El Niño y el vórtice polar: el meteorólogo Luca Lombroso afirma que "se avecina una sorpresa para este invierno"

Siguen las especulaciones sobre los efectos de El Niño en el próximo invierno en España. ¿Es cierto que el vórtice polar se dividirá y provocará oleadas de frío y nieve? Esto es lo que dice la literatura científica.

¿Veremos quitanieves en acción y acumulaciones de nieve extraordinarias incluso en las llanuras el próximo invierno debido a El Niño? A continuación, aclararemos algunas cuestiones sobre las teleconexiones.
¿Veremos quitanieves en acción y acumulaciones de nieve extraordinarias incluso en las llanuras el próximo invierno debido a El Niño? A continuación, aclararemos algunas cuestiones sobre las teleconexiones.

El Niño está en pleno apogeo en el océano Pacífico. Sus efectos ya son evidentes en todo el continente centro-sudamericano, con consecuencias no solo meteorológicas, sino también en los sectores agroalimentario y pesquero. Perú, por ejemplo, está sufriendo un desplome de la pesca de anchoas, mientras que, por el contrario, aumentan las capturas de calamares gigantes.

En Europa aún no se observan teleconexiones significativas, ya sea por la distancia al fenómeno ENOS o por los efectos retardados. Sin embargo, se sigue hablando mucho de su posible impacto en el invierno. Volvemos a abordar el tema con un nuevo análisis en profundidad sobre El Niño y el vórtice polar.

Super El Niño: situación actual y previsiones

Es impresionante el gráfico que muestra la evolución diaria de la temperatura superficial del mar en 2026. En el gráfico, actualizado diariamente por Climate Reanalyzer a partir de datos de la NOAA OISST, se observa una temperatura marina de 30 °C en la zona oceánica denominada Niño 3.4 (coordenadas 5° S-5° N, 120-170° O). Un valor que supone un récord histórico.

Anomalías en la temperatura superficial del mar del 8 de octubre de 2026. Fuente: NOAA Coral Reef.
Anomalías en la temperatura superficial del mar del 8 de octubre de 2026. Fuente: NOAA Coral Reef.

En cuanto a las previsiones, la pluma del ECMWF indica que la anomalía alcanzará su máximo en diciembre, con valores comprendidos entre +3 y +3,6 °C por encima de la media en la zona Niño 3.4; a partir de entonces, comenzará un lento descenso de la anomalía de la temperatura superficial del mar (SST).

Aunque con cierta dispersión entre los miembros, las condiciones de ENSO positivo se mantendrán al menos hasta abril de 2027. Aún más impresionante es la previsión del IRI de la Universidad de Columbia, cuya pluma indica valores que oscilan incluso entre +4 y +5 °C.

Del Pacífico a la estratosfera: una conexión sorprendente

La bibliografía sobre las repercusiones de El Niño en la estratosfera es amplia y compleja. Entre las principales fuentes, el trabajo de Domeisen et al. constituye la referencia fundamental para el estudio de los mecanismos de la circulación tropical y de la propagación de las ondas hacia la estratosfera.

En otro estudio de referencia, Ineson y otros autores muestran, mediante experimentos de modelización, una vía de conexión entre el Pacífico y Europa a través de la estratosfera. Recordemos que todo está conectado en el sistema climático terrestre. La duda no es si existen conexiones entre el ENOS y la estratosfera, sino cómo se producen.

La cuestión no es si existen conexiones entre el ENOS y la estratosfera, sino cómo se producen.

Uno de los efectos de El Niño es la modificación de la convección tropical y de la circulación de Walker. La consecuencia derivada es la alteración de las ondas de Rossby y de la circulación en el Pacífico norte. Las repercusiones en el oeste de EE. UU. son bien conocidas: por ejemplo, inviernos más cálidos y secos y menores precipitaciones de nieve en las Montañas Rocosas del norte. En Canadá, esto se traduce en inviernos más suaves, menos nieve, un deshielo precoz y un mayor riesgo de graves incendios forestales.

Los cambios en la circulación atmosférica durante el invierno pueden favorecer una mayor propagación de las ondas planetarias hacia la estratosfera, lo que podría provocar una ralentización del vórtice polar y un calentamiento estratosférico.

Las variables ocultas que pueden cambiarlo todo

Un calentamiento estratosférico, suponiendo que se produzca, no es una condición suficiente para determinar si dentro de unas semanas habrá una ola de frío en Europa occidental y el Mediterráneo, incluida España. De hecho, la irrupción puede dirigirse a cualquier lugar, ya sea a Asia central, al este de EE. UU. o al Atlántico, lo que, por el contrario, provocaría un intercambio meridional de aire cálido hacia Italia, España y Francia. Además, El Niño no actúa por sí solo.

Su influencia se refleja en la atmósfera del sector euroatlántico, que, no obstante, presenta una gran variabilidad intrínseca. En consecuencia, la señal procedente del Pacífico queda atenuada. Históricamente, no todos los episodios de ENOS producen las mismas teleconexiones.

Las corrientes en chorro, las ondas planetarias y los bloqueos anticiclónicos pueden configurarse de formas diferentes incluso sin El Niño. Aunque los factores parezcan favorecer la formación de un vórtice débil, los efectos sobre Europa pueden ser distintos de los esperados o apenas perceptibles.

Invierno de 2026-2027: ¿qué sabemos realmente?

Y aquí llegamos a la parte delicada, al menos para quienes esperan un invierno gélido y nevado. Los mapas estacionales del ECMWF muestran anomalías de temperatura en torno a +1 °C con respecto al periodo 1996-2015. Sin embargo, hay indicios de precipitaciones por encima de la media en Europa occidental, Francia, España y el norte de Italia. Por el contrario, las lluvias en el sur del Mediterráneo estarán por debajo de la media.

Más concretamente, los mapas mensuales elaborados por Meteored a partir de la base de datos del ECMWF indican un diciembre realmente templado, entre +1,5 °C y +2 °C más cálido de lo habitual en buena parte de España. Enero y febrero también serán templados en casi toda la Península Ibérica y húmedos en el norte y en parte del centro.

Por otra parte, si en este contexto se produjera de forma inesperada una breve pero intensa ola de frío, quizá acompañada de una copiosa nevada en la meseta como no se veía desde hace años, desde luego no podemos saberlo ahora. Solo las previsiones operativas podrán anunciar esto, que no es una previsión, sino una… ¡esperanza!

Referencia de la noticia

Domeisen, D. I. V., Garfinkel, C. I. & Butler, A. H.. (2019). The Teleconnection of El Niño Southern Oscillation to the Stratosphere.