El invierno de España en el foco: reputados expertos europeos avisan de meses con mucha lluvia y poca nieve

Las borrascas podrían contar un contraste térmico mayor en latitudes medias y subtropicales del Atlántico este próximo invierno. El excepcional fenómeno de El Niño en el Pacífico podría estar detrás de este patrón de circulación.

El invierno podría ser bastante lluvioso en varias zonas de España con la circulación que prevén los modelos.
El invierno podría ser bastante lluvioso en varias zonas de España con la circulación que prevén los modelos.

La segunda quincena de octubre ha comenzado con una configuración atmosférica interesante a gran escala sobre Europa y el Atlántico Norte. El bloqueo anticiclónico domina todo este sector y se está desplazando cada vez más al norte, interrumpiendo el tránsito de borrascas. Además, varias depresiones han quedado aisladas en el entorno del Mediterráneo y la Península Ibérica, donde están provocando tormentas y un descenso térmico importante.

Estos bloqueos han sido los responsables de los episodios de calor extremo y tormentas que han afectado Europa desde el comienzo del verano, pero no parece que vayan a ser los protagonistas en invierno.

¿Cómo podría afectar a Europa el actual evento extraordinario de El Niño?

El fenómeno de El Niño en el Pacífico es un tema de actualidad al estar en curso el evento más intenso desde que existen registros. Normalmente, El Niño tiene consecuencias climáticas muy importantes en el océano Pacífico y en zonas continentales tropicales de su entorno, especialmente en latitudes bajas, lo que afecta gravemente a zonas continentales próximas.

El ECMWF prevé anomalías extraordinarias en la región de El Niño 3.4
El ECMWF prevé anomalías extraordinarias en la región de El Niño 3.4

Aunque son más indirectas, también tiene consecuencias muy claras en zonas tropicales de los océanos Atlántico e Índico. Sin embargo, estos efectos se vuelven menos intensos y sobre todo más impredecibles a medida que nos alejamos de su zona de influencia.

En zonas alejadas de latitudes medias, como es el caso de Europa, también puede tener una influencia apreciable pero mucho más indirecta, por lo que no siempre afecta al continente de la misma forma, es muy difícil de prever y además puede quedar enmascarado por otros patrones atmosféricos y oceánicos locales.

No obstante, este evento de El Niño es tan intenso que los modelos también están dando una señal clara para Europa, están llegando a un consenso muy poco habitual y que podría marcar un punto de inflexión en el campo de las previsiones estacionales y en el estudio de influencia de un Niño tan extremo en esta región del planeta.

Un contraste térmico muy importante en el Atlántico

El patrón de circulación clave en el que todos los modelos estacionales convergen y que motiva la previsión que se está haciendo del invierno en Europa es a una circulación zonal fuerte, a una latitud algo más baja de lo habitual y alimentada por un Atlántico subtropical muy cálido.

En latitudes altas las anomalías previstas de temperatura no serán tan significativas, siendo, en comparación, relativamente frías en el entorno de Islandia y Groenlandia. Esto es lo que está motivando a los expertos a pronunciarse sobre el invierno en Europa.

Las anomalías de potencial a 500 hPa sugieren un amplio cinturón de anomalías neutras o negativas en latitudes medias sobre Norteamérica, el Atlántico y Europa. El contraste con latitudes subtropicales favorecerá el desarrollo de borrascas.
Las anomalías de potencial a 500 hPa sugieren un amplio cinturón de anomalías neutras o negativas en latitudes medias sobre Norteamérica, el Atlántico y Europa. El contraste con latitudes subtropicales favorecerá el desarrollo de borrascas.

Los patrones de circulaciones retrógradas o bloqueos anticiclónicos como el actual se volverán más efímeros y menos probables, dificultando las intrusiones de aire frío y seco de origen continental. Esto favorecerá a su vez las entradas de aire templado y húmedo procedentes del Atlántico.

Las borrascas, además, contarán con una mayor inestabilidad baroclina hacia el oeste del continente, en un amplio cinturón que unirá la costa este de Norteamérica con el entorno de las Bermudas, Azores y la fachada atlántica europea, convirtiéndose así en la ruta más probable de las grandes borrascas de este invierno.

¿Hacia un invierno templado y borrascoso?

Una circulación atmosférica dominada por una fuerte circulación zonal baja y con menos protagonismo de los bloqueos anticiclónicos tiene como consecuencia un mayor flujo de borrascas y un aumento notable de las precipitaciones en Europa. Tanto las previsiones de la NOAA como las del ECMWF son muy claras al respecto, pero es que además hay que tener un parámetro en cuenta que es muy relevante: la temperatura del agua del mar.

Los modelos insisten en un invierno con una intensa circulación de borrascas atlánticas, lo que se suele asociar con tiempo templado y muy lluvioso en la vertiente atlántica.
Los modelos insisten en un invierno con una intensa circulación de borrascas atlánticas, lo que se suele asociar con tiempo templado y muy lluvioso en la vertiente atlántica.

Con el Atlántico unos 2 ºC por encima de su temperatura habitual en una amplia región entre 30º y 40º de latitud norte, el aporte de humedad de los ríos atmosféricos que se gesten en ese sector será mucho mayor, algo que ya comprobamos durante el final del pasado invierno en la Península Ibérica y buena parte del suroeste de Europa.

Esta situación también tendrá una influencia clara en la temperatura de las masas de aire de origen subtropical, que serán las dominantes. Por ello, y aunque siempre hay que tomar la previsión estacional con mucha cautela, el excepcional fenómeno de El Niño en el Pacífico de esta temporada 2026-2027 podría provocar un invierno especialmente borrascoso en Europa, mucho más húmedo, templado y menos nivoso de lo habitual.

Las anomalías previstas de precipitación en forma de nieve son claramente negativas en buena parte de Europa, siendo un meteoro más escaso que en un invierno normal según las previsiones actuales.
Las anomalías previstas de precipitación en forma de nieve son claramente negativas en buena parte de Europa, siendo un meteoro más escaso que en un invierno normal según las previsiones actuales.

Con este tipo de circulaciones, las nevadas podrán ser muy intensas en alta montaña, pero menos frecuentes y en menor proporción en cotas más bajas y sujetas a fuertes episodios de deshielo.

Referencia de la noticia

Flis, Andrej. (2026). Winter 2026/2027 Snowfall Forecast: How October Data Changed Your Region’s Outlook.