico-Matritense, todo ello dentro de un proyecto que la Sociedad Real de Londres había iniciado para todo el continente. De aquellas primeras observaciones sólo se conservan las del año 1737. De finales del siglo XVIII datan también las primeras observaciones de Pedro Balmes en la ciudad de Barcelona. (Martín Vide et al. 1997)Hacia 1784, el presidente del Consejo de Castilla, Campomanes, solicitó de las autoridades locales el envío quincenal de datos meteorológicos con lo que poder orientar un mayor desarrollo agrícola y socio sanitario. Así es como varios médicos y farmacéuticos comienzan la recogida más o menos sistemática de variables meteorológicas. Entre otros destacan don Pedro Alonso Salanova en Madrid y Francisco Salvá Campillo en Barcelona. Muchos de estos datos se publicaban en periódicos o revistas de la época  y en parte fueron recopilados por don Manuel Rico Sinobas, auténtico erudito del siglo XIX y pionero de la meteorología en España; con sus estudios salvó mucho material que de otra forma se hubiese perdido para siempre. (García de Pedraza et al. 1985)En todo caso muchos de aquellos datos se perdieron por las propias vicisitudes de la época, no iniciándose la recogida sistemática de datos a través de estaciones meteorológicas promovidas por el estado hasta la aparición del Observatorio de San Fernando en Cádiz, allá por 1805, y el Observatorio Astronómico de Madrid, que sufrió las consecuencias directas de la Guerra de la Independencia, siendo destruido y vuelto a levantar, entrando definitivamente en funcionamiento en 1854.En 1850 una Real Orden de 6 de octubre establece la creación en provincias de una serie de observatorios, y da las instrucciones oportunas para la instalación de los aparatos y el uso correcto de los mismos.Estos primeros observatorios se pusieron en funcionamiento en las instalaciones de los Institutos de Segunda Enseñanza y en las Universidades, estando a cargo en la mayoría de los casos de los profesores o catedráticos de física de dichas instituciones.De aquellas primeras observaciones  han llegado hasta nosotros resúmenes publicados a veces por los propios institutos y otros recopilados por don Manuel Rico Sinobas. (Rico Sinobas 1857) Es a partir de 1860 cuando el Observatorio Astronómico de Madrid comienza a publicar un “Anuario” en el cual además de las observaciones de índole astronómica, se insertaba un resumen más o menos amplio de las observaciones meteorológicas efectuadas en el mismo establecimiento durante el año al que se refería el anuario.A partir de 1865 se decide publicar por separado los cuadros numéricos de las variables meteorológicas tanto de Madrid como las correspondientes a las estaciones establecidas en las provincias, todo ello bajo el título “Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en Madrid y en otras estaciones de la Península entre el 1 de diciembre de 1864 y el 30 de noviembre de 1865”, este primer número salió de la imprenta Miguel Ginesta en Madrid en 1866. De esta forma se conseguía reunir en una misma publicación los datos obtenidos en todos los observatorios de la Península, desde el momento en que los observatorios de Coimbra, Oporto y Lisboa deciden enviar también sus observaciones.Todo esto coincidió con una reorganización administrativa del servicio, así fue que por Real Decreto de 15 de julio de 1865, refrendado por la Presidencia del Consejo de Ministros, se dispuso que en adelante el Ministerio de Fomento fuese el encargado de realizar y llevar adelante los trabajos y estudios meteorológicos que hasta entonces estaban encomendados a la dirección de la Junta General de Estadística del Reino. Seguidamente el Ministro de Fomento ordenó que las observaciones meteorológicas se continuasen realizando en la misma forma y en las mismas localidades que hasta entonces, aunque bajo la dirección del Observatorio Astronómico y Meteorológico de Madrid, quedando los demás observatorios en la obligación de remitirle puntualmente sus datos.La Junta General de Estadística había conseguido organizar 21 observatorios en todo el territorio nacional, cuatro en la zona norte de España: Bilbao, Oviedo, Coruña y Santiago; Salamanca, Valladolid, León, Burgos y Soria en la cuenca del Duero; Zaragoza, Huesca en la cuenca del Ebro y Barcelona, Palma de Mallorca, Valencia y Alicante en la zona mediterránea. Quedando Murcia, Albacete, Ciudad Real, Badajoz, Granada, Sevilla y Tarifa para la zona sur. Sin embargo cabe hacer alguna aclaración, hubo otros observatorios como el de León “Colegio de Jesuitas de San Marcos”, la “Casa Misión de Balaguer” y la Escuela de Ingenieros de Montes de Villaviciosa de Odón, que no fueron fundados por la iniciativa estatal sino por la propia actividad particular de dichas instituciones, pero que enviaban sus datos también al Observatorio de Madrid para su correspondiente publicación.A partir de este momento la red de estaciones irá aumentando, en los primeros años de forma muy lenta, incluso con algún retroceso, luego de manera más decidida sobre todo en la segunda década del siglo XX y de la mano del ministro de Instrucción Pública don Ángel Galarza. Pero todo ello sería materia de otro trabajo más amplio. Nosotros podemos quedarnos aquí, habiendo realizado un bosquejo de los primeros pasos dados por las instituciones públicas y privadas para iniciar el camino hacia una meteorología moderna.3. Cómo eran aquellos primeros observatoriosComo ya hemos visto, los observatorios creados a mediados del siglo XIX se establecieron en los centros de enseñanza, bien en las Universidades, bien en los Institutos de Segunda Enseñanza. Fueron en su mayoría  organizados bajo la supervisión de catedráticos o profesores de Física y Química, auxiliados en muchos casos por otros profesores o maestros y a veces por personal subalterno.En cuanto a los instrumentos utilizados y la colocación de los mismos, rezaba el Resumen de las Observaciones Meteorológicas correspondiente al año 1874, lo siguiente:“Las estaciones fundadas por la Junta de Estadística se hallan provistas de los siguientes aparatos, en su mayor parte conservados:  De un barómetro de cubeta fija y escala métrico-decimal movible, del constructor Winkelmann.  De dos termómetros centígrados, de Fastré, combinados en forma de psicrómetro, para determinar la temperatura y el estado higrométrico del aire.  De dos termómetros, de igual escala, del constructor inglés Casella: uno, de máxima, sistema del Dr. Phillips, y otro, de mínima, de alcohol; ambos consagrados a determinar las temperaturas extremas del aire, resguardados del sol y de la irradiación nocturna.  De otros dos termómetros análogos del mismo constructor: uno para determinar la máxima temperatura bajo la acción directa de los rayos solares, y otro, de mínima, para el estudio de la irradiación.  Y de un pluviómetro, un vaso evaporatorio y una veleta o anemómetro.”Estos instrumentos se hallaban “en su mayoría”, situados en pequeñas torrecillas o departamentos elevados, sobre las azoteas o tejados de los edificios, con buena ventilación e independencia de las construcciones inmediatas, y en buenas condiciones de aislamiento para el mejor cumplimiento de la función a la que se destinaban. Las observaciones se realizaban por regla general a las nueve horas de la mañana y a las tres de la tarde. Ha de tenerse en cuenta que todo el sistema de observaciones dependía directamente de los profesores “celosos y entendidos”, y se daba por supuesto que en la colocación de los instrumentos “se han observado las reglas de prudencia necesarias”.Cabía también al buen observador “apuntar cuantos fenómenos atmosféricos un poco extraños puedan presentarse en el curso del día, y de efectuar aquellas  observaciones extraordinarias que su experiencia y celo aconsejan”.4. La puesta en funcionamiento del observatorio de “Bilbao Instituto” o “Bilbao Histórica” Figura 1. Foto del antiguo edificio del Instituto de Bilbao en el que funcionaba el observatorio meteorológico. En la misma se ve a la derecha el instituto, edificio grande y con escalinatas para acceder a él. Esa plaza hoy está muy parecida, sólo que el edificio del instituto ya no está, sin embargo los que aparecen en frente flanqueando otra escalera sí están en la actualidad, tal cual.
ResumenEl antiguo observatorio de Bilbao Instituto es uno de los primeros que se establecieron en España, sin embargo es un desconocido para muchos de los que nos interesamos por la meteorología. Sus primeros años, los instrumentos de que disponía, dónde estuvo emplazado, etc., son tratados en este artículo. Además se proporcionan una serie de registros meteorológicos tomados en aquella estación considerando que los originales de los registros diarios desaparecieron. Se presta especial atención a los días de nieve, completando así un trabajo previo aparecido también en la RAM, titulado “la nieve en la ciudad de Bilbao (1880-2005).Palabras claves. Bilbao, nieve, historia, registros, observatorio.1. IntroducciónTodos los que de una forma u otra estamos relacionados con la meteorología, bien por afición, bien por profesión, conocemos y hemos oído