Expertos al habla: la ola de calor y la Península 'ardiente'

Rubén del Campo, Enrique Moltó y Francisco Martín analizan para Tiempo.com el episodio de ola de calor que llegará de forma inminente. Extraordinario, ardiente, peligroso, precoz... Esto es lo que piensan.

Juan José Villena Juan José Villena 24 Jun 2019 - 11:46 UTC
Ola de calor
La segunda mitad de la semana deparará temperaturas máximas cercanas a los 40 ºC en la mitad del país.

Estamos viviendo una avalancha de información ante la ola de calor que, muy probablemente, tendremos en la segunda mitad de la semana. Empieza a ser difícil acceder a información fiable y exclusiva, por eso en Tiempo.com hemos creado un 'gabinete' para conseguirla de primera mano.

Rubén del Campo, Técnico de Meteorología y Portavoz adjunto de la AEMET

Estamos a las puertas de la primera posible ola de calor del verano de 2019. En caso de confirmarse, sería la décima que comienza en el mes de junio, de las 58 que se habrían contabilizado desde el año 1975 en la Península y Baleares. La ocurrencia de olas de calor en junio parece ir al alza en España, ya que la mitad de esas diez olas de calor, cuyo comienzo data del primer mes del verano climatológico, habrán tenido lugar en la presente década.

En muchas ocasiones, cuando las temperaturas son muy altas en España, se le “echa la culpa” a una masa de aire africano que nos invade, como si esta fuese la única razón para que se disparen los termómetros. En esta ocasión, la advección de aire del norte de África sí va a ser uno de los factores determinantes, pero por sí solo no es capaz de generar temperaturas extremas. A él hay que añadirle la gran estabilidad atmosférica asociada a la dorsal anticiclónica, que impide que el aire se remueva y el calor se distribuya, los cielos despejados en la época con más horas de sol del año, y fenómenos locales o regionales: por ejemplo, al valle del Ebro, una de las zonas donde más van a acusar las altas temperaturas, llegará el aire recalentado tras atravesar una Península “ardiente” y descender las montañas del Sistema Ibérico, lo que favorecerá un mayor calentamiento de la masa de aire.

Enrique Moltó, profesor del Departamento de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante

Hace unos días que se ve y parece inevitable la primera ola de calor del verano. Lo cierto es que no es raro tener olas de calor en junio, pero AEMET había mantenido hasta ahora la manía de no darle tal nombre si la situación de altas temperaturas no se producía en julio o agosto. Las anomalías positivas serán superiores a 8 grados en muchas zonas de España, y nos podemos poner con facilidad en más de 40 grados, y no tanto donde siempre, en Andalucía occidental y Extremadura, porque allí estará cerca una bolsa de aire "frío" que es precisamente la culpable de empujar el aire sahariano desde el centro y este de España hasta casi Reino Unido, pasando por Francia y Alemania. Aunque con valores más bajos que nosotros, lo van a pasar peor porque su anomalía positiva será superior a 15 grados y ellos están menos preparados que nosotros para estas cosas. Lo peor de las olas de calor en junio es que el día es muy largo y la máxima se sostiene más tiempo y la mínima tiene menos noche para recuperar, pero el mundo no se va acabar.

Francisco Martín, Meteorólogo colaborador en Tiempo.com

Durante más de 5 días podemos estar sumidos en valores récord de temperaturas máximas y mínimas en gran parte de España. No es de extrañar que se puedan dar avisos naranjas y rojos por altas temperaturas máximas extremas, especialmente entre los días 26 – 30 de junio. Y todo ello, con una antesala de altas temperaturas máximas desde el 23 de junio.

Pero el calor intenso no viene solo. Además de las altas temperaturas se darán ciertas condiciones adicionales que no son las mejores para un “buen tiempo veraniego”. Veremos una entrada de polvo desde el norte de África, mala visibilidad por turbiedad atmosférica, ausencia de precipitaciones, baja humedad en capas bajas, índices altos de niveles de riesgo de incendios y altos valores de índices de radiación ultravioleta, entre otras “bondades del buen tiempo”.

En un mundo que se calienta, los veranos se están adueñando de parte de finales de la primavera y del inicio del otoño. Es probable que debamos acostumbrarnos a periodos de altas temperaturas y olas de calor más tempraneros y precoces que hace unos años. Y todo dentro del marco lógico del calentamiento antropogénico global de la Tierra.

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