Mirando al cielo: fenómenos ópticos atmosféricos (I)
1.- Introducción Quien no ha echado un vistazo al cielo y se ha maravillado al encontrar un arco iris después de una lluvia refrescante o cuando un velo de cirros se ha interpuesto entre nosotros y el...

1.- Introducción
Quien no ha echado un vistazo al cielo y se ha maravillado al encontrar un arco iris después de una lluvia refrescante o cuando un velo de cirros se ha interpuesto entre nosotros y el Sol produciendo una corona entorno al astro rey o halo, o en los atardeceres con la gama de colores rojo-amarillentos. O más todavía, el maravilloso, simple y cotidiano espectáculo de poseer un cielo azul salpicado de nubes blancas. Todos estos fenómeno, y algunos más, son lo que se encuadran dentro de los llamados fenómenos ópticos de nuestra atmósfera. Se producen cuando los rayos de cualquier foco luminoso visible interaccionan con ella y los captamos, posteriormente, con nuestros ojos. Algunos de ellos serán analizados en dos artículos, del cual hoy os envío la primera entrega.
Como se comentó anteriormente, estos fenómenos se producen al interaccionar la luz solar visible con los componentes y las partículas en suspensión de la atmósfera. La Luna, para un observador en ella y al no poseer esa capa envolvente, no produce estas maravillas ópticas que vemos en la Tierra. Otros planetas, con sus atmósferas y elementos en suspensión, generarán otros tantos fenómenos ópticos. Pero volvamos a nuestra realidad: estamos inmersos en una atmósfera donde pululan diferentes elementos, moléculas, materias en suspensión etc., que a fin de cuenta son dispersores, reflectores, refractores, etc., de la luz. Aún más la atmósfera, preferentemente en capas bajas, posee altas concentraciones de vapor de agua, gotitas y cristalitos de hielo que repercuten en la aparición de ciertos fenómenos ópticos. Por otra parte, la temperatura puede variar localmente de forma muy singular (inversiones térmicas) dando lugar a otras tantas singularidades visuales. Todos estos elementos pueden generar fenómenos ópticos muy variados y llamativos. Veamos alguno de ellos y tratemos de entenderlos.
2.- Principios básicos ópticos-atmosféricos
El comportamiento y la interacción de la luz con la atmósfera es fenómeno muy complejo pues depende de muchos factores, como veremos. Iremos desgranado uno a uno, partiendo de ideas básicas e ir complicando las cosas. Trataremos de poner ejemplos de fotografías, todas ellas sacadas de INTERNET.
2.1.- La atmósfera como medio dispersor
La luz visible esta formada por un conjunto de longitudes de onda que forman el llamado espectro visible que van desde el violeta-azul (longitudes de onda corta) a los colores amarillos-rojizos (longitud de onda larga), Fig.1. De los conocimientos de física sabemos que al colocar un prisma o medio dispersor frente a un rayo de luz blanca, ésta sale dividida al dejar dicho medio, Fig.2. Se ha descompuesto en sus elementos o colores que lo conforman: desde el violeta al rojo. La atmósfera actúa como un prisma complejo pues no está formada por un elemento aislado y simple como es el vidrio sino que en suspensión existen moléculas de aire, agua en diferentes fases, aerosoles, cenizas volcánicas, polvo, etc... Los efectos de dispersión, como veremos, son significativos cuando el haz luminoso tiene que atravesar una gran trayectoria a su paso por la atmósfera (amanecer o atardecer).

2.2- El Sol en el horizonte aparente: refracción de la luz en la atmósfera
La luz se refracta al pasar de un medio a otro donde su velocidad de propagación es diferente. En otras palabras, cuando la luz pasa de un medio donde se desplaza rápidamente a otro donde su velocidad es menor, entonces el haz se curva hacia adentro. Cuando el Sol nos ilumina durante el día los haces solares no se curvan apreciablemente pero cuando él aparece o se oculta por el horizonte sus haces se curvan “buscando” la Tierra, Fig. 3. Así, si el Sol se está ocultando por el horizonte aparente, él ya está por debajo de dicha línea asociado a nuestro horizonte visual.

Aún más, en el amanecer y atardecer puede ser significativo el “curvamiento” de los haces para las diferentes longitudes de onda. Las de onda azules (cortas) se curvan más que las longitudes largas, las asociada a las rojas. La luz se ha dispersado, los “azules” se han curvado más que los colores rojizos y el Sol pasa de ser un astro “blanco” a tener tonalidades rojizo-amarillentas: son los últimos rayos dispersos que llegan a un observador en un punto de la tierra, Fig. 4.