hablar del observatorio meteorológico de Bilbao, que lleva funcionando desde 1947 en el  aeropuerto de Sondica.Sin embargo muy poco se sabe del primer observatorio del que dispuso la capital vizcaína  allá por mediados del siglo XIX. Fue uno de los primeros que se establecieron de manera oficial en España, siendo por este motivo aún más interesante su conocimiento. Desgraciadamente los datos diarios de aquel observatorio se han perdido irremisiblemente. Disponemos hoy sólo de resúmenes mensuales de varias variables meteorológicas que en parte he volcado en este artículo ya que seguramente serán del interés de muchos de vosotros.2. El inicio de las observaciones instrumentales en EspañaPuede decirse que las primeras observaciones meteorológicas en España las llevó a cabo don Francisco Fernández Navarrete, científico vinculado a la Real Academia Médico-Matritense, todo ello dentro de un proyecto que la Sociedad Real de Londres había iniciado para todo el continente. De aquellas primeras observaciones sólo se conservan las del año 1737. De finales del siglo XVIII datan también las primeras observaciones de Pedro Balmes en la ciudad de Barcelona. (Martín Vide et al. 1997)Hacia 1784, el presidente del Consejo de Castilla, Campomanes, solicitó de las autoridades locales el envío quincenal de datos meteorológicos con lo que poder orientar un mayor desarrollo agrícola y socio sanitario. Así es como varios médicos y farmacéuticos comienzan la recogida más o menos sistemática de variables meteorológicas. Entre otros destacan don Pedro Alonso Salanova en Madrid y Francisco Salvá Campillo en Barcelona. Muchos de estos datos se publicaban en periódicos o revistas de la época  y en parte fueron recopilados por don Manuel Rico Sinobas, auténtico erudito del siglo XIX y pionero de la meteorología en España; con sus estudios salvó mucho material que de otra forma se hubiese perdido para siempre. (García de Pedraza et al. 1985)En todo caso muchos de aquellos datos se perdieron por las propias vicisitudes de la época, no iniciándose la recogida sistemática de datos a través de estaciones meteorológicas promovidas por el estado hasta la aparición del Observatorio de San Fernando en Cádiz, allá por 1805, y el Observatorio Astronómico de Madrid, que sufrió las consecuencias directas de la Guerra de la Independencia, siendo destruido y vuelto a levantar, entrando definitivamente en funcionamiento en 1854.En 1850 una Real Orden de 6 de octubre establece la creación en provincias de una serie de observatorios, y da las instrucciones oportunas para la instalación de los aparatos y el uso correcto de los mismos.Estos primeros observatorios se pusieron en funcionamiento en las instalaciones de los Institutos de Segunda Enseñanza y en las Universidades, estando a cargo en la mayoría de los casos de los profesores o catedráticos de física de dichas instituciones.De aquellas primeras observaciones  han llegado hasta nosotros resúmenes publicados a veces por los propios institutos y otros recopilados por don Manuel Rico Sinobas. (Rico Sinobas 1857) Es a partir de 1860 cuando el Observatorio Astronómico de Madrid comienza a publicar un “Anuario” en el cual además de las observaciones de índole astronómica, se insertaba un resumen más o menos amplio de las observaciones meteorológicas efectuadas en el mismo establecimiento durante el año al que se refería el anuario.A partir de 1865 se decide publicar por separado los cuadros numéricos de las variables meteorológicas tanto de Madrid como las correspondientes a las estaciones establecidas en las provincias, todo ello bajo el título “Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en Madrid y en otras estaciones de la Península entre el 1 de diciembre de 1864 y el 30 de noviembre de 1865”, este primer número salió de la imprenta Miguel Ginesta en Madrid en 1866. De esta forma se conseguía reunir en una misma publicación los datos obtenidos en todos los observatorios de la Península, desde el momento en que los observatorios de Coimbra, Oporto y Lisboa deciden enviar también sus observaciones.Todo esto coincidió con una reorganización administrativa del servicio, así fue que por Real Decreto de 15 de julio de 1865, refrendado por la Presidencia del Consejo de Ministros, se dispuso que en adelante el Ministerio de Fomento fuese el encargado de realizar y llevar adelante los trabajos y estudios meteorológicos que hasta entonces estaban encomendados a la dirección de la Junta General de Estadística del Reino. Seguidamente el Ministro de Fomento ordenó que las