España en el foco: el modelo europeo insiste en un final de agosto tormentoso en la Península y Baleares
El calor seguirá siendo protagonista durante el mes de agosto, aunque las previsiones subestacionales del modelo europeo insisten en un posible cambio en la tendencia de las precipitaciones en España.

Julio de 2026 pasará a la historia de la climatología española por haber sido uno de los meses más extremos registrados en España. Su temperatura media ha sido de 25,7 ºC y empata con julio de 2022 como el mes más cálido de toda la serie histórica. No obstante, las máximas han sido ligeramente superiores a las de 2022, alcanzando una media de 34 ºC en el conjunto del país.
Además, el calor ha estado acompañado de una sequía extraordinaria, acumulando únicamente 4,3 l/m² en todo el mes y convirtiéndose en el julio más seco desde el inicio de la serie en 1961. Tan solo noviembre de 1981 y marzo de 1997 registraron menos lluvia. En general, las precipitaciones se han producido en episodios tormentosos muy localizados.
Tras dos meses caracterizados por temperaturas extremas, cuatro olas de calor y la escasez de precipitaciones, agosto ha comenzado con un cambio de tendencia. El calor continuará siendo intenso, pero la atmósfera muestra una mayor predisposición a la inestabilidad, especialmente en el norte peninsular, donde las tormentas han empezado a ganar protagonismo.
Agosto seguirá siendo cálido, pero con una atmósfera más dinámica
La principal diferencia respecto a junio y julio es la posición del chorro polar. El último mes del verano climatológico ha empezado con una corriente en chorro más ondulada, permitiendo que varias vaguadas alcancen la Península con mayor facilidad. Además, esto favorece la formación de tormentas más frecuentes y un calor menos persistente.

El ondulamiento del chorro polar podría mantenerse durante buena parte de agosto. Como consecuencia, se alternarían periodos de estabilidad y calor con otros marcados por la llegada de aire algo más fresco en altura, suficiente para reactivar tormentas, especialmente en el norte y el este peninsular, donde el relieve, la mayor disponibilidad de humedad y la temperatura anómalamente cálida del agua favorecen el desarrollo de la convección.
Aun así, las predicciones subestacionales del modelo europeo mantienen un escenario cálido para todo el mes. Las anomalías previstas indican temperaturas superiores a la media en prácticamente toda la península Ibérica, Baleares y Canarias, por lo que, aunque puedan producirse algunos descensos temporales, el ambiente es muy probable que continúe siendo más cálido de lo habitual.
Las tormentas podrían extenderse a más zonas durante la segunda quincena
Todo apunta a que los centros de acción, como el anticiclón de las Azores o la baja de Islandia, presenten una mayor movilidad. Esta situación, junto con una mayor probabilidad de descuelgues de aire frío en altura, favorecería la aparición de episodios tormentosos más organizados y extensos.
Las anomalías semanales de precipitación previstas entre el 17 y el 24 de agosto muestran valores positivos en amplias zonas de la Península y Baleares, señal de que podrían registrarse lluvias superiores a las habituales para estas fechas. Esta tendencia continúa también en las proyecciones de la semana del 24 al 31 de agosto, lo que refuerza la idea de un final de mes potencialmente más húmedo de lo normal.

Conviene recordar que este tipo de predicciones subestacionales presentan incertidumbre. A estos plazos no es posible determinar cuándo ni dónde se producirán las tormentas, sino únicamente identificar tendencias atmosféricas generales. Por ello, aunque el escenario actual resulta favorable para un final de agosto más tormentoso, será necesario seguir las próximas actualizaciones para confirmar si esta señal termina consolidándose.