Se avecinan cambios en la dinámica atmosférica que afecta a España: "ya no se ven bloqueos duraderos en los mapas"
La cuarta ola de calor ha comenzado hoy en España, pero los mapas del modelo europeo empiezan a mostrar un posible cambio de patrón para mediados de agosto, con una atmósfera más dinámica y un calor menos persistente.

La cuarta ola de calor de este verano en España comienza hoy con temperaturas por encima de los 40 ºC en puntos de Andalucía y el valle del Ebro. Durante los próximos días, los termómetros alcanzarán valores extremos en amplias zonas del interior peninsular, mientras que las noches serán tropicales e incluso tórridas tanto en puntos del interior como en el litoral mediterráneo y Canarias.
La persistencia del calor extremo durante este verano está siendo excepcional. El mes de junio fue histórico y julio apunta a situarse entre los más cálidos jamás registrados en nuestro país. La atmósfera apenas ha dado tregua y ha mantenido durante semanas una configuración muy favorable para la llegada de masas de aire muy cálido desde el norte de África.
Sin embargo, las predicciones subestacionales elaboradas por el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF) empiezan a mostrar señales de un posible cambio en la circulación atmosférica a partir de mediados de agosto. Aunque todavía existe incertidumbre, cada vez son más los escenarios que apuntan a una atmósfera más dinámica y menos dominada por bloqueos persistentes.
Un verano dominado por una configuración recurrente
Desde finales de mayo, la península Ibérica ha estado bajo la influencia casi continua de dorsales subtropicales muy robustas, responsables de la sucesión de los episodios de calor intenso que hemos vivido durante este verano. Además, las altas presiones en superficie han favorecido un tiempo muy estable, temperaturas por encima de la media y precipitaciones escasas.

Esta situación ha estado ligada a una repetición muy frecuente de un patrón de dorsal o “cresta” situada con frecuencia sobre el entorno de la Península. Este patrón es uno de los cuatro weather regimes (regímenes meteorológicos) más frecuentes en la región Atlántico Norte-Europa.
De una cresta atlántica a una posible situación de bloqueo
Ello ha favorecido el establecimiento de anticiclones persistentes sobre el Atlántico Norte central que actúan como bloqueo y desvían la corriente en chorro, provocando un clima seco y caluroso en el oeste de Europa. Además, el aire bajo la dorsal desciende y se comprime, lo que, unido a la alta insolación propia de esta época del año, favorece cielos despejados y un aumento significativo de las temperaturas.

El gráfico de probabilidades de ocurrencia del ECMWF para cada uno de los cuatro weather regimes refleja un posible cambio de patrón durante agosto. Los últimos días de julio y el comienzo del mes estarán marcados por una fase positiva de la NAO (con borrascas circulando muy al norte) y, posteriormente, una configuración de cresta atlántica podría el patrón dominante hasta aproximadamente el 8 o 9 de agosto.
Aún existe incertidumbre para determinar qué patrón dominará durante la segunda quincena del mes. Sin embargo, todo parece indicar que la atmósfera tenderá a ser más variable y aumentará la probabilidad de ocurrencia del régimen de bloqueo.
Este patrón se produce cuando un potente anticiclón se sitúa sobre el centro y norte de Europa, interrumpiendo la circulación habitual y desviando las borrascas o descuelgues de aire frío hacia el sur. Como consecuencia, la península Ibérica queda más expuesta a la inestabilidad, tormentas y temperaturas algo más frescas de lo normal.
Los mapas ya no muestran dorsales tan persistentes
El cambio de patrón también se refleja en los mapas de anomalías de geopotencial a 500 hPa. Para la semana comprendida entre el 17 y el 24 de agosto ya no aparece una anomalía positiva intensa y persistente (asociada a las dorsales) centrada sobre la Península, como sí ha ocurrido repetidamente durante las últimas semanas.

Las anomalías positivas aparecen desplazadas hacia otras regiones del continente europeo y del Atlántico Norte. Esta nueva configuración es compatible con la aparición de patrones de bloqueo más móviles o de situaciones híbridas, muy diferentes a las dorsales prácticamente estacionarias que han dominado durante buena parte del verano.
Todo ello suele ir asociado a un chorro polar más ondulado. Cuando la corriente en chorro se ondula, aumenta la probabilidad de que se produzcan descuelgues de aire frío hacia latitudes medias. Aunque todavía no puede concretarse cuándo ni dónde podrían producirse, este tipo de situaciones favorece un incremento de la inestabilidad, con más tormentas y un calor menos persistente.
La incertidumbre es elevada a estos plazos, pero todo parece indicar que, a partir de la primera decena de agosto, ya no se producirán bloqueos duraderos ni dorsales tan robustas sobre la Península, lo que podría marcar el inicio de una dinámica atmosférica más cambiante en la recta final del verano.