observaciones meteorológicas se continuasen realizando en la misma forma y en las mismas localidades que hasta entonces, aunque bajo la dirección del Observatorio Astronómico y Meteorológico de Madrid, quedando los demás observatorios en la obligación de remitirle puntualmente sus datos.La Junta General de Estadística había conseguido organizar 21 observatorios en todo el territorio nacional, cuatro en la zona norte de España: Bilbao, Oviedo, Coruña y Santiago; Salamanca, Valladolid, León, Burgos y Soria en la cuenca del Duero; Zaragoza, Huesca en la cuenca del Ebro y Barcelona, Palma de Mallorca, Valencia y Alicante en la zona mediterránea. Quedando Murcia, Albacete, Ciudad Real, Badajoz, Granada, Sevilla y Tarifa para la zona sur. Sin embargo cabe hacer alguna aclaración, hubo otros observatorios como el de León “Colegio de Jesuitas de San Marcos”, la “Casa Misión de Balaguer” y la Escuela de Ingenieros de Montes de Villaviciosa de Odón, que no fueron fundados por la iniciativa estatal sino por la propia actividad particular de dichas instituciones, pero que enviaban sus datos también al Observatorio de Madrid para su correspondiente publicación.A partir de este momento la red de estaciones irá aumentando, en los primeros años de forma muy lenta, incluso con algún retroceso, luego de manera más decidida sobre todo en la segunda década del siglo XX y de la mano del ministro de Instrucción Pública don Ángel Galarza. Pero todo ello sería materia de otro trabajo más amplio. Nosotros podemos quedarnos aquí, habiendo realizado un bosquejo de los primeros pasos dados por las instituciones públicas y privadas para iniciar el camino hacia una meteorología moderna.3. Cómo eran aquellos primeros observatoriosComo ya hemos visto, los observatorios creados a mediados del siglo XIX se establecieron en los centros de enseñanza, bien en las Universidades, bien en los Institutos de Segunda Enseñanza. Fueron en su mayoría  organizados bajo la supervisión de catedráticos o profesores de Física y Química, auxiliados en muchos casos por otros profesores o maestros y a veces por personal subalterno.En cuanto a los instrumentos utilizados y la colocación de los mismos, rezaba el Resumen de las Observaciones Meteorológicas correspondiente al año 1874, lo siguiente:“Las estaciones fundadas por la Junta de Estadística se hallan provistas de los siguientes aparatos, en su mayor parte conservados:  De un barómetro de cubeta fija y escala métrico-decimal movible, del constructor Winkelmann.  De dos termómetros centígrados, de Fastré, combinados en forma de psicrómetro, para determinar la temperatura y el estado higrométrico del aire.  De dos termómetros, de igual escala, del constructor inglés Casella: uno, de máxima, sistema del Dr. Phillips, y otro, de mínima, de alcohol; ambos consagrados a determinar las temperaturas extremas del aire, resguardados del sol y de la irradiación nocturna.  De otros dos termómetros análogos del mismo constructor: uno para determinar la máxima temperatura bajo la acción directa de los rayos solares, y otro, de mínima, para el estudio de la irradiación.  Y de un pluviómetro, un vaso evaporatorio y una veleta o anemómetro.”Estos instrumentos se hallaban “en su mayoría”, situados en pequeñas torrecillas o departamentos elevados, sobre las azoteas o tejados de los edificios, con buena ventilación e independencia de las construcciones inmediatas, y en buenas condiciones de aislamiento para el mejor cumplimiento de la función a la que se destinaban. Las observaciones se realizaban por regla general a las nueve horas de la mañana y a las tres de la tarde. Ha de tenerse en cuenta que todo el sistema de observaciones dependía directamente de los profesores “celosos y entendidos”, y se daba por supuesto que en la colocación de los instrumentos “se han observado las reglas de prudencia necesarias”.Cabía también al buen observador “apuntar cuantos fenómenos atmosféricos un poco extraños puedan presentarse en el curso del día, y de efectuar aquellas  observaciones extraordinarias que su experiencia y celo aconsejan”.4. La puesta en funcionamiento del observatorio de “Bilbao Instituto” o “Bilbao Histórica” Figura 1. Foto del antiguo edificio del Instituto de Bilbao en el que funcionaba el observatorio meteorológico. En la misma se ve a la derecha el instituto, edificio grande y con escalinatas para acceder a él. Esa plaza hoy está muy parecida, sólo que el edificio del instituto ya no está, sin embargo los que aparecen en frente flanqueando otra escalera sí están en la actualidad, tal cual.

