Se está propagando un gran anticiclón hacia España: Víctor González pone fecha a su posible declive
La progresiva intensificación del anticiclón y su lenta propagación hacia el norte condicionará el tiempo en todo el continente durante la próxima semana, con una importante influencia sobre la Península Ibérica.

En los últimos días la situación meteorológica en la Península Ibérica ha estado condicionada por el paso de una vaguada, resultante de una dana situada al oeste peninsular que se ha incorporado al chorro polar.
Esta situación ha favorecido días relativamente inestables en muchas regiones, con chubascos y tormentas que, pese a la relativa normalidad de la situación sinóptica, han alcanzado gran intensidad debido a las aguas extraordinariamente cálidas de los mares que rodean la Península, en especial el Mediterráneo y el sector del Cantábrico.
Tras el paso de esta vaguada, una masa de aire más frío y seco ha irrumpido desde el noroeste, estabilizando algo más la atmósfera y restringiendo los chubascos al extremo norte, ya con mucha menor intensidad.
Esta masa de aire frío también ha permitido que las temperaturas desciendan significativamente en prácticamente toda la península, con valores algo más habituales en esta época del año. Sin embargo, al oeste peninsular el Anticiclón se reforzará progresivamente y durante la próxima semana se proparagá por el oeste de Europa.

Esta situación tendrá una influencia notable en el tiempo de la próxima semana en España, con condiciones plenamente anticiclónicas, pero en cierto modo distintas a las de semanas anteriores La cuestión se centra en cómo evolucionará este escenario con el paso del tiempo y cuánto durará el periodo anticiclónico que se avecina. Los modelos coinciden sin lugar a dudas hasta, al menos, el 15 de octubre, no obstante, a finales de la próxima semana empieza la incertidumbre.
Las altas presiones protagonizarán gran parte de la semana
Con el cambio de quincena, los modelos coinciden en establecer un potente bloqueo anticiclónico en las inmediaciones de Europa. Esto limitará el tránsito de borrascas por buena parte del continente, obligándolas a desviarse hacia el norte, pero queda la duda de si algunas lograrán erosionarlo por el sur y desplazarse a latitudes bajas con el consecuente riesgo de que alcancen la Península Ibérica o el Mediterráneo.
Con esta situación, la próxima semana transcurrirá inicialmente con poca nubosidad y temperaturas máximas elevadas, sin descartar que vuelvan a darse valores prácticamente estivales en algunas regiones. Las temperaturas mínimas, sin embargo, serán más bajas que en días pasados, cobrando más protagonismo las inversiones térmicas nocturnas y apareciendo algunos bancos de niebla matinales en valles de interior que tenderán a disiparse rápidamente a medida que avance el día.
Esta situación tenderá a mantenerse durante casi toda la semana, pero hay una evolución contemplada por algunos escenarios que daría lugar a otra situación durante los últimos días.
Un bloqueo muy incierto
Si bien todos los modelos coinciden en desarrollar ese potente anticiclón desencadenando un bloqueo, hay claramente dos escenarios muy diferenciados cuyas consecuencias serían totalmente opuestas en España: en el primer caso el bloqueo se consolidaría sobre el sur de Europa y la situación anticiclónica persistiría dejando un ambiente seco y relativamente cálido hasta muy entrada la segunda quincena de octubre.

Sin embargo, un segundo escenario, que se mantiene entre los más probables aunque ha perdido algo de protagonismo, sugiere que este bloqueo podría desplazarse hacia el Atlántico, permitiendo que las masas de aire frío y probablemente alguna depresión pueda descender de latitud sobre Europa hasta alcanzar el entorno Peninsular y el Mediterráneo.
Esta opción, de ocurrir, tendría lugar ya en la segunda quincena de octubre, pero debería seguirse con atención ya que podría desembocar en un nuevo episodio inestable así como en un descenso térmico acusado tras una semana de temperaturas significativamente altas.