Comportamiento preliminar del mes de enero del 2004
Pablo de la Cruz Gandoy [[email protected]]. Desde hace un par años más o menos, la NOAA cuelga amablemente en su web una serie de mapas semanales, mensuales y trimestrales de termometría y pluviometría para el continente europeo que, a pesar de contener una escasa resolución espacial y, con ello, poco detalle, nos ayudan a hacernos una imagen global de lo ocurrido.
Introducción y notas preliminares
Desde hace un par años más o menos, la NOAA cuelga amablemente en su web una serie de mapas semanales, mensuales y trimestrales de termometría y pluviometría para el continente europeo que, a pesar de contener una escasa resolución espacial y, con ello, poco detalle, nos ayudan a hacernos una imagen global de lo ocurrido. Pero el aspecto más interesante de la información que solicitan radica en el asunto de las anomalías y desfases respecto a la media esperada. Con esta información podemos evaluar el grado de “normalidad” que ha atesorado un mes, trimestre o semana. Ni que decir tiene que, hoy por hoy, las cartografías suministradas por la web del NOAA para EEUU son bastantes más completas y detalladas que las que existen para Europa. No obstante, vamos bien servidos y siguen siendo mapas sobradamente útiles.
Enero del 2004
En este caso, estudiaremos los resultados que mostraron estos mapas para el mes de enero así como su correlación con lo que ocurrió realmente.
En este caso, estudiaremos los resultados que mostraron estos mapas para el mes de enero así como su correlación con lo que ocurrió realmente. Avanzando acontecimientos, habría que adelantar el hecho de que, para el primer mes del año, dichas cartografías nos demostraron cuan desolador pudo llegar a ser en cuanto a precipitaciones en la península, siendo el aspecto más llamativo del análisis. En otro rango de valores, las anomalías térmicas salieron algo más compensadas, sin dejar de ser algo superiores a la media además de que probablemente España (junto a mi compañero en fatigas Portugal) tuvo el enero más cálido de toda Europa, detalle que tampoco nos ha de extrañar vista nuestra ubicación geográfica. Por tanto, en resumidas cuentas, mes muy seco y algo cálido por lo general.
Poniéndonos en faena y explicando el contenido de los diferentes mapas aquí expuestos, primeramente vienen dados los de pluviometría. En primer lugar, se muestra el mapa de cantidades recogidas y después el de tanto por ciento de desfase respecto a la cantidad de precipitación esperada o normal, que es doblemente interesante. Seguidamente se intentará hacer un análisis objetivo de lo que sucedió. A posteriori, se han colgado las cartografías térmicas, es decir, la termometría. Primero el mapa de medias, muy general, y después el de anomalías, en donde salta a la vista la circulación zonal que a grandes rasgos hemos encajado muy a nuestro pesar todo este mes. La península ha tenido unas medias de Enero entre 1ºC y 3ºC más altas de lo normal.


El mapa de precipitación total evidencia una zona de escasa o nula precipitación en la provincia de Castellón que contrasta con la próspera abundancia del sur de Turquía y región de Rodas, en el otro extremo del mar mediterráneo, con nada menos que 400mm!! Esto nos demuestra de forma parcial que la dinámica atmosférica seguramente estuvo más cercana a la zonalidad que no a la meridionalidad. Asimismo, Escandinavia y los países bálticos de la antigua Rusia recibieron poca precipitación, mientras que casi toda la Europa interior (excepto algunas zonas de Europa central) y Oriental estuvieron sobrados de ella, con lluvia mensual entre 50 y 100mm, cosa no muy normal ya que estas cantidades son más corrientes del verano, que suele ser la estación más lluviosa del año en esa región. Todos estos detalles hacen incurrir aún más en nuestras sospechas de que la circulación general fue zonal. Y aún más, la sequedad báltica y el hinchazón de lluvias en la cuenca del Danubio y Mar Negro nos dan la pista de que seguramente la corriente en chorro polar estuvo a baja latitud y con inclinación parameridiana (NW) algunas veces.
Pero más destacable e interesante es el mapa de anomalías percentiles, en donde se observan las acumulaciones alpinas de lluvia y nieve en las vertientes NW de los Alpes y en menor medida Pirineos. Y digo alpinas por lo bien que se ve el valle del Ródano, que testimonia la génesis básicamente orográfica de la precipitación en las montañas circundantes y el hecho de que el encajonamiento del viento por ese valle ganó la partida a las lluvias en muchos episodios de inestabilidad. Las borrascas atlánticas que a lo largo del mes fueron penetrando en el continente dejaron cantidades de más de 100mm de forma bastante generalizada por toda Francia y fachada atlántica europea, creando anomalías pluviométricas al alza bastante importantes por esa zona, especialmente en el macizo central francés, que por reforzamiento orográfico se vieron acentuadas.
El mapa de anomalías pluviométricas, en cierta manera, dibuja un panorama de fuerte circulación NW, con importantes precipitaciones en las vertientes de barlovento de las grandes cordilleras y ausencia de éstas a sotavento, pero lo que en realidad ocurrió es que en Europa reinó de manera fundamental la circulación del Oeste con tres interrupciones alternadas de este flujo zonal durante el mes. Estas interrupciones dieron lugar a formación de bajas activas en la cuenca mediterránea central y oriental con, a su vez, un ensanchamiento temporal hacia el norte del anticiclón de las Azores y precipitaciones de origen ciclónico en los países del mediterráneo oriental, que en las laderas noroccidentales de las grandes cordilleras de la Europa occidental serían de tipo orográfico, siempre hablando resumidamente y generalizando. Por tanto, el mapa de precipitaciones refleja en gran medida estos hechos, los cuales fueron básicos a la hora de comprender lo que ocurrió en cuanto a lluvias.