La posición geográfica del observatorio quedó establecida en 43º 15’ de lat. N. y 3º 3’ de long. al este del meridiano de Madrid, según los cálculos de don Manuel Naverán, catedrático de física del Instituto y primer colaborador del mismo (posteriormente fue ajustada quedando definitivamente en latitud 43º 15´ 40´´, y longitud 02º 56´ 07´´ W.)  El observatorio se encontraba a 17 metros sobre el nivel del mar.

Parece ser que las primeras observaciones comenzaron, aunque incompletas, en 1860. Enviaba tal y como hemos visto para las diferentes estaciones peninsulares sus observaciones a Madrid y éstas aparecían en los Anuarios y Resúmenes publicados por el Observatorio Astronómico bajo el epígrafe “Bilbao Instituto”. Sin embargo se pueden encontrar referencias anteriores de este observatorio, en concreto en el “Anuario Estadístico”  publicado por primera vez en 1858 por encargo de la comisión de Estadística General del Reino y aparecen datos del mismo con el título “resumen de las observaciones meteorológicas verificadas en  el Instituto de Bilbao, bajo la dirección del Catedrático de Física D. Manuel de Naverán. – Año 1860”. Entre otros datos aparece altura media del barómetro, temperatura media observada, máxima absoluta, mínima absoluta, dirección del viento, días de lluvia y cantidad de lluvia en mm.; todo ello desglosado por meses (desde diciembre de 1859 hasta noviembre de 1860).  Y lo que es más sorprendente, en el “Anuario Estadístico para los años 1862-1865” y bajo el título “resumen de las observaciones meteorológicas verificadas en Bilbao desde 1859 a 1864”  una pequeña nota a pie de página nos dice que “los vientos consignados en 1859 expresan el resultado de las observaciones hechas durante los años de 1855 a 1859”, lo cual nos lleva a pensar que las primeras observaciones se habrían realizado hacia 1854-1855, coincidiendo con la puesta en funcionamiento de los primeros observatorios en otros puntos del país.

5. Aparatos con los que contaba el Observatorio

Ha llegado hasta nosotros una pequeña pero muy interesante publicación titulada “Breve exposición y resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la estación de Bilbao durante el período de 30 años contados desde el 1 de enero de 1865 hasta el 31 de diciembre de 1894”, en la misma se pueden encontrar ordenados por años y meses las temperaturas mínimas, máximas y medias, los días de lluvia, granizo, nieve o tormenta, la dirección del viento, la humedad relativa media, la evaporación, el número de días despejados, nubosos o cubiertos, etc.; todo ello ilustrado con un buen número de  gráficos.

Esta publicación parece que fue iniciativa del director del Instituto, don Fernando Mieg y Euxthen, amante de las ciencias en general y gran aficionado a la observación del tiempo. Siguiendo esta publicación podemos reconstruir incluso los avatares del observatorio en aquellos primeros años y saber los medios de que disponía. Como ya hemos visto los aparatos aparecen en general en azoteas o terrazas, pero en todo caso dependiendo de la propia pericia de quienes estaban a su cargo para conseguir de una forma más adecuada unas mediciones correctas. En el caso que nos ocupa el 8 de junio de 1886 se hizo el proyecto de una torrecilla para instalar los aparatos registradores, hasta entonces ubicados en el jardín botánico, así fue como sobre el tejado del cuerpo central del edificio se construyó sobre una base octogonal de 1 m. 90 cm. de lado y con una altura de 4 metros  rodeada de ocho ventanas que la cierran y permitían dominar “las montañas que rodean la población”. En 1888 se instala sobre la azotea de la torrecilla el anemómetro Rovinson y la veleta de Barrow. Al lado opuesto de estos dos aparatos se elevaba “sobre un pie vertical de metro y medio una caja hueca de forma prismática”, cuyas bases eran triángulos rectángulos y las caras laterales estaban formadas por tablillas superpuestas a manera de persiana que según se describe “impiden penetrar la luz solar y el agua, pero dejan circular por su interior el viento con bastante libertad”.  Allí dentro estaban instalados los termómetros del constructor L. Casella, uno de máxima y otro de mínima, y un psicrómetro de Augusto con termómetro también de Casella.

En el observatorio y colocado sobre una barandilla iba un pluviómetro y un evaporímetro, había también dos barómetros de mercurio, uno de Tonnelot y otro por lo que parece “de menos confianza”, del constructor Berthelemy.

El desarrollo de los trabajos en la estación estuvo abocado a las peripecias propias de la época, siendo interrumpidas las observaciones entre febrero y mayo de 1874, momento en el cual Bilbao se hallaba totalmente sitiada por las tropas carlistas. En todo caso el trabajo de quienes fueron los encargados de esta estación fue, como en la mayoría de las que entonces estaban en funcionamiento, de gran dedicación y constancia.

El Instituto deja el edificio en el año 1928, pero para entonces las mediciones ya habían desaparecido, de hecho a partir de 1919 los datos dejan de fluir paulatinamente hasta desaparecer.

A continuación y como pequeño homenaje a aquellos esmerados colaboradores, se relacionan los catedráticos y profesores del instituto que fueron responsables de la estación a lo largo de los años.