Todo lo comentado anteriormente con la pluviometría se ve reflejado muy bien en los mapas de temperaturas. El efecto foëhn a sotavento de los Alpes por flujo dominante del W y NW está muy bien representado en la anomalía térmica positiva del valle del Po, así como una península ibérica caliente por la mayoritaria influencia subtropical atlántica de casi todo el mes. Además podemos ver en el mapa de anomalías como existe una dicotomía clara entre el Este y el Oeste, con un mes más frío de lo normal más allá del paralelo 10ºE y más cálido al otro lado, o sea, nuestro lado.
Las irrupciones ocasionales de aire frío afectaron en mayor medida las regiones del Este que a las nuestras. Aquí llegaron muy atenuadas o de refilón, siendo la dinámica zonal la predominante. Se entreve una reducida región con anomalías positivas de más de +3ºC entorno al valle del Ebro y no es ningún error ya que seguramente se deba a un menor enfriamiento nocturno por el factor viento (cierzo), tras los fortuitos frentes fríos que nos afectaron, viento que no permitió hacer bajar la temperatura nocturna ni estancar las masas de aire frío en los valles. Como el índice de circulación fue alto en general y las altas presiones (calmas anticiclónicas) casi inexistentes todo el mes, el Ebro canalizó el viento y las medias se dispararon.
La circulación general del Oeste se vio reducida con frecuencia en la Europa Oriental por la influencia de la baja que deambuló por el Peloponeso (que tantas lluvias dio a Turquía), y las noches en calma fueron susceptibles de un gran enfriamiento, que de forma conjunta a las intercaladas advecciones polares que sufrieron dieron como resultado el descenso de las medias termométricas hasta los valores que vemos, –5ºC por debajo de lo normal. A todo esto se suma el factor inversión térmica de la capa límite centroeuropea por escasa radiación solar, que tan típicamente establece mesoaltas en superficie que detienen cualquier ventilación y retroalimentan el frío en estos meses invernales.
Como curiosidad, Madrid sale representado en el mapa como una ciudad que registró las temperaturas normales del mes, posiblemente por dos razones, no verse tan afectada por el viento y la influencia de una baja atlántica que redujo la insolación en el último tercio del mes, sin hablar en plata claro.
Y de propina se expone un gráfico interesante de la evolución durante el mes de las anomalías térmicas en Tortosa significando un caso de los más extremos en cuanto a anomalía cálida en Europa el pasado mes de enero. Queda claro que la línea general fue la de temperaturas entre 3 y 4ºC por encima de la media con breves interrupciones tras la irrupción de frentes fríos, que poco más que normalizar las temperaturas pudieron hacer. Tal y como he explicado antes, debido al viento de mistral de esta zona en cuestión, todos estos descensos de temperatura postfrontales sufrieron una marcada atenuación en relación a otras localidades menos expuestas a los vientos, cuyas gráficas tendrían más área de picos en azul.

Fuentes de los datos: National Weather Service, Climate Prediction Center,Regional Climate Map
http://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/regional_monitoring/europe.html
Nota de la RAM. Estas gráficas que mostramos son preliminares y están basadas aún en datos sin depurar pero nos pueden dar una idea a grandes rasgos, lo acontecido en el mes de enero del 2004. Nos centraremos en las gráficas de temperatura y precipitación suministrados por el National Weather Service americano y en particular por el Climate Prediction Center. Todas se refieren a la zona europea. Los datos de Canarias no están disponibles con suficiente calidad visual.
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