6. Datos que registraba el observatorio de Bilbao Instituto

El observatorio recogía datos de temperatura mínima y máxima diarias y temperatura media también diaria, también se apuntaba la precipitación diaria. Ninguno de estos datos ha llegado hasta nosotros en su forma original, tan sólo disponemos de los registros mensuales de los mismos que aparecen en la tabla 1. Se medía también la altura barométrica máxima y mínima, la oscilación extrema y la altura media; la humedad relativa del aire, la tensión del vapor acuoso y la evaporación media diurna. De estos últimos datos nos han llegado las observaciones en resúmenes mensuales para el período 1865-1894.

A partir del año 1866 se comenzó a tomar nota también del número de días despejados, nublados y cubiertos que había a lo largo del mes, también se apuntaban los días de tempestad. Los días de lluvia, granizo y nieve los podemos encontrar en los resúmenes anuales del Servicio Meteorológico desde el año 1865 (la tabla 2 contiene los días de nieve para toda la serie).

Desde el año 1880 el observatorio comenzó a medir la velocidad media del viento, su fuerza (calma, brisa, viento, viento fuerte) y dirección ya se registraban desde 1866.

Tabla 1. Temp. y precipitación registradas en el Observatorio de Bilbao Instituto (1859-1920).

Las temperaturas están expresadas en ºC, y la cantidad de lluvia en mm.

En 1874 hubo varios meses sin observaciones, debido a las Guerras Carlistas.

Tabla 2. Días de nieve en Bilbao registrados en el antiguo observatorio del Instituto (1865-1918).
Tabla 2. Días de nieve en Bilbao registrados en el antiguo observatorio del Instituto (1865-1918).

Es de destacar el hecho extraño de que entre 1872 y 1882 haya un total de 8 años sin nevadas registradas, siendo Bilbao una ciudad que prácticamente todos los años ve caer la nieve en menor o mayor medida. Seguramente sea achacable a un “problema de observación”.

Bibliografía

Martín-Vide, Javier (ed). Avances en climatología histórica. Oikos-Tau, Barcelona, 1997.

García de Pedraza, L. y Jiménez de la Cuadra, J. M. Notas para la historia de la meteorología en España. Instituto Nacional de Meteorología, Madrid, 1985.

Lorente, J. M. Casi cien años de observaciones de temperatura en Madrid. Boletín Meteoro-fenológico 1952. Servicio Meteorológico Nacional.

Instituto General y Técnico de la provincia de Vizcaya. Memoria correspondiente al curso académico de 1903-1904. Bilbao, Viuda de E. Calle, 1905.

Rico Sinobas, Manuel. Instrucciones para la colocación y uso de los aparatos meteorológicos en las estaciones que se establecen según Real Orden de 6 de octubre de 1850 en las provincias e islas adyacentes. Ministerio de Gracia y Justicia. Madrid 1854.

Fuentes documentales

García Retamero, Clemente. Breve exposición y resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la estación de Bilbao durante el período de 30 años contados desde el 1 de enero de 1865 a 31 de diciembre de 1894. Imprenta Luis Dochao, 1897.

Comisión de Estadística General del Reino. Anuario Estadístico de España. Años 1858-1867.

Observatorio Astronómico de Madrid. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la Península. Años 1866-1875.

Observatorio Astronómico de Madrid. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en la Península y algunas de sus Islas Adyacentes. Años 1876-1900.

Servicio Meteorológico Español. Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en las estaciones del Servicio Meteorológico Español. Años  1901-1918.

Instituto Nacional de Meteorología. Serie de datos del antiguo Observatorio de Bilbao Instituto. Centro Territorial de Euskadi.

Rico Sinobas, Manuel. Resúmenes de las observaciones meteorológicas verificadas en las estaciones de las provincias de España durante los años 1855 y 1856. Real Observatorio de Madrid. 1857.

Agradecimientos. Agradecimiento muy especial a todo el personal del Centro Territorial del INM en el País Vasco por permitirme consultar los fondos de su biblioteca y por aportarme los datos del observatorio de Bilbao “Instituto” que aún conservan.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 16 Abr 2007 por Francisco Martín León

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